Educación, salud y amor para niñas, niños y adolescentes. No a las cárceles y a la represión

RESUMEN

Estamos pagando como sociedad costos de quienes impulsaron irresponsablemente el desastre en los 90, descuidando la salud, el empleo, la educación. Esos mismos sectores hoy promueven campañas a favor de la represión, la creación de cárceles y la baja de imputabilidad. (...)

 
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PRONUNCIAMIENTO DEL COLEGIO DE ASISTENTES Y TRABAJADORES SOCIALES DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

Noviembre de 2008.

Estamos pagando como sociedad costos de quienes impulsaron irresponsablemente el desastre en los 90, descuidando la salud, el empleo, la educación. Esos mismos sectores hoy promueven campañas a favor de la represión, la creación de cárceles y la baja de imputabilidad.

Cada vez que se degradan los sistemas de soporte de la vida cabe preguntarnos acerca del futuro de las generaciones venideras. Y si la democracia sigue confiscada por la ausencia de mecanismos de participación, los peligros que acechan a las familias más desprotegidas se acentuarán en la acumulación de desventajas.

Como colectivo profesional tenemos el deber de denunciar que las violencias psico sociales se amasan en los lugares más insospechados, provocando inmensos desequilibrios entre quienes sufren los padecimientos de la pobreza, y quienes programan políticas públicas para comprender problemas puntuales destinados a unos pocos.

Construir democracia será pensar en una ética del cuidado, de cooperación ligada a circunstancias concretas, más que sujetadas a los aspectos formales y abstractos de las leyes.

Sin embargo las leyes 13.298 y 13.634 señalan estrictos principios de promoción y protección de derechos de los niños, además de la responsabilidad penal juvenil, por lo tanto su aplicación depende de la decisión política de los gobiernos en particular, y de la sociedad en general por apostar a la multiplicación de los presupuestos financieros para que los derechos al desarrollo sostenido, de las familias excluidas del contrato social, no continúen reguladas por la austeridad, indignidad y cruel miseria que les domina hasta las ganas de protestar.

El encierro no es la única forma de tratar a los chicos delincuentes, porque la mayoría de ellos han estado ocupados en perder su futuro. Por lo tanto el...

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