Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil - Camara Civil - Sala H, 26 de Diciembre de 2019, expediente CIV 021826/2015

Fecha de Resolución26 de Diciembre de 2019
EmisorCamara Civil - Sala H

Poder Judicial de la Nación CAMARA CIVIL - SALA H “A.N.D. c/ B.M.G.D. y otros s/

daños y perjuicios”.- Expte. 21.826/2015.- J.. 18.-

En Buenos Aires, a los 26 días del mes de diciembre de 2019, hallándose reunidos los señores Jueces integrantes de la S. H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, a los efectos de dictar sentencia en los autos: “A.N.D. c/ B.M.G.D. y otros s/ daños y perjuicios”, y habiendo acordado seguir en la deliberación y voto el orden de sorteo de estudio, el Dr. K. dijo:

Contra la sentencia de primera instancia (fs. 391/397), que rechazó

la demanda interpuesta por N.D.A., en relación a G.D.B.M. y Boston Compañía Argentina de Seguros S.A.; apela el actor, quien, por las razones expuestas en su presentación de fs.

418/422, pide que se modifique lo resuelto. A fs. 424/426, la citada en garantía contestó dichos argumentos, encontrándose los autos en condiciones de dictar un pronunciamiento de carácter definitivo.

I.- Se agravia la parte actora de la atribución de responsabilidad resaltando que transitaba por una vía de mayor jerarquía que la accionada, quien no solo circulaba por una vía menor, sino que además se incorporó a la encrucijada desde la izquierda.

II.- Es un hecho no controvertido en la presente instancia que el día 29 de abril de 2014, aproximadamente a las 13.15 hs., se produjo un accidente de tránsito en la intersección de la Av. R.H. y la calle Plaza de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tampoco se discute que en dicho suceso intervinieron una motocicleta marca Z., modelo S.1.E., conducida por el actor y que avanzaba por la primera de las arterias, y un automotor marca Renault, modelo D., que era guiado por la demandada B.M. y circulaba por la calle Plaza. Por último, se encuentra fuera de discusión que en la intersección no hay semáforos y que el Renault D., pretendía atravesar la avenida, ingresando al cruce desde la izquierda del actor.

Fecha de firma: 26/12/2019 Alta en sistema: 27/12/2019 Firmado por: J.B.F., L.E.A.D.B., C.M.K., JUECES DE CÁMARA #26867239#253030447#20191226125224591 Como bien resolvió la a-quo, resulta aplicable al caso el régimen emergente del art. 1113, segunda parte, del Código Civil, lo que fue consagrado en el fallo plenario de esta Cámara in re “V. c/El Puente”.

De modo que, probado el hecho, pesa sobre el demandado una presunción de responsabilidad de la que puede eximirse, total o parcialmente, acreditando la culpa de la víctima, la de un tercero, o el caso fortuito; es decir, una causa extraña o ajena.

El riesgo y, en su caso, el vicio de la cosa, da nacimiento a la responsabilidad del dueño o guardián, con total prescindencia del elemento subjetivo de la culpa, que no constituye en este caso un presupuesto del deber de resarcir. Al ser así, está claro que la carga de la prueba se invierte, y es el presunto responsable quien debe demostrar que se produjo alguno de los eximentes de responsabilidad.

La juez de primera instancia afirmó que la motocicleta del actor actuó como rodado embistente y que el Renault D. gozaba de prioridad de paso porque ya había atravesado al menos una mano de la avenida antes de ser impactado, de lo que dedujo que se encontraba mucho más avanzado sobre el cruce; extremos que motivaron el rechazo de la acción.

El único testigo del hecho, C.F.C., expuso en su declaración de fs. 165, que estaba caminando por la calle Plaza, llegando a la avenida R.H., cuando vio una camioneta clara -cree que gris-, que circulaba por la primera de las arterias, y frenó para dejarle el paso a los vehículos que circulaban por la avenida.

Agregó que “…la camioneta dejó pasar a los autos, y al arrancar su marcha nuevamente, no vio que venía circulando una moto chica por la calle R.H. pero de la otra mano a la que venían circulando los autos que estaba dejando pasar...”

Por otra parte, el Ing. D.M.M., describió la intersección, exponiendo que la Avenida R.H. es una importante arteria de vinculación de esta ciudad con la zona norte, es de doble sentido de circulación y tiene tres carriles por mano. En cuanto a Plaza, es de un único sentido, y se trata de una vía de menor importancia.

