Adrián Ramos: 'Es absurdo quejarse por la falta de divisas y mantener trabas para exportar'

 
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Adrián Ramos es un economista con impronta provinciana: habla pausado y evita las polémicas pese a que, más de una vez, se vio entrampado en ellas en un país que volvió a fomentar las antinomias.

Trabajó en la Comisión Económica para América latina (Cepal), dirigió alguna vez la carrera de Economía en la UBA y nunca renegó de su militancia radical. Actualmente participa de la dirección del Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias de esa universidad y asesora a los precandidatos del partido Julio Cobos y Ernesto Sanz. Éste es el diálogo que mantuvo con LA NACION.

-¿Qué es lo que más lo inquieta hoy de la economía local?

-Hay errores de política económica que se arrastran desde hace varios años, pero la novedad es la lenta reacción del Gobierno a los cambios en el escenario internacional. Lo habitual en la última década fue el "viento de cola". Pero de aquí en más no sé si tendremos "viento de frente", pero estoy seguro de que el contexto ya no nos traerá las buenas noticias a las que nos habíamos acostumbramos. Y quien debiera reaccionar ante este cambio lo desdeña o ignora.

-El Gobierno a menudo dice que nuestros problemas responden a la crisis mundial...

-Utilizan ese argumento hace rato, pero lo desmienten sus propios números. Entre 2002 y 2007 las exportaciones tuvieron un crecimiento promedio cercano al 16% por año: un 11% se explicaba por el aumento en los precios de lo que vendíamos y 5% por mayores cantidades. De 2007 a 2013 crecieron 6,5% por año: 6,4% por precios y 0,1% por cantidades. Eso marca que ya llevamos 7 u 8 años de caída en las cantidades exportadas e indica que las causas de la "restricción externa", de las que tanto hablan, no surgen de la actual caída en los precios de lo que exportamos, sino que arrancan antes y tienen origen local.

-¿Causas locales?

Es absurdo quejarse por la falta de divisas mientras se mantienen todo tipo de trabas para exportar o, incluso, se prohíben ciertas ventas. Hubo y hay políticas sectoriales muy dañinas para el trigo, la carne, los lácteos. Son parte de un conjunto de actividades que, si se les restablece el marco regulatorio y macroeconómico, tienen capacidad de aportar las divisas que el país necesita.

-El contexto tampoco ayuda...

-Ésa es la novedad. Y, como decía, el escenario tiende a enredarse más porque se afianzaría la caída de la soja y se profundizaría la depreciación de las monedas de nuestros principales socios que deriva de la apreciación global del dólar. A esto...

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