Alcohol y riesgos del consumo temprano

 
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Las bebidas alcohólicas han sido objeto de atracción y preocupación desde la Antigüedad. Por una parte, ingeridas con moderación, se les ha reconocido la virtud de favorecer la convivencia, producir un estado de bienestar y reducir inhibiciones. Pero, por otro, cuando su ingestión se excede y se convierte en vicio, deja paso a problemas de salud y de relación social que pueden resultar gravísimos.

Esos excesos afectan la vida de muchas personas en todo el mundo. Al respecto, una reciente información ha dado cuenta de la gravedad del asunto: cerca del 25% de la población de nuestro país padece de hipertensión arterial y entre un 5 y un 7% de los que sufren de ese mal -alrededor de 700.000 personas es como consecuencia de que diariamente ingiere más de dos copas de vino, que marca el límite de la moderación, según coinciden los expertos en este tema.

Hay quienes suponen que beber en exceso no los convierte en alcohólicos. Es una forma de autoengaño para seguir haciéndolo sin sentir culpa y sin reparar en que los efectos de esa conducta los pueden llevar a un estado de necesidad crónica.

La Organización Mundial de la Salud define al alcoholismo como una enfermedad, producto de la ingestión cotidiana superior a los 50 gramos de alcohol en las mujeres y a los 70 gramos en los hombres, considerando que ¼ litro de vino contiene 30 gramos de alcohol y la misma cantidad de cerveza, 15 gramos.

Instalado el hábito del consumo alcohólico se genera en quien lo sufre una dependencia emocional y orgánica que, entre otros daños a la salud, afecta progresivamente el funcionamiento cardíaco y la circulación sanguínea cerebral. Sin embargo, el alcohol merece para muchos un juicio diverso. Si bien desde una perspectiva actual se trata de una droga psicoactiva, hay especialistas que consideran que su consumo adecuado, sin exceder los límites citados, ayuda a prevenir enfermedades coronarias y accidentes cardiovasculares.

En relación con el tema, una cuestión aún más inquietante se vincula con la edad de quien consume alcohol, ya que cada vez son más jóvenes y, con ello, se crean condiciones para la aparición temprana de la hipertensión arterial, entre otros riesgos importantes para la salud.

La última estadística dada a conocer por el...

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