¿Al amigo, todo; al enemigo, ni justicia?

En su mensaje de apertura del período ordinario de sesiones del Congreso, hace justo una semana, el presidente Alberto Fernández "olvidó", en el inicio de su discurso, incluir entre sus saludos protocolares a las autoridades presentes, a los miembros de la Corte Suprema de Justicia. No pudo no haber divisado a su titular, Carlos Rosenkrantz, ubicado a centímetros del estrado principal (al que luego de su alocución, cuando la cadena nacional terminó, sí se acercó a saludar, al igual que a la doctora Elena Highton de Nolasco, los únicos presentes del alto tribunal). Unos minutos antes, Fernández había rotulado a Comodoro Py como un "oligopolio judicial", sin intentar la más mínima autocrítica de lo mucho que hicieron, precisamente, en esa construcción, a lo largo de los años, los gobiernos peronistas, del menemismo al kirchnerismo. Días atrás, el Presidente había cuestionado a la Corte por tener 40.000 millones de pesos en un plazo fijo mientras su personal trabaja -describió- "en condiciones infrahumanas".Hace 29 años, un grupo reducido de periodistas denunciamos ante la Justicia al animador Gerardo Sofovich por incompatibilidad de funciones como consecuencia de producirse a sí mismo programas, al tiempo que se desempeñaba como interventor de la TV Pública (entonces ATC). La degradación del sistema judicial comenzó a acelerarse en esos años noventa con la Corte de la "mayoría automática". Pero, aun así, algunas formas todavía se respetaban. Al ser procesado, Sofovich debió renunciar sin dilaciones. Ya no sucedería lo mismo, dos décadas más tarde cuando, en cambio, Amado Boudou también fue procesado mientras se desempeñaba nada menos que como vicepresidente de la Nación, pero por causas bastante más graves, lo cual no fue un obstáculo para que continuara en el cargo hasta la extinción de su mandato. Por si fuera poco, se cargó al entonces procurador general de la Nación, Esteban Righi, con la anuencia de Cristina Kirchner, que ahora debe soportar las sucesivas reivindicaciones que hace el presidente Alberto Fernández de aquel jefe de fiscales y, mucho antes, connotado ministro del Interior del fugaz gobierno de Héctor J. Cámpora. La actual vice, durante su segundo mandato presidencial, quiso "democratizar" la Justicia a su manera con una ley que pretendía establecer la elección de los miembros del Consejo de la Magistratura por el voto popular. La Corte frenó todo por inconstitucional.Pero la degradación para horadar la independencia de ese...

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