Argentina-Paraguay: una selección con Messi de 'triple 5' que aburre y sigue sin saber cómo atacar

Quizás el cambio ofensivo más significativo para Lionel Scaloni en la selección argentina durante el partido con Paraguay haya sido el ingreso de Giovani Lo Celso por Palacios. Pero no tanto por un cambio de características o porque esa modificación haya mejorado el juego durante ese primer tiempo o haya cambiado el sistema táctico del equipo. No. La selección aburría antes de ese cambio y después siguió aburriendo. Lo que sucedió con ese cambio de nombres fue que Nicolás González (que tomaba el rebote en los córners) fue a cabecear (responsabilidad que tenía el lesionado Palacios). En el nuevo reparto de roles, Lo Celso ejecutó el tiro de esquina entre el primer palo y el punto de penal y el delantero de Stuttgart lo transformó en gol.Pero la selección sigue aburriendo. Ataca mal y, por eso, no genera situaciones de gol. Ni claras ni aproximaciones. algo que ya fue apuntado por LA NACION en la fecha FIFA anterior. "Si hubo un común denominador en el ciclo de Scaloni fue que el entrenador se inclina por juntar entre los titulares a futbolistas con buen pie, habilidosos. Lo que se observó ante Ecuador, en el triunfo 1-0 en la Bombonera, en la presentación por las Eliminatorias Sudamericanas, no fue la excepción. Pero también se repite desde la imagen es que el DT debería definir mejor los roles en el equipo para que las características se complementen y potencien (en lugar de superponerse)", se publicó el 9 de octubre pasado. Las buenas intenciones de Lo Celso en el segundo tiempo de este jueves ante Paraguay, las de ser nexo y ubicarse sin superponerse con compañeros, no modificaron la ecuación global.Ante Paraguay, el equipo volvió a quedar expuesto en la falta de ideas, en un ataque que se enreda en la falta de cambios de ritmo y rebeldía. La Argentina salió a jugar con un esquema 4-1-3-2, con Nicolás González como lateral izquierdo, Paredes como 5 de referencia; De Paul, Palacios y Ocampos por delante, y Messi y Lautaro Martínez como puntas.Eso, en los papeles iniciales, aunque luego Messi terminó como un "triple 5". Como la pelota no llegaba al 10 (o él no esperaba que llegara), el capitán terminó bajando a la altura del círculo central para recibir al pie de Paredes o De Paul. Eso aumentó la superposición y los ataques en inferioridad numérica. Y, en esa primera etapa, se vio una posesión del balón de casi el 70% que abrumaba. El único que había modificado la tendencia era Martínez Quarta, con un anticipo ofensivo que luego lo encontró...

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