Un amor y una muerte para toda la vida

El libro es pequeño, de pocas páginas. Es una carta de amor y, al mismo tiempo, una breve autobiografía de dos, aunque escrita sólo por uno de ellos. Se llama Carta a D. y fue publicado en septiembre de 2006. Su autor era -seguirá siendo- André Gorz, un periodista y filósofo francés de origen austríaco. El texto, él lo contó, fue escrito entre lágrimas, mientras su esposa se convertía en la sombra de lo que había sido, víctima de una enfermedad degenerativa. Lo que Gorz -intelectual acostumbrado a ensayos áridos y lejos de todo sentimentalismo- escribió es un conmovedor homenaje a Dorine, la mujer de su vida, la muchacha inglesa de la que se había enamorado en Suiza en 1947. Exactamente un año después de la publicación del libro, la empleada que hacía la limpieza en la casa de los Gorz en Vosnon, un pueblito a 140 km de París, vio la nota manuscrita pegada en la puerta: "Avisar a la policía". Adentro, en el cuarto matrimonial, los cadáveres yacían uno al lado del otro. En una mesa cercana, algunas cartas dirigidas a amigos y autoridades explicaban los motivos de la inyección letal. Habían vivido juntos 58 años, no soportaban la idea de separarse.

"Recién acabas de cumplir ochenta y dos años. Y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace poco volví a enamorarme de ti una vez más y llevo de nuevo en mí un vacío devorador que sólo sacia tu cuerpo apretado contra el mío", escribió Gorz, nacido en Viena en 1923 como Gerard Horst, hijo de un padre judío y una madre católica. Tenía quince años cuando lo enviaron a un internado en Suiza y fue también en ese país donde más tarde estudió ingeniería química al tiempo que realizaba cursos de filosofía. Nunca ejerció como ingeniero y comenzó a ganarse la vida como traductor. Su encuentro con Jean-Paul Sartre fue decisivo, ya que lo impulsó a vivir de sus escritos. A Dorine -un año más joven- la invitó a bailar el mismo día en que la conoció y dos años después ya estaban instalados en París. Gerard/André sumó entonces otro nombre: Michel Bosquet, seudónimo con el que firmaría sus notas de periodismo económico en Le Nouvel Observateur, publicación de la que fue fundador. También escribió durante años en Les Temps Modernes, la célebre revista fundada por Sartre.

Existencialista y divulgador de la ecología política, el centro de preocupación de Groz fue siempre la emancipación del individuo y su relación con las clases sociales y la sociedad en general. Dorine fue su compañera en todos los sentidos...

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