ADN del crimen. La mortal simbiosis entre los barras y los comisarios

Hace más de cuarenta años Mario Alberto Kempes fue testigo de un episodio que puso en evidencia la complicidad entre barrabravas y policías. En 1976, Rosario Central transfirió al futbolista al club Valencia, de España, en US$600.000. Entonces, un grupo de siete simpatizantes visitó a Kempes y le sugirió que "no era un buen momento para dejar Central". Uno de los miembros del grupo radicalizado de la hinchada de Rosario Central que rodeó a Kempes era Ricardo Milicic, oficial inspector en la policía de Santa Fe.A fines de 2002, Milicic fue designado como jefe de la fuerza de seguridad de esa provincia. Dos años antes, en su despacho de la Unidad Regional de Melincué, ante un grupo de periodistas, el jefe policial admitió su pertenencia a la barra brava de Rosario Central."Hubo una época en la que iba a la cancha con los muchachos de la barra, pero cuando me ascendieron dejé de ir; no quedaba bien", respondió Milicic en su oficina decorada con merchandising de Central.Milicic fue separado de su cargo como jefe de la policía de Santa Fe en 2003, después de la denuncia de Norma Castaño en la que puso al descubierto que los efectivos no hacían nada para combatir la venta de drogas en su barrio de la capital provincial. A pesar del paso de los años, los vínculos entre policías y barrabravas siguen.En los últimos días, la barra brava de Rosario Central fue noticia nuevamente. Andrés Guillermo Bracamonte, hijo de Andrés Bracamonte, alias Pillín, supuesto jefe de la hinchada del equipo de Arroyito, fue detenido cuando intentaba cruzar de Buenos Aires a Santa Fe y así llegar a territorio seguro, donde es un intocable para la policía.Al llegar a Zárate, un grupo de efectivos de, acusado de atacar y golpear en la cabeza a Matías Montín, en Playa Grande, en Mar del Plata.La protección policial que su padre habría armado en Santa Fe no llegaba a Buenos Aires y el menor de los Bracamonte quedó preso.Ese paraguas protector se habría sustentado en la relación entre el exjefe de la policía de Santa Fe Marcelo Villanúa y Bracamonte. El vínculo habría comenzado cuando ese comisario estaba al mando de la Unidad Regional II, de Rosario.Tan grande era la influencia de Bracamonte que sugería los nombres de los oficiales que debían ser designados en las comisarías de Rosario con jurisdicción en el estadio Monumental de Arroyito.En agosto pasado, la Justicia allanó su casa en un country de Iberlucea en las afueras de Rosario y ordenó su detención por presunto lavado...

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