La Argentina, un país aislado sin que nadie lo haya excluido

 
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La Argentina no forma parte del plan de Barack Obama para relanzar las relaciones de los Estados Unidos con América latina. Las razones de esa exclusión radican, en principio, en la peripecia que ha tenido la relación bilateral durante la era Kirchner. Pero también operan factores más densos, como la posición de la Presidenta frente a la acelerada reconfiguración que se registra en la región, sobre todo en el mapa de las relaciones comerciales. Un proceso al que el Gobierno insiste en sustraerse.Buenos Aires no estará entre las escalas del viaje del vicepresidente norteamericano, Joe Biden. Tampoco Cristina Kirchner figura en la lista de latinoamericanos convidados a la Casa Blanca.La omisión tiene un motivo inmediato, sólo en apariencia trivial: ningún diplomático norteamericano quiere correr el riesgo de hacer pasar un mal momento a los máximos gobernantes de su país. La memoria del Departamento de Estado está marcada por tres traumas recientes: los malos tratos de Néstor Kirchner a George W. Bush en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, en 2005; los insultantes reproches de Cristina Kirchner en diciembre de 2007, a raíz de las investigaciones sobre Guido Antonini Wilson y su valija precursora, con 800.000 dólares, y la irrupción de Héctor Timerman en un avión de la fuerza aérea norteamericana, para incautar material sensible con el pretexto de prevenir un eventual atentado terrorista. Nadie puede asegurar al gobierno de los Estados Unidos que las autoridades argentinas no agriarán una visita con algún exabrupto irreparable.A esos escándalos se les sumaron desaires menos estridentes. Durante la X Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, que se realizó en octubre, en Montevideo, Arturo Puricelli, presionado por su secretario internacional Alfredo Forti y contra lo que había prometido, votó en contra de que las Fuerzas Armadas puedan prestar servicios de ayuda humanitaria, por temor a un avasallamiento imperialista. Con el mismo criterio, la Casa Rosada obligó a tres gobernadores a rechazar la donación de otros tantos centros para atender emergencias naturales, ofrecidos por los Estados Unidos.Sin embargo, el desencuentro entre Buenos Aires y Washington se profundizó con el acuerdo entre Cristina Kirchner y el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad. No sólo por la aproximación argentina a un régimen como el de los ayatollahs, al que las principales potencias occidentales pretenden aislar.Lo más irritante para la relación con los Estados...

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