Alberto Asseff: 'Ser argentino es hoy sinónimo de ser trucho'

 
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Cuando hablaba de los factores de poder de una Nación, Hans Morgenthau se refería al territorio, la demografía, la estructura económica, el grado de desarrollo cultural y de cohesión de su pueblo, pero en "primerísimo" lugar ponía al prestigio. El diputado Alberto Asseff (Frente Renovador-Buenos Aires) cita al politólogo alemán cuando se le pregunta por el efecto sobre el país de la falta de estadísticas creíbles. "Esas mentiras desacreditan y desprestigian al país, eso redunda en que ser argentino es sinónimo de ser trucho, y eso es la ruina de un pueblo", dice.Hace poco presentó un pedido de informes sobre la falsedad de los datos de exportación e importación. ¿Cuál es el principal impacto para el país? ¿A qué lo atribuye? ¿Se trató de un error?-Si es un error es imperdonable; si es algo hecho a sabiendas, absolutamente inexcusable. Creo que hay una subvaluación de la importancia de la palabra, de la verdad, de la ley, en las relaciones humanas y en las de los pueblos. La Argentina de la trampa al primero que estafa es a los argentinos, pero después trae como consecuencia que ser argentino sea sinónimo de alguien en quien no se puede confiar. Todo lo contrario de lo que significa ser suizo, por ejemplo. Suiza se asocia con esa maquinaria de relojería que ellos fabrican, que tiene que ser tan milimétrico y justo que muestra precisión, justeza, confiabilidad, y entonces abre puertas. Si alguien se reúne con un suizo que quiere hacer una inversión va con una confianza absoluta. Si en cambio el inversor es argentino, va precavido, pide llevar a un abogado, un contador y hasta un psicólogo.Tenemos que corregir eso y no es difícil, no se necesitan 500 generaciones, alcanza con el buen ejemplo de 100 argentinos que decidan definitivamente cambiar este rumbo. Cuando se den cuenta de que el cambio va en serio, la gente empieza a comportarse normalmente porque así como el mal ejemplo es devastadoramente contagioso, el bueno, sobre todo si viene desde arriba, es muy derramador.¿Recibió alguna respuesta?-Hay veces que las respuestas vienen, pero aunque eso no pase, los pedidos de informes tienen en sí mismos un efecto positivo porque aunque no contesten en forma directa, preocupa y hace que se corrijan cosas sin exteriorizarlas. Por ejemplo, hace dos años pedí una información sobre las embajadas vacantes y me consta que al mediodía la Cancillería tenía copias de eso y, después, en forma perezosa, se corrigieron esas cosas. Lo que se plantea no cae en saco roto, lo...

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