Acoso callejero y respeto a la mujer

Nuestras páginas dieron cuenta meses atrás del acoso sufrido por una joven frente a una cuadrilla de obreros que trabajaba a metros de su casa. Con comentarios y actitudes muy subidas de tono, reiteradamente la interceptaban en la calle. Buscó defenderse con gas pimienta y radicó luego una denuncia formal en una comisaría tras confirmar que su seguridad personal estaba seriamente amenazada. No sorprende, pues seguramente más de una mujer en cualquier familia puede dar cuenta de situaciones similares en las que cambiar de vereda parece ser la única alternativa de defensa.

Cada vez con mayor frecuencia hemos abordado desde estas columnas el creciente problema de la violencia de género que parece haberse agravado o haber tomado mayor visibilidad en los últimos años. Sólo un abordaje amplio y multidisciplinario puede contribuir a entender y, por tanto, a disminuir sus trágicos efectos.

En este sentido, es sencillo reconocer en el acoso sexual callejero una práctica extendida y naturalizada de violencia de género que sufren a diario miles de mujeres, en especial las adolescentes y jóvenes. El abanico de expresiones contempla desde el tradicional e inofensivo piropo y los silbidos o bocinazos hasta los comentarios o gestos de tinte sexual dirigidos supuestamente a halagar pero que hablan de una actitud que socialmente debemos revisar pues en muchos casos amedrentan, humillan y ofenden a las mujeres.

El Código Contravencional contempla la figura del "hostigamiento, maltrato e intimidación" para sancionar el acoso. Tres nuevos proyectos, dos en la Legislatura de la ciudad y uno en el Congreso, asoman para comenzar a llenar el vacío legal en la materia. Una de las cuestiones que en la práctica se ha constatado y que debe resolverse es la de instruir a la Policía Metropolitana para que elabore un protocolo de actuación que termine con las desestimaciones de denuncias en comisarías que sufren con preocupante frecuencia las víctimas.

El año pasado, el movimiento Acción Respeto lanzó una campaña tan creativa como provocadora que tuvo como lema "Si te incomoda leerlo, imaginate escucharlo, todos los días, cada vez que salís a la calle". La pegatina de carteles con frases y comentarios recogidos en la calle tuvo un fuerte impacto. Hoy se encuentran abocadas a juntar firmas en apoyo de los referidos proyectos legislativos.

En concordancia con el espíritu de la movilización identificada como "Ni una Menos", surgió un valioso proyecto que la Legislatura...

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