La 'anarqueología' como crítica del gobierno de los hombres por la verdad

AutorJulián Sauquillo
Cargo del AutorDoctor por la Universidad Autónoma de Madrid
Páginas67-90
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LA “ANARQUEOLOGÍA” COMO CRÍTICA DEL
GOBIERNO DE LOS HOMBRES POR LA VERDAD
Julián Sauquillo1
“A menudo, no somos conscientes de
nuestras acciones. Nosotros no lo sabemos, pero
el Señor conoce todo. Dejándole a Él el juicio,
debemos compadecernos y llevar mutuamente
las cargas. Examinémonos constantemente,
y esforcémonos por alcanzar lo que nos falta.
Tengamos también esta precaución para estar
seguros de no pecar: que cada uno anote y
escriba sus actos e impulsos del alma, como si
tuviera que revelárselos a otros. Y estad seguros
de que, por la vergüenza de que estos sean
conocidos, dejaremos de pecar y de tener en
el corazón pen samien tos malvados. (…) Que
lo que escribamos sea para nosotros como los
ojos de nuestros compañeros en la ascesis, para
que, enrojeciéndonos de escribir lo mismo que
de ser vistos, no tengamos más pen samientos
malvados. Educándonos así, podremos
esclavizar el cuerpo, y agradar al Señor,
y pisar las insidias del Enemigo”
Atanasio,
Vida de Antonio
(357 d. Cristo).
I. Una ontología de la res singular
Michel Foucault descartó convertirse en un guía teórico de su
auditorio en el Collége de France. Lejos de ir fraguando un sis-
tema, una cosmovisión, que le diera la posición de iluminador
de nuestro tiempo, ha ido cuestionando sus propias posiciones
1 Doctor por la Universidad Autónoma de Madrid con una tesis sobre el pen-
samien to de Michel Foucault, con la que obtuvo el
Premio Centro de Investigaciones
Sociológicas
. Actualmente es Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía
Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid.
Sobre la obra de Foucault, además de varios ar tícu los, ha publicado:
Michel
Foucault: una losofía de la acción
, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales,
1989 y
Para leer a Foucault
, (Madrid, Alianza, 2001).
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teóricas. Los giros teóricos se debieron, a veces, a cuestionamien tos
externos sobre la relación entre prácticas discursivas y extra-
discursivas o a críticas de una gigantomaquia del poder que no
dejaba lugar a la contestación política. Pero la propia dinámica de
su pen samien to deshace cualquier ilusión de una teoría ya elabo-
rada. En
L´archéologie du savoir
(1969), Foucault ya había mostrado
su empatía metodológica con la teología negativa. Obraba como
un maestro Eckhart que burlara cualquier denición de “enun-
ciado”. Apuntaba su existencia solo negativamente, expresando
meramente qué no era un enunciado. Por eso no es extraño que
la propia visión de su trabajo en
Du gouvernement des vivants.
Cours au Collège de France, 1979-1980
reeje esta falta de ánimo
constructor. Su trabajo quiere ser el trazado de una curva que da
cuenta de sucesivos deslizamien tos. No trataba de edicar una
construcción teórica permanente que responda a un plan jo sino
de dar cuenta de continuos desplazamien tos y cambios. Su propia
comprensión del trabajo crítico sería una inversión de la losofía
política: no trataría de establecer un lazo voluntario con la ver-
dad, un entendimien to de los fundamentos y las justicaciones
del discurso de verdad, a partir del cual cuestionar al poder que
lo somete involuntariamente; sino, al revés, procuraría cuestionar
la práctica del poder que sostiene un lazo de verdad, involuntario,
sobre el sujeto de co no cimien to. No se trataba de distanciarse del
poder para conseguir el co no cimien to y la verdad. Tampoco de
encontrar la verdad, sorteando la falsedad y el error, para extraer
los fundamentos del poder legítimo, o denunciar su ilegitimidad
por falso. Pretendía mostrar el movimien to para desprenderse del
poder que revelan las transformaciones del sujeto por las relacio-
nes que establecen con la verdad2.
No en vano su trabajo crítico ha sido denido como el propio
de un escéptico. La historia, para él, era un cementerio de verda-
des. Todas las doctrinas que describió ocupaban un lugar contin-
gente, efímero, que estaba lejos de juzgar. Serenidad y amargura
son dos reacciones detectables en sus escritos, ante la prolijidad de
2 Michel Foucault,
Du gouvernement des vivants. Cours au Collège de France, 1979-
1980,
ed. François Ewald, Alessandro Fontana y Michel Senellart, (Paris, EHSS,
Gallimard, Seuil, 2012), ps. 75 y 76.
JULIÁN SAUQUILLO

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