Apostar al cambio... ¿de a dos?

 
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Cynthia Rodríguez y su marido, Diego Canto, tenían la costumbre de sentarse a fumar en el balcón, y desde allí miraban a quienes enfrente, en la plaza Irlanda, caminaban o corrían. "Los criticábamos, «éstos corren ahora en verano, pero cuando haga frío no va a haber nadie», decíamos y seguíamos fumando", recuerda Cynthia, de 38 años, asesora de imagen. Así transcurrían los días hasta que fueron padres: con el nacimiento de Chloe llegaron las rutinas de levantarse durante la noche, el cansancio diurno y, también, la necesidad de cambiar algo para sentirse mejor. "Cuando uno tiene hijos se abre como una luz -asegura-. No podemos estar mal porque esta chica nos necesita, pensamos con Diego, y empezamos a cuidarnos."

Cynthia y Diego dejaron entonces de fumar, comenzaron lentamente a poner afuera de la dieta la hasta entonces cotidiana comida chatarra y no sólo optaron por no criticar más a quienes caminaban o corrían en la plaza: dejaron el balcón y se sumaron, cochecito en mano, a la tribu de los caminadores. Más recientemente, ¡incluso se anotaron en crossfit! Su caso ilustra el de aquellas parejas cuyos integrantes toman la decisión de encarar juntos cambios en sus estilos de vida, y que encuentran en el espejo del otro el refuerzo positivo para no abandonar en el intento. "La sinergia, término que significa cooperación, entre el desafío de cada uno y el empuje del vínculo, potencia los resultados", asegura Susana Mauer, psicoanalista y docente de la Maestría de Pareja y Familia del Instituto Universitario de Salud Mental.

Claro que, como en otros aspectos de la pareja, los proyectos de cambio compartidos pueden generar rispideces e incluso más de una discusión. A veces los resultados obtenidos por uno de los integrantes de la pareja no son los esperados, o quizás a uno le va mejor que al otro, lo que genera cierto mal humor cuando no envidia; también es frecuente que uno de los dos se ponga en el lugar de "policía" y se arrogue el derecho a controlar o a decidir por los dos. "Empezamos la dieta juntos, los dos necesitábamos bajar de peso, pero para mí se volvió áspero el día a día cuando comencé a tener mejores resultados que mi mujer. No sabía qué decirle, si los dos estábamos comiendo lo mismo y haciendo el mismo esfuerzo", cuenta Fernando Arregui, de 39 años.

"Que resulte positivo o no el encarar un cambio en el estilo de vida en pareja depende, en buena medida, de cómo se lleve la pareja -afirma Eduardo Drucaroff, médico psicoanalista y director del Centro Racker de la Asociación Psicoanalítica...

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