ARA San Juan: el resto de la flota está virtualmente paralizada y apuesta a recuperar al menos un buque

 
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Con el foco de atención puesto prioritariamente en el , los otros dos submarinos de la Armada están virtualmente paralizados. El ARA Salta, que en febrero de 2014 emergió sorpresivamente en medio de una competencia de veleros cerca del puerto de Mar del Plata, permanece amarrado en muelles de la Base Naval de esa ciudad, donde tiene su dotación asignada, por ahora, a tareas de mantenimiento. Y el ARA Santa Cruz, hermano gemelo del San Juan, está siendo sometido a una reparación general, desde febrero de 2015, en el astillero Tandanor. Ninguno de los dos navega y, mucho menos, se sumerge.

Quienes transitan por la Base Naval Mar del Plata confirman que el ARA Salta es una embarcación que pasa la mayor parte del año allí, sin salir a navegar. Cuando ya estaba en marcha el operativo de búsqueda del submarino San Juan, autoridades de esa unidad naval aseguraron que el ARA Salta estaba en condiciones, pero con capacidad limitada para sumarse a esas tareas, tanto en superficie como en profundidades.

La última reparación del ARA Salta se hizo en Mar del Plata, el año pasado. La licitación la ganó el astillero local Servicios Portuarios Integrales (SPI), que completó las tareas encomendadas a partir de un diagnóstico aportado por la Armada por problemas que se detectaron durante su permanencia en dique seco. Las mejoras que se hicieron en esa reparación se relacionan con un plan de mantenimiento que tiene una rutina con paradas cada dos años, para una revisión integral y puesta a punto de su estructura y equipamiento.

Las pocas salidas y escasas horas de navegación que tiene cada año el ARA Salta estarían más ligadas a cuestiones presupuestarias que de capacidad y condiciones, según datos aportados por la Marina.

Unas 60 personas están dedicadas en Tandanor a la puesta a punto del ARA Santa Cruz. Se estima que se le deben realizar unas 680 tareas y el presupuesto global para la reparación, que en los hechos comenzó en forma sostenida hace dos años, llega a $150 millones. Así lo reveló a LA NACION el gerente de reparaciones de submarinos de Tandanor, José Luis Pérez Varela, quien el año pasado supervisó las pruebas del rompehielos Irizar.

Tandanor tiene a su cargo la reparación del ARA Santa Cruz a partir de un contrato firmado con la Armada. Los trabajos comprenden reparaciones generales con cambios de batería; las baterías tienen una vida útil entre seis y ocho años. Por falta de presupuesto no se habían...

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