La apertura de Macri y de Cristina todavía tiene cuentas pendientes

 
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Como pocas veces antes, el actuó esta vez como una tomografía integral del nuevo mapa político, un escenario que emergió recién en los últimos dos meses con varios movimientos complementarios: el desflecamiento de la opción central (Alternativa Federal), el consecuente fortalecimiento de los dos polos (Cambiemos y Unidad Ciudadana-PJ) y el posterior corrimiento de esos polos hacia el centro para ampliar su base de sustentación. Una prueba sencilla de esa mutación es que los tres espacios adoptaron en el camino nuevas denominaciones, Consenso 2030, Juntos por el Cambio y Frente de Todos.Las palabras Consenso, Juntos y Todos incluidas en los nombres expresan la voluntad de expandirse, en detrimento de la identidad. La influencia del amarillo Pro, por un lado, y de la militancia camporista, por el otro, debieron ceder protagonismo y lugares en las listas frente a los recién llegados y los retornados.y simbolizaron este movimiento dentro del oficialismo, aunque desde posiciones muy disímiles. Un hombre que conoce muy de cerca al Presidente asegura que "Macri volvió a su etapa pragmática inicial, la que lo llevó a conformar Cambiemos con la UCR y la Coalición Cívica". La apertura del macrismo expresa el fracaso del proyecto inicial de pintar gradualmente el mapa argentino de amarillo, "el cambio cultural" que en 2017 parecía cerca, tras el triunfo en 10 provincias en las PASO. Hoy la estrategia es menos ambiciosa: lograr la reelección de Macri con el apoyo de los propios, el aporte de los nuevos y los guiños implícitos de los ajenos.Probablemente el ejemplo de mayor contorsionismo político lo exhibió quien atrajo a Lousteau, su principal rival en la ciudad y sedujo al socialista Roy Cortina, mientras le daba trabajo al candidato a jefe de gobierno porteño del lavagnismo, Matías Tombolini, sin dejar de contemplar las demandas de Elisa Carrió y Graciela Ocaña. Un hombre magnánimo y plástico.En el Frente de Todos sucedió algo similar. Alberto Fernández y Sergio Massa se incorporaron en un costoso ejercicio de aceptación de las limitaciones del kirchnerismo puro. A ellos se acoplaron esta semana Matías Lammens como jefe de gobierno porteño y Fernando "Pino" Solanas como cabeza de lista para Diputados. Una indigestión profunda para varios históricos que rodean a Cristina Kirchner.Sin embargo, por debajo de la superficie de los nombres que reflejaron un espíritu de renovación, hubo dinámicas que se parecieron bastante a las conocidas hasta ahora...

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