Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala 2, 3 de Diciembre de 2013, expediente 32980/10

Fecha de Resolución 3 de Diciembre de 2013
EmisorSala 2

Poder Judicial de la Nación SENTENCIA DEFINITIVA Nº: 102471 SALA II

Expediente Nº 32.980/20010 (F.

  1. 23-08-2010) (Juzg. Nº 70)

    AUTOS: “A., C. G. C/ GARBARINO S.A. S/ DESPIDO”

    VISTO

    Y CONSIDERANDO:

    En la Ciudad de Buenos Aires, el 18-11-2013,

    reunidos los integrantes de la Sala II a fin de considerar los recursos deducidos en au-

    tos y para dictar sentencia definitiva en estas actuaciones, practicado el sorteo perti-

    nente, proceden a expedirse en el orden de votación y de acuerdo con los fundamen-

    tos que se exponen a continuación:

    El Dr. M.Á.M. dijo:

  2. Contra la sentencia de primera instancia (fs.

    599/621), dictada por la Dra. G.L.C., que receptó la acción intentada por el accionante contra G.S.A., se alza la parte demandada a tenor del me-

    morial que luce a fs. 627/653 (replicado por el accionante a fs. 657/670.

  3. La magistrada de grado, tras analizar los términos de la demanda y réplica, concluyó que el actor fue víctima de acoso laboral y, en conse-

    cuencia, consideró legítima la denuncia contractual formulada en su oportunidad, re-

    conociéndole el derecho al cobro de las indemnizaciones legales. Por otra parte, con-

    sideró que el hostigamiento desplegado en su contra por la empresa le ocasionó una incapacidad psicológica, condenándola al pago de la reparación integral del daño en los términos de la ley civil.

    Analizaré, en consecuencia, las quejas de la demanda-

    da.

  4. Inicialmente critica la decisión de la magistrada de grado en tono a la existencia de un acoso, maltrato o conducta discriminatoria de la firma demandada contra el actor. Al respecto discrepa con la valoración de los testi-

    gos que depusieron en autos y afirma que el cambio de sucursal implementado no respondió a una represalia de la empresa sino que forma parte del reglamento interno de la firma suscripto oportunamente por el trabajador.

    Ahora bien, en primer lugar la demandada insiste en que los testigos A. y B. siguen juicio contra la empresa, extremo invoca-

    do a los fines de restar fuerza convictiva a sus dichos, sobre cuya base se formó la convicción de la sentenciante.

    En relación al testigo A., asiste razón al recurrente en cuanto destaca la parcialidad del mismo pues, de la declaración surge que el de-

    ponente ingresó en el año 2006 cuando, en la demanda incoada por este contra la firma demandada, denunció como fecha de ingreso el 08-02-2008 (v. fs. 482), con-

    tradicción relevante que no ha sido aclarada por el deponente, y resta toda credibili-

    dad a sus dichos.

    Distinto es el caso del testigo B. respecto del cual no he advertido contradicciones en sus dichos, ni elementos de prueba que me conduzcan a sospechar de la sinceridad e imparcialidad de sus asertos. Sobre el par-

    ticular, el apelante soslaya que esta circunstancia (juicio contra la demandada) fue especialmente ponderada por la magistrada de grado al momento de valorar los tes-

    timonios, sosteniendo, con criterio que comparto y hago propio, que este hecho no lo tacha como testigo sino que exige una valoración más rigurosa de sus dichos. A ello he de añadir que el apelante no demuestra que, tal circunstancia, hubiera incidido en las manifestaciones del testigo mediante la declaración de hechos falsos, contradicto-

    rios o inverosímiles, por lo que corresponde reconocerle la fuerza convictiva atribui-

    da en grado (art. 90 L.O. y 386 CPCCN).

    Por otra parte, el apelante califica de parciales los tes-

    timonios de R., Fa, y M..

    Sin embargo, y pese al esfuerzo argumental desplega-

    do en el recurso, advierto que los testigos R. (fs. 450/452), Fa (fs. 456/457), Bru-

    Expte. N° 32.980/2010

    Poder Judicial de la Nación guera (fs. 460/462) y M. (fs. 463) acreditan de modo concluyente los extremos invocados al demandar.

