Andrés Hatum: cuándo hay que huir de una compañía

 
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"Hay un viejo cliché que dice que la gente no deja a las organizaciones, deja a los jefes", comenzó Andrés Hatum, profesor de Management y Organización de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella y columnista de LA NACION, en su charla sobre por qué la gente huye de las empresas.

¿Qué tanto afectan los malos jefes a las empresas? El experto citó un estudio de 2009 realizado en Suecia, que siguió la vida de 3200 profesionales por 10 años y descubrió que los problemas cardíacos se acrecientan entre un 20% y un 40% por ese motivo. "Literalmente, los malos jefes matan", dijo, además de señalar que tienen un costo muy grande para las empresas.

¿Dónde se encuentra la génesis de esos malos jefes, que hacen que los empleados se alejen de las empresas? Según Hatum, en la creación de las "bestias organizacionales", aquellos que apelan al micromanagement y la no delegación para realizar su trabajo y que toman tareas realizadas por sus subordinados y se quedan con el crédito. "Ahí es donde la gente sana de la cabeza dice: «Yo me voy». Porque hay psicopatías que de las compañías pasan a las personas y la gente se queda arraigada y no sabe qué hacer", explicó.

Aquellos líderes están acostumbrados a la matriz de resultados y performance en lugar de hacer foco en los comportamientos que logran aquellos resultados. "Hay organizaciones que tienen personas que realizan logros y en el camino van construyendo valores y competencias, y otras que generan bestias", detalló. Los "resultadistas" son buenos en épocas de crisis, porque se cargan la empresa al hombro, avanzan y logran resultados. "El tema es que en tiempos de estabilidad no aguantamos a esa gente, y en ese momento la organización tiene que ver que cuenta con personas que tienen mal comportamiento y destrucción de valores. Eso genera malos jefes y, por eso, la gente se va", expresó, al tiempo que detalló que ese es uno de los factores principales de la deserción empresarial, que incluso supera los bajos sueldos.

Una frase de Jeffrey Skilling, ex CEO -convicto- de la empresa energética Enron, dio el puntapié inicial para la segunda razón de la huida de los empleados de las organizaciones: "Si mucha gente quiere ir a trabajar en una unidad de negocios, es un buen signo de que esa es una buena oportunidad", rezaban las pantallas del Summit de Recursos Humanos. "Es divina, la pudo haber dicho cualquier jefe. El problema es que éste está convicto por ladrón", se divirtió Hatum.

En 2001...

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