El aliado accidental: la cruzada contra Obama reanima a Maduro

 
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"Si usted quiere paz, despierte, vaya y firme. Para que cuando yo llegue a Panamá y vea a Obama, yo le diga: no somos una amenaza, somos una esperanza. ¡Somos patria, somos independencia!"

, el chavismo ha monopolizado durante casi cuatro semanas en busca de los 10 millones de firmas contra el decreto firmado por el presidente estadounidense, quien, a principios de marzo, sancionó a siete funcionarios venezolanos por violación de derechos humanos durante las protestas de 2014 y calificó al país caribeño de "una amenaza a la seguridad nacional".

La cruzada antinorteamericana le permitió al presidente revertir, por lo menos tenuemente, la caída en picada de su popularidad.

Ya van más de seis millones, según cifras oficiales, sin verificación independiente, aunque el gobierno reclamó una auditoría al Consejo Nacional Electoral, de tendencia chavista. Todo gracias a un inmenso despliegue propagandístico, que combina cánticos grabados de Chávez, el "Imagine", de John Lennon, maniobras militares por todo el país y las constantes apariciones televisivas del primer mandatario.

Maduro pretende entregarlas durante la Cumbre de las Américas, que se realizará, a fines de esta semana, en Panamá. Diez millones, una cifra mágica para los revolucionarios. En 1970, Fidel Castro lideró una campaña nacional para la recolección de 10 millones de toneladas de azúcar en la zafra anual, que se cerró con un rotundo fracaso económico. El propio Hugo Chávez prolongó el desafío castrista, al pedir a su pueblo en las elecciones de 2006 "10 millones de votos por el buche [por la cara]". Al comandante supremo le faltaron 2.700.000 papeletas, pero aplastó a su rival en las urnas.

Maduro, en cambio, no quiere quedarse a mitad de camino. Todo vale para acercarse al récord marcado por su aparato de propaganda: desde la arenga nacionalista hasta los principios antiimperialistas, desde las coacciones hasta el reparto de comida, tan difícil de conseguir en un país abrumado por una galopante crisis de escasez de alimentos y desabastecimiento de productos básicos.

El despliegue incluye visitas a domicilio y operativos para distribuir los alimentos. Como en la plaza Bolívar de la andina Mérida, donde la música del cantautor Alí Primera, el Víctor Jara de la revolución bolivariana, grita repetidas veces "Yankee go home". Pero no es suficiente: mejor ofrecer dos kilos de leche en polvo -que no se consigue en casi ningún supermercado- como recompensa. "Yo firmé porque necesito la...

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