Se ahoga tras una fatal suma de errores

 
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PINAMAR.- El empresario Carlos Capozzolo y su acompañante en la moto de agua que piloteaba, Eduardo Maurencig, estaban seguros de que llegarían a nado a la costa luego de que el vehículo sufriera un desperfecto mecánico cuando estaban a más de 500 metros de la costa. Por eso abandonaron la máquina y avanzaron brazada a brazada. El primero murió en el intento y el otro, tras casi doce horas de permanecer a flote, pudo ser rescatado con vida y relatar el lamentable final que tuvo la excursión de pesca que compartían en estas playas.Lo llamativo, a criterio de autoridades de Prefectura Naval Argentina el error que derivó en el trágico desenlace de la historia, es que contaban con todos los elementos de seguridad en la moto de agua incluidas las bengalas, que nunca utilizaron para pedir asistencia. "Son errores que costaron una vida y pudieron haber costado otra más", dijo a LA NACION una autoridad de la fuerza.La autopsia confirmó que Capozzolo, de 55 años, murió de asfixia por inmersión. Cuando lo rescataron tenía el chaleco salvavidas colocado. Sus restos fueron entregados ayer a sus familiares y trasladado a Reconquista, Santa Fe, lugar de donde era oriundo, aunque hacía algunos años estaba radicado en Pinamar.Fuentes de Prefectura Naval confirmaron a LA NACION que la moto de agua utilizada por las víctimas, una Bombardier Sea Dot, tuvo problemas de encendido que impidieron a sus tripulantes poner en marcha el motor cuando habían decidido regresar a la costa.Capozzolo y Maurencig habían salido el viernes a las 11 para compartir una jornada de pesca de las que el primero realizaba habitualmente. Vivía en un exclusivo...

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