Un argentino ayudó a nacer al lenguaje Basic

 
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Si mencionás la palabra Basic en una reunión de programadores, al menos la mitad torcerá el gesto en un mohín de disgusto. Habrá otros, sin embargo, que sonreirán con nostalgia. Aunque sé de las limitaciones de este lenguaje, sin duda pueden anotarme entre estos últimos.La primera vez que descubrí que programar podía resolver problemas de la vida cotidiana fue en algún momento de 1975. Tenía 14 o 15 años y el problema era mi escasa habilidad (o mi resistencia natural, vaya uno a saber) para memorizar fórmulas y ecuaciones.En esos días llegó a casa una HP-65, venerable calculadora programable que, por añadidura, permitía guardar las aplicaciones en unas pequeñas bandas magnéticas. Todo era cuestión de que me sentara a escribir un programa que, cargado con los datos del ejercicio, me dijera, al menos, que el resultado era correcto. Así fue como aprendí a programar, con lápiz, papel y el manual de la HP-65.Los profesores ya habían advertido que las calculadoras programables podían resolver ejercicios de física y matemática, así que nos obligaban a apagarlas antes del examen. Eso borraba cualquier programa cargado en la máquina.Pero mi HP era un as en la manga. Luego de ese rito medieval en el que nos hacían alzar las calculadoras para verificar que estuvieran apagadas, volvía a cargar mediante la banda magnética el programa que había escrito para ese examen, y listo.Por supuesto, mi máquina se volvió inmensamente popular. Ahora que lo pienso, una de mis primeras actividades en tecnología fue la distribución de aplicaciones móviles clandestinas. Vaya. No le digan a nadie, por favor.Pues bien, el lenguaje de programación de la HP-65 era del tipo Basic, algo relativamente común en las calculadoras de aquella época. Fue, pues, mi primera lengua informática. Por eso, aunque enumeren hasta mañana los defectos y malas prácticas del Basic, lo sigo queriendo. Y sigo sintiéndome agradecido: su suave curva de aprendizaje me permitió integrar a una edad muy temprana una destreza que resultaría fundamental en el mundo que se venía: programar.Sí, hay lenguajes mucho más poderosos, pero Basic no nació para ser poderoso. Su misión –cumplida de sobra– fue la de permitirle programar a todo el mundo, simplificar una tarea que ya se perfilaba como ciclópea y, por entonces, lentísima. Sus siglas, no porque sí, son por Beginner's All-purpose Symbolic Instruction Code; en español, Código Simbólico de Instrucciones de propósito general para Principiantes.El jueves último se cumplieron 50 años desde que se ejecutaron por primera vez dos programas escritos en Basic, el lenguaje creado por John Kemeny y Thomas Kurtz en la Universidad de Dartmouth.El día despuésDe los dos inventores del Basic, sólo Thomas Kurtz vive. John Kemeny falleció en 1992, a los 66 años.En la semana me puse en contacto con Kurtz para preguntarle por aquella noche que vio nacer el lenguaje en el que cientos de miles de programadores harían sus primeros palotes. Me iba a llevar varias sorpresas.Kurtz, que hoy tiene 86 años, me escribió: "El 1° de mayo de 1964 a eso de...

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