Alquiler de vientres

 
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Recientemente, una pareja italiana contrató y pagó 50.000 euros a una señora rusa para que gestara un niño. El embrión implantado no tenía vínculo genético alguno con la pareja italiana ni con la madre subrogante, la que se comprometió a entregar el niño al matrimonio a su nacimiento. Una vez producido el alumbramiento, la pareja se presentó ante el consulado italiano en Moscú, acompañando un certificado de nacimiento y solicitando que al niño se lo inscribiera como hijo suyo.

De regreso a Italia fueron informados de una denuncia penal formulada por aquel consulado, según la cual el certificado de nacimiento presentado por ellos era falso, tal como se acreditó después en la causa. Se demostró luego que ninguno de los dos tiene vínculo genético alguno con el niño, lo que implica que en realidad no son sus padres.

Una primera sentencia del Tribunal Europeo para los Derechos Humanos, otorgándoles la guarda del menor, fue revocada por la Gran Sala de la Corte Europea de Derechos Humanos, que sostuvo que al no haber ningún elemento genético de los requirentes ni "vida familiar" con el niño que implicara un daño frente a la separación, y dado que el único dato cierto era la intervención de la gestante, no había elemento alguno que determinara la filiación del niño ni fundamento alguno para otorgar la tenencia, actualmente denominada custodia por el nuevo Código Civil y Comercial argentino, a la pareja italiana.

En consecuencia, se revocó la sentencia anterior, disponiendo que se emitiese un nuevo certificado de nacimiento que indicara que el niño había nacido en Rusia, de padres desconocidos y que el retiro de la tenencia a esta pareja no constituía violación alguna a la Convención Europea de Derechos Humanos, que obliga al respeto de la vida privada y familiar, descartando así el aparente argumento de la anterior instancia judicial. Finalmente se dispuso iniciar el trámite para entregar al niño en adopción, lo cual se concretó.

Ponderando el ilícito cometido por los requirentes, el tribunal no tuvo en cuenta la llamada voluntad procreacional de esta pareja que no había aportado ningún elemento genético, considerando que no tenían vínculo que los uniera al niño y se puso también límite al llamado "turismo reproductivo" que comercializa con vidas humanas.

La legítima competencia del Estado para regular la filiación, exclusivamente en base a un vínculo biológico o una adopción...

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