Acoso laboral: Una amarga ironía y un aporte de ideas para su solución

Autor:Luis Daniel José de Urquiza
Cargo:Abogado
RESUMEN

El fin del acoso es lograr la expulsión del trabajador de la empresa, mediante su renuncia

 
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I La denuncia como único medio de evitar la pérdida del trabajo

El principal problema que en la práctica se constata respecto del acoso laboral o mobbing1 es el siguiente.

El fin del acoso es lograr la expulsión del trabajador de la empresa, mediante su renuncia.

Sin embargo, el trabajador no es consciente de esto, en una primer etapa.

El trabajador siente y sufre el acoso, las humillaciones, y los malos tratos, pero prefiere guardar silencio en la empresa. ¿Por qué? Porque pretende resguardar su puesto de trabajo.

Lo que no entiende el trabajador, es que su puesto de trabajo probablemente ya está perdido, si no toma medidas urgentes para preservarlo y preservarse.

El acosador está utilizando todas las herramientas posibles para eyectar al trabajador que persigue. Nada que pueda hacer el trabajador va a evitar este acoso, salvo denunciarlo.

Denunciar el acoso es la única herramienta con la que cuenta el trabajador para su defensa.

El acosador, y el acoso, sólo pueden ser detenidos por alguien superior en jerarquía en la empresa.

Si algún superior del acosador detecta realmente el problema, puede tomar medidas tan simples como cambiar de sector al trabajador o al acosador, y terminar con el problema.

II El peor escenario posible: pérdida del trabajo y de la salud

Pero éste no es el único motivo para que el trabajador denuncie el acoso.

Hay otro, mucho más serio.

El acoso laboral se traduce siempre en enfermedades psíquicas y psicosomáticas.

Es decir, un trabajador acosado termina padeciendo: dolores de cabeza, de cintura, contracturas, mareos, nauseas, úlceras, alta presión, taquicardias. Además, padecen siempre formas de angustia, depresión, agorafobia, estress laboral.

Estas enfermedades, en el sistema laboral argentino, son clásicamente identificadas como “inculpables”, y no son cubiertas por las ART.

Por lo tanto, el trabajador queda sometido a lo previsto por la LCT, en sus arts. 208 a 212. Esto significa que en el peor de los casos, el trabajador cobra tan sólo 3 meses de sueldo, y luego pasa a no cobrar salario durante un año, y si la enfermedad sigue incapacitándolo para trabajar, pierde su puesto de trabajo sin percibir indemnización alguna.

Entonces, note el lector qué amarga ironía enfrentamos: por no perder el puesto de trabajo, no se denuncia el acoso. Pero por guardar silencio, terminamos desarrollando enfermedades que nos quitan nuestro puesto de trabajo.

El trabajador se queda así, “sin el pan y sin la torta”, dado que no sólo pierde su puesto de trabajo, sino que pierde su salud.

Es famoso el cuadro sobre síntomas psicológicos y psicosomáticos sufridos por el acosado, efectuado por José Luis Rodríguez de Rivera:2

-Apatía, desinterés, falta de iniciativa.

-Tristeza y abatimiento de ánimo.

-Irritabilidad y labilidad emocional.

-Cansancio y fatiga fácil.

-Agresividad.

-Sentimientos de inseguridad.

-Hipersensibilidad y desánimo. (…)

-Dolor abdominal. Colon irritable.

-Nauseas y vómitos. (…)

-Dolores en el pecho. (…)

-Ahogos y disnea

-Escalofríos, ponerse colorado de repente.

-Dolores musculares, etc.

Es evidente por tanto que el trabajador debe denunciar el acoso que padece, en cuanto lo reconoce como tal.

III La importancia de la capacitación. La función de los delegados sindicales

Pero, para denunciarlo, el trabajador primero tiene que ser capaz de identificarlo como tal. Esto de por sí ya es algo difícil, por como es la idiosincrasia laboral argentina.

Lo cierto es que, gracias a Dios, y bastante a los tumbos, la sociedad ha ido avanzando en el reconocimiento, identificación, y defensa de derechos...

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