Sentencia de Sala “A”, 12 de Marzo de 2012, expediente 3.734-P

Fecha de Resolución:12 de Marzo de 2012
Emisor:Sala “A”

Poder Judicial de la Nación N° 40/I Rosario, 12 de marzo de 2012.

Visto, en acuerdo de la Sala “A”, el expediente n° 3734-P de entrada, caratulado: “Antegiovanni,

A.J.; R., C. s/ Falso testimonio” (expte. n°

644/05A del Juzgado Federal n° 3 de la ciudad de Rosario), del que resulta:

Llegan los autos a esta instancia a raíz del recurso de apelación de la defensa contra el auto nro. 1181

(fs. 163) mediante el cual se procesó a C.A.R. (Comisario) como autor de los delitos de falso testimonio y encubrimiento agravado por la gravedad del delito precedente, en concurso real (arts. 275 y 277 1.a. y d. y 2.a y 55 del Código Penal) ya que se lo consideró presuntamente responsable de mentir cuando declaró como testigo en la audiencia de debate celebrada por el Tribunal Oral en lo USO OFICIAL

Criminal Federal nro. 1 de Rosario para los autos “L.,

A. s/ ley 23.737” y de ocultar información al juzgado y no realizar la actuación que le correspondía como oficial de Policía a cargo de la Sección Inteligencia Zona Sur de la Dirección de Drogas Peligrosas, respecto a los hechos de tráfico de sustancias estupefacientes perpetrados por J.O.L., su mujer y sus hijos, y respecto a la interceptación de las encomiendas con drogas despachadas desde Salta y a las filtraciones de información producidas por medio de las llamadas detectadas entre el teléfono de Carratini y los de Gendarmería en esta ciudad y en Orán, de las que tampoco habría informado al juzgado interviniente, todo lo que se desarrollará

in extenso más adelante.

La defensa interpuso apelación a fs. 181, y cuando indicó los motivos de agravio refirió que debía declararse la nulidad de todo lo actuado a partir del primer requerimiento de instrucción dado que –a criterio de esa parte-

su autor, el F.D.F.S., estaba impedido de intervenir porque lo había hecho en el expediente en que se investigó a L., en cuyo marco se habrían producido los supuestos encubrimiento y posterior falso testimonio atribuidos a R.. Agrega que esa parte recusó al Fiscal pero que dicha pretensión nunca se proveyó y posteriormente resultó

innecesario porque el mismo renunció. Además indica que el primer requerimiento debe nulificarse también por otro motivo como es no cumplir los requisitos legales, y que el segundo es igualmente defectuoso, al punto que el a quo debió suplirlo en forma oficiosa en ocasión de las indagatorias, lo que asimismo constituye una irregularidad.

Concluye afirmando que esos vicios han afectado su derecho de defensa y el debido proceso.

Más adelante y en forma subsidiaria señaló

agravios referidos al fondo del asunto, diciendo que lo actuado en el proceso anterior demostraba que R. nada había ocultado, porque a través de un exhorto enviado por el Juez Federal de Salta, el juzgado y la fiscalía de Rosario estaban al tanto de que se habían interceptado las encomiendas que traían droga a esta ciudad y después de incautar el estupefaciente se había montado un dispositivo de ‘entrega vigilada’ por orden del magistrado salteño y con intervención de Gendarmería, de lo que deriva que su cliente no interfirió

las pesquisas a pesar de no haber informado de aquel procedimiento al tribunal local. A eso agrega que lo obrado en dicho sumario revela que R. puso en conocimiento del juzgado toda la información de que disponía respecto a las llamadas detectadas entre el teléfono intervenido de Carritini y los de las oficinas de Gendarmería en esta ciudad y en Orán,

y asimismo en cuanto refiere a las supuestas actividades de narcotráfico desplegadas por el policía L. y su familia,

llegando incluso a solicitar orden de detención para todos ellos y de registro domiciliario para la casa de este último,

por lo que no incurrió en encubrimiento, si es que la imputación -que califica de imprecisa- se refería a apañar las conductas de dichas personas.

Resalta que las aparentes contradicciones que pudieran haberse advertido en el testimonio de su pupilo ante el tribunal oral carecen de entidad para configurar el delito endilgado, porque la declaración duró tres horas y se prestó casi dos años después de los hechos.

Una vez ingresados los autos en la Sala se dio intervención a la Fiscalía General y se realizó la Poder Judicial de la Nación audiencia oral, en la que la recurrente desarrolló los motivos de agravio indicados previamente, con lo que quedaron en estado de resolver.

Y considerando que:

1. Por orden lógico corresponde tratar primero los agravios referidos a la nulidad del expediente o de algunas de sus partes.

  1. Sostiene la apelante que en su momento recusó al F.F.D.S. porque había intervenido en el sumario “L.”, en que se habría producido el encubrimiento imputado a su asistido (y posteriormente la testimonial en que se le endilga haber mentido) pero que el juzgado no se pronunció sobre esa petición, y su parte no cuestionó la omisión porque ese magistrado de la fiscalía cesó

    en su cargo.

    De acuerdo a lo que consta en el expediente y a pesar de lo sostenido en la apelación y en la audiencia, la defensa no recusó al D.S. en su escrito de fs. 126. La primer manifestación de esa parte relacionada con la actuación de dicho magistrado es la que, en el marco de un pedido de prescripción y después de producido y posteriormente ampliado el requerimiento de instrucción, surge del cuarto párrafo de fs. 126, en que se incluyen consideraciones referidas a que el F. debió haberse excusado espontáneamente por motivos de orden ético dado que en la sentencia del juicio a L., el Tribunal Oral se había manifestado críticamente respecto a su desempeño durante la instrucción. Pero lo cierto es que de acuerdo a los términos en que se hizo ese comentario, no se trató de un planteo formal de recusación conforme a la ley procesal, al punto que cuando proveyó tal presentación y atendiendo a la evidente necesidad de precisar los alcances de esa mención, el a quo dispuso que la defensa aclare si recusaría al fiscal en los términos del art. 71 del CPPN (fs.

    127), lo que culminó días más tarde con la recusación que dio lugar a la formación del incidente nro...

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