Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo , 31 de Mayo de 2012 (caso Andria, Graciela C/ Galeno Argentina Sa S/ Diferencias de Salarios)

Fecha de Resolución:31 de Mayo de 2012
 
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Poder Judicial de la Nación Sala III de la CNAT

Expte. Nº 30.306/10

SENTENCIA Nº 93.112 CAUSA Nº 30.306/10 “ANDRIA, GRACIELA C/ GALENO

ARGENTINA SA S/ DIFERENCIAS DE SALARIOS” JUZGADO Nº 27

En la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a 31/5/12,

reunidos en la Sala de Acuerdos los señores miembros integrantes de este Tribunal, a fin de considerar los recursos deducidos contra la sentencia apelada, se procede a oír las opiniones de los presentes en el orden de sorteo practicado al efecto, resultando así la siguiente exposición de fundamentos y votación.

La Doctora Cañal dijo:

Contra la sentencia de primera instancia, que acogió

parcialmente la demanda, se alzan ambas partes mediante los memoriales de fs. 196/199

y fs. 205/209, con réplica a fs. 212/215 y fs. 219/221. El letrado del actor, a fs. 200, apela sus honorarios por bajos. La parte actora, a fs. 201, apela los honorarios regulados a la demandada y al perito contador, por elevados.

La accionante se queja, porque se rechaza el daño moral, y porque no se incluyen en la sentencia, los períodos devengados con posterioridad a la interposición de la demanda.

La empleadora, por su parte, lo hace porque la juez entiende que propinó un trato diferencial en cuanto a las remuneraciones de sus empleados.

Para un mejor orden expositivo, analizaré en primer lugar, la queja deducida por la accionada.

La demandada reconoce en el responde, que los trabajadores del Sanatorio Trinidad Palermo, percibían un premio por asistencia y puntualidad, equivalente al 20 % del sueldo básico y, los empleados del Sanatorio Trinidad Mitre, cobraban un premio de igual objeto, denominado “premio por rendimiento”

por $ 134 (ver cuadro de fs. 49 vta./50).

La accionada alega que se encontraba impedida de equiparar ambos regímenes, como pretende la actora, toda vez que legalmente no pudo cambiar las condiciones de trabajo, en virtud de lo normado por el artículo 225 de la LCT.

De lo narrado por la demandada en el responde, no surge que, como consecuencia de la transferencia del establecimiento, los trabajadores del Sanatorio Trinidad Mitre, cobraran igual que los trabajadores del Sanatorio Trinidad de Palermo.

Por el contrario, se demostró (y la accionada lo reconoció) que existían diferencias en las remuneraciones.

En tal situación, considero que la empleadora modificó el sistema remuneratorio de la actora en su perjuicio, lo que en la práctica significó una sustancial rebaja salarial, reducción que, a todas luces, resulta nula de acuerdo con lo dispuesto por el art. 12 LCT.

Tengo dicho con anterioridad a la reforma del artículo 12 de la LCT, que “en su antigua redacción, debía entenderse que, aun cuando libremente el dependiente haya querido acordar una cláusula, la misma carecerá de efectos cuando “suprima o reduzca los derechos previstos en la LCT,

los estatutos profesionales o las convenciones colectivas, ya sea al tiempo de su celebración o de su ejecución, o del ejercicio de derechos provenientes de su extinción” (art.12 LCT)”.

“Es que cuando “negocia” las condiciones de su contrato, así como a las modificaciones del mismo, el trabajador solo “adhiere” a los términos impuestos por el empleador”.

“Ahora bien, ¿cuáles derechos resultan irrenunciables?. Hasta “Bariain” (CNAT, Sala VI, sentencia del 14 de mayo de 1

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1985, in re “Bariain, Narciso Teodoro c/ Mercedes Benz Argentina S.A. s/

despido”) aparecía como la interpretación mayoritaria del artículo 12 la que lo entendía relativo a cierto tipo de cláusulas y de determinada fuente. Por lo tanto,

solo eran irrenunciables los mínimos derivados de la ley, los estatutos y las convenciones colectivas (Etala, Carlos Alberto. “El orden público laboral, la revisión del contrato y el vicio de lesión”. LT, XXXIII, pág.561).”

“A mi juicio, una interpretación como ésta implicaría dos vicios diferentes. Por una parte el de redundancia, puesto que no es posible concluir que el artículo de marras es la sanción del antecedente que reza “el orden público laboral es indisponible”, previendo la nulidad para quien así lo acuerde, puesto que esta función ya le fue reservada en forma expresa al artículo 7 cuando prohibe el pacto de condiciones “menos favorables” para el trabajador que las previstas en la ley, convenciones y laudos con fuerza de tales.”

“Por lo tanto, cuando en la lectura de la LCT, se llega al artículo doce, ya se conoce qué se entiende por orden público laboral y a qué ha de atenerse quien lo viole, razón por la cual no podría estarse refiriendo a la misma cuestión.”

“De este modo, uno se encuentra con el segundo vicio: circularidad. Si se entiende que dicho artículo prohibe todo acuerdo contrario al orden público laboral cuya violación, a su vez está prohibida, no se estaría agregando nada nuevo. Por el contrario, en “Bariain”...

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