Arruabarrena: “Para que el hincha nos apoye, tiene que ver que nos matamos por la camiseta”

Cuando llegó a Boca por primera vez tenía 12 años. Hoy, 27 después, tiene la satisfacción de hacerle frente al mayor desafío de su corta carrera como DT. "Estoy más viejo y con otras responsabilidades", dijo en uno de los pocos instantes donde más cerca estuvo de distenderse. Hacía varias semanas que Rodolfo Arruabarrena tenía ganas de volver a dirigir. Y cuando surgió la propuesta xeneize no lo dudó, ya que eso potenció aún más esa adrenalina que empezaba a recorrerlo. Cuando habla ya se nota que está en funciones. Arrancó serio, pero hiperactivo. "No tengo tiempo ni de mirar los mensajes del celular", repitió ayer en la conferencia de prensa en la Bombonera. Todo arrancará mañana, con Vélez. La seriedad es una de sus características, pero ayer sobre todo por dos motivos condicionantes: siente que Boca no está para chistes, que hay que trabajar mucho para levantar al equipo; además, para él no es lo mismo que el contexto de su asunción haya sido el día después que los dirigentes echaron a Carlos Bianchi, con quien tiene una relación de afecto: "Saben el aprecio y el cariño que le tengo a Carlos; hablé por teléfono y me dijo que le dé para adelante, me deseó suerte. Me hubiera gustado que le vaya mucho mejor de lo que le ha ido y yo estar todavía en mi casa, es la verdad. Pero el fútbol es así y ahora debo demostrar que estoy a la altura".Arrancó con tono firme, ideas claras, probó con un equipo distinto al que venía utilizando el Virrey y dijo que confía mucho en el plantel, aunque bajó el mensaje de que hay que asumir una responsabilidad: "El hincha siempre alentó, pero para que el hincha nos apoye tiene que ver que nos matamos por la camiseta de Boca". Tanto cuando llegó al club, a las 15, como cuando arrancó su primera práctica, a las 17, tuvo el rostro serio. Charla de presentación adelante del grupo, algún cruce de manos con Forlín, otro minidiálogo de Diego Markic con el Cata Díaz. El Vasco, carpeta en mano, tiene mucho trabajo. Reconoció que el grupo está caído anímicamente "porque siempre que se va un DT siente culpa. Y la mejor manera de salir es tratando de recuperarnos rápido. Por eso ya tenemos la primera final con Vélez. Jugamos en casa y tenemos la obligación de ganar". Primera final. "En el fútbol no hay tiempos. Me gusta que el equipo sea compacto, ordenado y que busque el área rival, que sea protagonista, que tenga compromiso para atacar y defender; tener la pelota. Yo puedo hablar de cómo pretendo jugar, pero no sirve hablar, hay que...

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