    En efecto, R. presenció el momento posterior a que el actor tuviera una charla con el gerente regional Sr. P. y lo notó muy ner-

    vioso a punto tal de haber sido asistido por el servicio médico. Dijo que el actor le comentó que lo trasladarían a un local en Belgrano que estaba por cerrar sus puertas,

    y que la decisión había sido tomada con motivo del altercado que tuviera el accio-

    nante con el Sr. Villarreal. Sobre esta circunstancia el testigo refirió que el actor le había solicitado en una oportunidad al Sr. Villarreal, vendedor amigo de una de las hijas de G., que se dirigiera al salón a atender a los clientes pues aquel se en-

    contraba conversando con una promotora y que el Villarreal comentó “este me las va a pagar, no sabe con quien se metió”. Además, el testigo señaló que luego del rein-

    tegro del actor, de la licencia psiquiátrica, cumplía funciones que no correspondían a su categoría (limpieza, embalaje, etc.). Sobre este aspecto, y tras señalar haber visto al actor limpiando o barriendo, el testigo refirió a un episodio donde el Sr. D. le dijo al actor “ponete a limpiar este mueble que es un desastre”. A.,

    por su parte, también refirió al suceso entre el Sr. P.V. y el actor. Sobre el particular señaló que el vendedor amenazó al actor con ir hasta lo último para sacar-

    lo de la sucursal porque el actor no era quien para decirle como debía trabajar. A.-

    más, el testigo escuchó a P. decirle al actor que se equivocó al enfrentarse con P. (Villarreal), que la única opción era renunciar o acatar el traslado.

    En sentido similar declaró Fa, al señalar que entre el actor y el Sr. P.V. hubo una discusión. Refirió que el trato del actor con el personal era buenísimo, que siempre los ayudaba para que pudieran vender.

    Por su parte, el testigo B. señaló que el actor tuvo una pelea con el Sr. P.V., a quien sindicó como la persona que tiene una relación con una de las hijas de G.. Sostuvo que luego de esa pelea fue convocado por el Sr. P. quien le informó que lo iba a cambiar de sucursal, y conoce de la reunión por los correos internos.

    1. también se refirió a la discusión entre un ven-

      dedor y el actor, y situó el cambio de destino dispuesto por la empresa a los pocos días de este episodio. Afirmó que ese vendedor tenía relación con una de las hijas de G..

      El testigo Villarreal (fs. 448/449) reconoció conocer a la hija de G., R.G.. Este deponente, en discordancia con la tota-

      lidad de las pruebas testimoniales rendidas en autos, afirmó que el actor era agresi-

      vo, hizo referencia a un grave episodio protagonizado por el actor con un tercero,

      respecto del que nadie hizo mención alguna. En relación al altercado sucedido entre el actor y el deponente, este dio una versión de los hechos completamente distinta a la de los concordantes testigos reseñados precedentemente. En definitiva, sus dichos lucen aislados en el marco probatorio de la causa e, incluso, contrapuestos a las ver-

      siones dadas por los restantes deponentes por lo que no habré de otorgarle eficacia probatoria alguna.

    2. fs. 446/447, por su parte, pese a su inter-

      vención protagónica en el hecho respecto del cual depusieron todos los testigos (dis-

      cusión con el Sr. P.V. y cambio de sucursal), nada refirió al respecto.

      Por otra parte, de los testimonios surge, tal como sos-

      tuvo el actor en su demanda y la accionada no negó, que el actor tuvo, dentro de la empresa, una carrera ascendente en corto tiempo. En efecto, tuvo una trayectoria efi-

      ciente y su comportamiento con sus subordinados siempre fue destacado. Además,

      los testigos señalaron que con motivo del traslado-castigo el actor sufrió actos deni-

      grantes por parte de un gerente de sucursal nombrado en su lugar, que siendo su par,

      lo derivó a tareas de categoría notablemente inferior.

      Desde esta perspectiva, y aún prescindiendo de los di-

      chos de A., queda demostrado de modo concluyente que el actor le llamó la atención a un subordinado, Sr. P.V., y que con motivo de este hecho el Sr. P. tuvo una charla con el actor y decidió el cambio de sucursal a una con menos volumen de venta e, incluso, con fecha de cierre prevista.

      E.. N° 32.980/2010

      Poder Judicial de la Nación Por otra parte, la circunstancia de que algunos testigos refieran a que el origen de la discusión entre el actor y Villarreal fuera por el horario de almuerzo o el modo de llevar a cabo las tareas, no modifica la conclusión a la que arribo pues resulta altamente factible que en la discusión que tuvo lugar entre el ac-

      tor y P.V. se hubieran tratado ambos temas, vinculados a la prestación del servicio, por lo que estas versiones no resultan contrapuestas ni restan entidad a los dichos de los deponentes.

      Tampoco soslayo, en orden a responder los planteos del apelante, que el reglamento de la empresa permitía la movilidad del personal dentro de las distintas sucursales, pero lo cierto es que más allá de la facultad reser-

      vada al empleador el cambio de destino no respondió a necesidades operativas y/o funcionales de la empresa sino que actuó, claramente, como medida sancionatoria.

      En efecto, en virtud de la facultad emanada del art. 66 LCT, el empleador tiene a su alcance la posibilidad de cambiar el lugar de trabajo de sus dependientes siempre que ello responda a razones funcionales, y en tanto no cause perjuicios...

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