Actos de presentación

AutorLuis R. Carranza Torres
Cargo del AutorAbogado (U.N.C.). Doctor en Ciencias Jurídicas (U.C.A.)
Páginas93-108
CAPÍTULO 4
ACTOS DE PRESENTACIÓN
A) COMPARECENCIA
§ 1. Concepto. A nivel procesal, resulta el acto de presen-
tarse ante un órgano judicial y respecto de un proceso determi-
nado, en cumplimiento de intimación ordenada por éste. Bien
sea personalmente o por medio de apoderado; ya sea se haga,
según el trámite de que se trate, verbalmente o por escrito. La
incomparecencia puede dar lugar a la declaración de rebeldía
o a sanciones por desobediencia. En ciertos casos configura un
deber, como en el supuesto de los testigos.106
§ 2. Tipos. La comparecencia puede ser espontánea, fruto
de la entera voluntad de la parte, o provocada, es decir decidi-
da a instancias de un llamamiento a concurrir al proceso. El
caso más típico de la primera es el de la parte actora al inter-
poner demanda, en tanto que, del segundo, lo es la presenta-
ción del demandado al convocárselo por acto notificatorio.
106 DE SANTO, Víctor, Diccionario de derecho procesal, ob. cit., p. 62.
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§ 3. Forma de la actuación procesal. Para actuar en el
proceso la existencia de capacidad civil no es suficiente, por
ser un ámbito técnico particular, por lo que se exige conjunta-
mente con ella la llamada capacidad de postulación, concebido
como el derecho de actuar en el proceso. Ciertos sistemas, como
el español, exigen que las partes actúen en el proceso civil por
medio de un apoderado que sea abogado o procurador, pero en
nuestros códigos han adoptado este sistema atenuadamente,
pudiendo realizar per se tales actuaciones, pero acompañados
de un patrocinio letrado obligatorio.
De nuestra parte, se nos hace difícil de entender que en
una sociedad libre, organizada bajo los parámetros de un Es-
tado de Derecho, se pueda prohibir a una persona actuar por
sí en una causa en que se discute un derecho propio.107
§ 4. Particularidades del derecho de defensa en juicio.
Cabe destacar a este respecto, que el derecho de defensa no es,
“stricto sensu”, un derecho subjetivo renunciable; no concierne
únicamente a su beneficiario, sino que es una institución inhe-
rente al debido proceso desde sus mismos comienzos, una condi-
ción de la propia validez del proceso cuya observancia interesa
a toda la sociedad en su conjunto. Es por ello que el hecho que la
parte tenga a su disposición los conocimientos necesarios del
medio procesal a los efectos de poder realizarla, no resulta una
cuestión que interese solo a ella, sino a la sociedad entera y muy
especialmente al Estado como garante del bien común.
Es también un derecho complejo, por cuanto se compone de
un binomio integrado por la autodefensa o defensa material, y
la héterodefensa o defensa técnica, y ambos componentes de-
ben ir encaminados hacia un mismo fin, es decir deben resultar
coincidentes. Ello se da en el marco de la interacción cliente-
letrado.
Es por ello que el derecho de defensa, no se agota en el de-
recho a ser reconocido como parte, en un litigo susceptible de
afectar la esfera de sus intereses jurídicos, a fin de poder par-
107 CARRANZA TORRES, Luis, Técnicas de derecho procesal práctico, ob. cit., p. 74.

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