Las Águilas se quedaron con la presa del pentacampeonato

 
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Los últimos minutos se vivieron con un abrazo compartido y a pura emoción. Apoyadas del otro lado de la baranda, las chicas saltaban sobre las ruedas de sus rollers mientras que allí adentro, en el piso de parquet, sus compañeras se floreaban. No había mucho de qué preocuparse, porque el equipo había sido un sello de garantía desde el comienzo del certamen y lo estaba ratificando en el día D. ¿Por qué no festejar anticipadamente? ¿Por qué no derramar lágrimas de orgullo?

Al final, el cartel luminoso del estadio Léo Lagrange, en la localidad francesa de Tourcoing, reveló el dato categórico, irreversible: 3-0. Así concluyó esta historia de ensueño de Las Águilas, que ayer se consagraron campeonas del Mundial de hockey sobre patines al derrotar en el partido decisivo a Francia, defensora del título.

Fue una progresiva muestra de autoridad. Sin apuros y con las certezas cimentadas en tantas horas de entrenamientos y charlas. En la mitad del primer tiempo, gol de Adriana Gutiérrez. Transcurridos algunos minutos del segundo período, festejo de Salomé Rodríguez, que había ingresado por Lorena Rodríguez. Y para coronar el resultado, cuando el banco de suplentes ya era una fiesta, la conquista de Luciana Agudo, la maga del seleccionado.

"Francia, decime qué se siente, tener en casa a tu papá...". gritaron ellas entonces, en una readaptación del Mundial de fútbol. Allí arriba en las tribunas alentaban los padres de las jugadoras, una banda encabezada por Miguel Agudo. El papá de Luciana siguió al seleccionado en Mundiales anteriores y su indumentaria tribunera sólo admite los colores albicelestes. Junto con Rodolfo Dieguez, padre de Verónica, y Claudio Fernández, el de Valentina, Agudo se encargó durante el torneo de ambientar el búnker nacional en cada cita con aroma francés.

Las Águilas no celebraron un título aislado, sino la confirmación de una presencia muy importante en el contexto internacional: fue la quinta consagración, después de los lauros en 1998, 2002, 2004 y 2010. Así, son las más ganadoras de la historia, superando a España (4). Los números del pentacampeonato hablan de una superioridad manifiesta ante todos los rivales: 34 goles a favor y apenas uno en contra. Una cuenta que creció jornada tras jornada con el 7-1 a España en el debut, 9-0 a Japón...

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