Amy Winehouse, una voz inmortal que resuena en las calles de Buenos Aires

 
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Las figuras de Amy Winehouse y Nina Simone atravesaron la 88a edición de los premios Oscar. Cantantes prodigiosas, las dos dejaron huella en este mundo por su vida arriba y abajo de los escenarios. Los documentales de Asif Kapadia, Amy, y de Liz Garbus, What Happened, Miss Simone?, compitieron el domingo último con otros tres cruzados por retratos de injusticia, opresión y gritos de libertad. En el caso de Amy y Nina, la injusticia habría sido que ninguno de los dos filmes se llevara la estatuilla dorada.

Sabemos desde la noche del domingo que Hollywood eligió a Amy. También sabemos que el padre de la cantante, signado en el documental como uno de los responsables del desbarranco de la artista que terminó rápidamente con su vida, cuando sólo tenía 27 años, despotricó nuevamente contra Kapadia y su obra. "El Oscar no es para Amy, sólo es para Kapadia. Asif ha engañado a todo el mundo", tuiteó Mitch Winehouse.

Lo cierto es que tanto ruido alrededor de la entrañable figura de la cantante inglesa no hace más que agigantar el mito y acompañarla hacia la inmortalidad.

Buenos Aires, tierra prometida

A diferencia de Kurt Cobain, otro ídolo preso de adicciones y demonios internos que murió a los 27, Amy Winehouse no llegó a visitar Buenos Aires. Pero el testimonio de la actriz y cantante Mariú Fernández bien vale a la hora de simbolizar lo que sucede con este tipo de figuras: después de muertas encuentran un público...

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