No ahorre sangre de gauchos. Entre la derecha y la izquierda

Autor:Marcos Aguinis
RESUMEN

Este brillante texto de Marcos Aquinis, psiquiatra, ex Subsecretario de Cultura de la Nación durante Alfonsín, agudo observador de la dolorosa realidad argentina, avala mis afirmaciones sobre la actual Dicta-Cracia

 
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Este brillante texto de Marcos Aquinis, psiquiatra, ex Subsecretario de Cultura de la Nación durante Alfonsín, agudo observador de la dolorosa realidad argentina, avala mis afirmaciones sobre la actual Dicta-Cracia que des-gobierna Argentina y sobre el denominado “Frente para la Victoria” que supone volver a la dialéctica “vencedores y vencidos”, al triste lamento romano “Vae victis”, la famosa advertencia de que “tronará el escarmiento”, el imperio de la Mazorca, la cabeza del Chacho Peñaloza pudriéndose al sol o la orden del presidente Sarmiento, como comandante en jefe, para sofrenar la sublevación en San Juan: “No ahorre sangre de gauchos, que es buen abono”

Rodolfo Capón Filas

Desde hace poco más de la os siglos se tiende a otorgar una connotación política opuesta a la izquierda y a la derecha. Se sabe que proviene de la casual distribución de asientos en los días agitados de la Revolución Francesa. A la izquierda estaban los jacobinos, que eran los más revoltosos, exigentes, idealistas y decididos a imponer cambios radicales al viejo régimen. Con el devenir del tiempo, esta distinción pasó por un arco de variaciones que, en algunos momentos, parecía extrema, en otros insignificante y también confusa o invertida.

Ortega y Gasset, en 1937, escribió con eléctrica insolencia: "Ser de izquierda es, como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral. Además, la persistencia de estos calificativos contribuye a falsificar más aún la realidad del presente, como lo demuestra el hecho de que hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas proponen tiranías". Fue escrito durante la Guerra Civil española y sigue manteniendo actualidad.

Asombra que haya coincidencia entre una fuerza positiva, como desde el comienzo ha tratado de presentarse la izquierda, con el vocablo siniestro. Lo siniestro estremece y asusta. Freud ha desentrañado su voltereta psíquica, porque significa el regreso de lo que se pretende mantener reprimido. Pero el esclarecimiento de sus investigaciones no le ha quitado el parecido que mantiene con lo diabólico e inquietante. La izquierda, junto con sus cualidades y misterios, manifiesta algo molesto. Allí residen valores que sacuden conciencia e inconsciente, valores que tienden a eludirse o deformarse, pese a sus cualidades. La izquierda seduce por su rebeldía, transgresión y disonancia. Por eso, engancha a los...

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