Fecha de firma: 26/12/2019 Alta en sistema: 27/12/2019 Firmado por: J.B.F., L.E.A.D.B., C.M.K., JUECES DE CÁMARA #26867239#253030447#20191226125224591 Poder Judicial de la Nación CAMARA CIVIL - SALA H Con relación a la mecánica del hecho, expresó que puede encuadrarse en los accidentes descriptos como “embestimiento perpendicular posterior”. Explicó que tuvo lugar cuando ambos vehículos se disponían a cruzar encrucijada, la motocicleta colisiona contra el automóvil de la demandada.

Además, apuntó que toda vez que no hubo instrucción policial, no fue posible determinar el lugar preciso de la bocacalle en donde se produjo la colisión. Pero fue claro en afirmar que la motocicleta del actor actuó

como embistente.

Finalmente, cabe resaltar que el perito no pudo calcular las velocidades a las que iban los rodados antes del impacto.

Entonces, no comparto la afirmación formulada por la juez de primera instancia en torno a la atribución de responsabilidad.

Ocurre que existen otras circunstancias que no puedo pasar por alto.

Es fundamental analizar la diferencia de jerarquía entre las arterias mencionadas porque, como lo dispone el inc. a) del art. 6.7.2 de la Ley de Tránsito de la Ciudad de Buenos Aires, en las encrucijadas sin semáforo de arterias de distinta jerarquía tienen la prioridad de paso “los vehículos que circulan por la arteria de más importancia, siendo el orden de prevalencia el siguiente: avenida, calle, pasaje”.

Indudablemente, la avenida R.H. es mucho más importante que la calle Plaza. Tiene dos sentidos de circulación, un ancho de 15 metros –con tres carriles en cada dirección-, y está dividida por un boulevard, cuando la otra vía, solo tiene 6 metros de ancho.

Por lo tanto, era la demandada quien tenía que cerciorarse de que nadie estuviera avanzando por R.H., antes de intentar cruzarla, especialmente si se incorporaba desde la izquierda de los rodados que circulaban por ese carril de la avenida.

Quiero destacar, asimismo, que no se ha podido demostrar que alguno de los rodados circulara a exceso de velocidad, por lo que es evidente que la conductora demandada debió percibir al rodado que se acercaba a la encrucijada.

Fecha de firma: 26/12/2019 Alta en sistema: 27/12/2019 Firmado por: J.B.F., L.E.A.D.B., C.M.K., JUECES DE CÁMARA #26867239#253030447#20191226125224591 Por otra parte, más allá de la afirmación de la demandada –quien manifestó que el contacto se produjo en la parte posterior de su vehículo-, no se ha podido acreditar el lugar preciso de impacto de la motocicleta contra el automotor, por lo que tampoco se conoce cuánto había avanzado este último sobre el carril por el que circulaba el actor –sin perjuicio de que, obviamente, había atravesado los carriles de la mano contraria-, circunstancia que podría haber resultado parcialmente exculpatoria, pero que estaba en cabeza de la demandada probar.

Es por todo esto que pienso que en el caso el hecho se produjo por la exclusiva responsabilidad de la demandada, quien se interpuso en la línea de marcha del actor, sin tener prioridad de paso, por transitar una vía de menor jerarquía.

En consecuencia, propongo al Acuerdo que se revoque el fallo apelado, haciéndose lugar a la demanda interpuesta por N.D.A. en contra de G.D.B.M., condena extensiva en los términos del artículo 118 de la ley 17.418 a la citada en garantía Boston Compañía Argentina de Seguros S.A.; por los montos e intereses tratados a continuación.

III.- El actor pidió una indemnización de $ 512.753, comprensivos de la incapacidad sobreviniente ($ 260.000 -distribuida en $ 180.000 (pérdida de capacidad laborativa) y $ 80.000 (incapacidad física)-), los gastos farmacéuticos y de tratamiento médico ($ 72.300 -$ 7.500 (gastos de farmacia) y $ 64.800 (tratamiento médico)-), de tratamiento psicológico ($

54.000), gastos de traslado ($ 21.600), daño moral ($ 90.000), a reparación del rodado ($ 10.603), su privación de uso ($ 2.250) y su desvalorización ($ 2.000).

  1. Incapacidad sobreviniente, gastos farmacéuticos y de tratamiento psicológico.

    Como dije, el actor subdivide la partida de incapacidad, discriminando su perjuicio en el ámbito laboral, de los menoscabos sufridos en la esfera personal.

    Por otra parte...

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