Aguante el default, contra toda la traición

 
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No sé si podré terminar de escribir esta columna. Atravesado por la emoción, con el corazón a punto de estallarme, no creo estar en condiciones de mantener el pulso y la templanza. Una y otra vez me vuelven las imágenes de nuestra durante el acto de anteayer, pletórica de felicidad en su recién estrenada condición de . Una y otra vez asiento con , sonrío con Boudou, , aplaudo desde las primeras filas con Verbitsky, canto y lloro con la militancia en los patios de la Casa Rosada.Una y otra vez vuelvo mis ojos sobre ella. La hemos vista exultante otras veces, por ejemplo hace poco, cuando festejó que íbamos a romper el chanchito para pagarles una millonada a los cretinos del . Pero esta vez es distinto. Ahora, que está festejando exactamente lo contrario, es como que la alegría la embarga de pies a cabeza, como que la cosa es más visceral y profunda.Déjeme que la mire, señora. Y que la admire. Déjeme que le diga que usted ha pulverizado a Rodríguez Saá, que al declarar que no iba a hacer frente a una deuda de 132.000 millones de dólares, en diciembre de 2001, apenas se ganó el aplauso del Congreso. A usted la ovacionaron en el Salón Dorado y en tres patios sucesivos por 1500 millones. Cuatro ovaciones contra una sola del Adolfo. Si entramos al default, que sea por la puerta grande.Me van a decir que en la Casa Rosada kirchnerista se aplaude cualquier cosa. Que los asistentes a nuestros actos primero aplauden y después preguntan. Que es un apoyo subsidiado. Que en las convocatorias dice: "Está usted invitado a aplaudir a la señora Presidenta a las 18.30 en el Salón Dorado". Todas mentiras. Sí es cierto que Cristina nos cautiva con su verbo y con su encanto, y que nadie como ella justifica con la misma convicción un pago y, al día siguiente, una cesación de pagos.A ver si me entienden: nosotros estamos con ella. Siempre. Cuando aplaude a los Eskenazi por lo bien que están manejando YPF (diciembre de 2010), cuando expropia por lo mal que lo están haciendo los Eskenazi (abril de 2012), cuando culpa a de haber vaciado YPF y cuando le paga a Repsol una indemnización de 10.000 millones de dólares por haberla vaciado. Estamos con ella cuando les dice a , a y a que aprieten a banqueros y empresarios para que compren la deuda de los holdouts, y cuando, 24 horas después, los manda al infierno a todos ellos, que ya habían juntado la plata. La respaldamos cuando le promete a la justicia de Estados Unidos que va a cumplir con la sentencia...

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