Amenaza mafiosa a las instituciones

 
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Un nuevo y poderoso gremio intenta hacer pie en nuestro país: el de los sospechados de corrupción. Sería algo así como un nuevo "colectivo", para usar el término tan en boga por estas épocas. Se trata del "colectivo de los dirigentes y exdirigentes corruptos", un paraguas político-sindical bajo el que pretenden protegerse del avance de la Justicia quienes están sospechados de haber cometido delitos diversos, pero con una inspiración común: haberse aprovechado del Estado para enriquecerse, hacer negociados, asociarse ilícitamente, malversar fondos, blanquear dinero ilegal, proteger a delincuentes o incumplir los deberes de la tarea que se les encomendó. Eso para empezar, pues la lista de delitos es demasiado extensa como para agotarla en una columna editorial.Tan descarada es esa corporación de imputados y procesados por corrupción que amenaza con movilizaciones y paros generales. No defiende a nadie que no sea a sus propios integrantes. Eso explica el rejunte de sindicalistas que se solidarizaron con el camionero Pablo Moyano apenas un fiscal de la provincia de Buenos Aires pidió su detención en la causa en la que se lo investiga como presunto integrante de una asociación ilícita que lavaba dinero y que actuaba junto con la barra brava del Club Atlético Independiente, cuya vicepresidencia es ejercida por ese gremialista.Tanto la CGT como las CTA denunciaron una "persecución" del Gobierno y la Justicia. La sola amenaza de que un gremialista pudiera caer preso disolvió mágicamente sus diferencias internas y los llevó a planificar una movilización hacia el Aeropuerto de Ezeiza para mañana, cuando se espera que Pablo Moyano regrese de un congreso internacional sobre gremios del transporte realizado en Singapur. Insatisfechos con semejante intimidación, amenazaron con ir a un paro general. ¿Un paro general de todos los sindicatos por un delito penal económico cometido en un club de fútbol? ¿Cuál es la representatividad que se arrogan esos gremios para frenar el país en defensa de un sospechoso de corrupción? La respuesta hay que asociarla, desde ya, al desesperado acercamiento entre Hugo Moyano, padre de Pablo, y Cristina Fernández de Kirchner después de casi una década de distanciamientos políticos. El club de los sospechados está funcionando a pleno y no teme enlodar los valores republicanos con tal de salvar el pellejo.Como Moyano, en su momento De Vido, Báez y Cristina Kirchner acusaron al Gobierno y a la Justicia de ir en contra de sus...

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