El ajuste envuelto para regalo de Alberto Fernández

Alberto Fernández se ampara en recetas clásicas para la distracción política. La ortodoxia del ajuste tiene moños y papeles de colores que tratan de esconderlo.Esta semana el Presidente hizo varias cosas para la clientela que se detiene en el embalaje. Junto con Evo Morales cruzó el puente que une La Quiaca con Villazón, en épico paso lento, en una escena que remedó una vieja película de la Guerra Fría. También recuperó el proyecto de reforma agraria de Juan Grabois para anunciar que estudia repartir tierras improductivas. Al mismo tiempo, hizo anunciar que enviará el proyecto de despenalización del aborto al Congreso para que se lo trate durante el verano.Fernández necesita que la Argentina celebre o deplore, se alegre o discuta esos anuncios arrojados a las siempre enardecidas tribunas políticas del país. Acaba de poner en marcha la decisión más importante de su gobierno y distrae con otros temas.Eufemismos y voz baja para un paquete para bajar el déficit fiscal que borra las promesas electorales y trata de aterrizar en una realidad desastrosa. Un nuevo cálculo jubilatorio, una reducción de los subsidios sociales y la interrupción del IFE componen por ahora ese plan que desde enero se completará con los aumentos de transporte, electricidad, gas y agua.Las medidas, junto con decisiones de un alto costo financiero para frenar el dólar libre, son contemporáneas del arranque de las negociaciones con el FMI, a cuyos funcionarios el ministro Martín Guzmán les propone devolver el cuantioso crédito que tomó Mauricio Macri una vez que haya finalizado el mandato de Fernández. El profesor de Columbia tiene una dramática ventaja: el Fondo sabe que la Argentina no puede pagarle y que tiene una moneda que se imprime a tal velocidad que hasta hay que importar una parte.Todo sería mejor para Fernández y Guzmán si tuviesen bajo su control las maneras para limitar el gasto público. Esta misma semana pudo verse que para aprobar el presupuesto (un plan que la realidad destruye año a año) fueron entregadas generosas rodajas de fondos públicos para mantener contentos a todos los miembros de la coalición oficialista. Esa historia no terminó en el Congreso y hace horas se escribió una inquietante página con la devolución del presupuesto del Senado a Diputados por un asunto en apariencia formal. Todo indica que es un reproche de Cristina a Sergio Massa, por ciertos añadidos interesados al proyecto original.El silencio trata de encubrir el ajuste de Fernández y...

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