'La Argentina tiene todo y nadie lo sabe'. Son belgas, recorrieron 80 países con su casa rodante y en 2009 'estacionaron' en Mendoza

Antes de descubrir la Argentina, Richard Desomme y Catherine Kosch vivieron mil aventuras. La más desafiante, según ellos, fue cruzar el desierto del Sahara en su casa rodante

Richard Desomme (84) y Catherine Kosch (60) cruzaron sus miradas por primera vez en Bruselas, en 1982, durante un cumpleaños. Bastaron pocos minutos para percibir la magia y darse cuenta de que eran el uno para el otro. Hablaron de su pasión por los viajes, la adrenalina que les produce vivir nuevas experiencias y la importancia de no caer en la rutina, algo que mata la creatividad, el entusiasmo... Y, finalmente, también hablaron de amor.

"Llevamos cuatro décadas de complicidad, siempre cumpliendo nuestra premisa: vivir intensamente", sintetiza Richard, quien durante 25 años fue manager de una reconocida agencia de publicidad estadounidense.

Junto a Catherine, quien por entonces trabajaba como agente comercial en una empresa de leasing holandesa, no demoraron en dar el primer paso para cristalizar su sueño: adquirieron su primera casilla rodante de segunda mano.

En 1996 atravesaron gran parte de África: Marruecos, Sahara occidental. Mauritania, Senegal. Guinea. Costa de Marfil, Sudáfrica, Namibia, Botswana, Zimbabwe, Mozambique y Malawi.

"Era ideal para visitar Europa. Nos ofrecía flexibilidad y la posibilidad de salir sin reservar hoteles. En aquella época era fácil frenar en cualquier lugar para pasar la noche. El único defecto de ese vehículo era que no nos permitía salir de caminos asfaltados. No era doble tracción y nos atascamos varias veces en bosques o campos. Nos gustaba la libertad de movimiento que nos ofrecía viajar en casilla rodante así que empezamos a buscar en esa dirección", evoca hoy, en diálogo con La Nación, desde su hogar con vista al impresionante Valle de Uco, en Mendoza.

Corría 1990 y un cambio de CEO en la compañía para la que Richard trabajaba modificó la política de la empresa y el ánimo del personal, incluso el suyo.

"Comenzamos a pensar en otro futuro, siempre ligado a los viajes, y como no tenemos hijos, gozábamos de libertad de movimiento. Hasta ese momento nuestras vidas profesionales no nos permitían experiencias largas, es decir, no más de 20 días hábiles por año. Fijábamos un presupuesto y dejábamos la elección del destino a un amigo que vendía pasajes aéreos. Cada viaje era una verdadera sorpresa. Gracias a él descubrimos países increíbles como Yemen, Sri Lanka, Zanskar, Ladakh, Oman, Kashmir, Argelia, Laos... De cada uno regresábamos entusiasmados y con el deseo de volver con más tiempo", señala.

Richard Desomme (84) y Catherine Kosch (60)...

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