Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo , 31 de Marzo de 2010, expediente 34.843/2007

Fecha de Resolución:31 de Marzo de 2010
 
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SENTENCIA Nº 91841 CAUSA Nº 34.843/2007 “ACEVEDO GUILLERMO JUAN

JOSE c/IARAI S.A. Y OTRO s/DESPIDO” -JUZGADO Nº 6-

En la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina,

a 31 de marzo de 2010, reunidos en la Sala de Acuerdos los señores miembros integrantes de este Tribunal, a fin de considerar el recurso deducido contra la sentencia apelada, se procede a oír las opiniones de los presentes en el orden de sorteo practicado al efecto, resultando así la siguiente exposición de fundamentos y votación.

La doctora P. dijo:

Las codemandadas Obra Social de Chóferes de Camiones, Iarai SA y la parte actora apelan la sentencia de la instancia anterior en los términos de sus memoriales obrantes a fs. 419/423vta., fs. 430/437 y fs. 458/461 vta., que recibieran réplica a fs. 465/469, fs. 472/479, fs. 481/482 vta. y fs. 484/485

vta.

Las codemandadas Obra Social de Chóferes de Camiones e Iarai SA se quejan porque la Sra. Juez las condenó al pago del incremento indemnizatorio previsto en el art. 45 de la ley 25345 y la sanción conminatoria establecida por el art. 132

bis de la LCT. La Obra Social apela porque la magistrada concluyó

que resulta solidariamente responsable en los términos del art. 30

de la LCT. El actor se queja porque la magistrada decidió que el despido indirecto en que se colocó no resultó ajustado a derecho,

también es motivo de agravio la forma en que aplica dicha sanción conminatoria, y el rechazo tanto de la pretensión sustentada en el art. 8 de la ley 24013, como de las diferencias salariales, las horas extras y del pedido de entrega de los certificados de trabajo conforme lo establece el art. 80 de la LCT.

Por razones de mejor orden trataré en primer lugar el recurso de la parte actora.

En mi criterio no asiste razón al apelante.

El actor se consideró despedido en los siguientes términos: “Rechazo su CD 875702004 por falaz y maliciosa e improcedente ratifico mi TCL 8432266869 ante nueva negativa de trabajo el día 01.06.07 a las 10:30 hs.

aproximadamente en su sede empresaria me considero gravemente injuriado y despedido por su exclusiva culpa” (CD 860121325, fs.

52, fs. 318).

El actor previo a considerarse despedido intimó a su empleadora a que aclarara su situación laboral e invocó negativa de tareas los días 25, 26 y 27 de mayo de 2007.

Por su parte, la codemandada Iarai SA intimó al accionante a que se presentara en la sede de la empresa en la calle Florida 878 de la Ciudad de Buenos Aires para que justificara el abandono de servicios sin motivo o explicación por el día 25 de mayo a las 7:02 hs. e inasistencias sin justificación de los días 26 y 27 del mismo mes y año (CD 875702004 y CD 843266869, fs. 47, fs. 48, fs.

283, fs. 287, fs. 292, fs. 298).

Considero que el trabajador no logró

acreditar la invocada de negativa de tareas, pues no aportó ningún testimonio que demuestre que efectivamente concurrió a tomar 1

servicios los días 25, 26 y 27 de mayo y el 1 de junio de 2007 y que le fueron negados.

Llega firme a esta instancia que el actor prestaba tareas de enfermero los días sábados, domingos y feriados de 7 a 21 hs. en el primer piso del “Sanatorio 15 de diciembre III”, sito en Laprida 4211 de V.M. (fs. 4 vta., fs. 60).

Campos, enfermero en el sanatorio donde prestó tareas el actor dijo de modo genérico que el accionante dejó de trabajar porque le negaron la entrada al tomar la guardia el fin de semana, que si no se equivoca ello ocurrió en abril de 2007 y que el dicente sabía esto por comentarios del actor (fs.

323). S., ex encargada de mucamas y de cocina de la empresa demandada no dio precisiones sobre la desvinculación del actor, ya que a la testigo la despidieron antes, en abril de 2007, y no pudo precisar hasta cuando prestó tareas el actor (fs. 357). A. solo refirió el supuesto impedimento de ingresar a trabajar al actor por parte del personal de seguridad el día 26 de mayo de 2007, sin otorgar precisiones respecto de los acontecimientos que ocurrieron los días 25, 27 de mayo y 1 de junio todos de 2007 (fs.

376).

Estos testimonios carecen de eficacia probatoria ya que algunos de los deponentes, como C. y S. solo conocen lo sustancial de los hechos por comentarios del propio actor y además sus dichos resultan imprecisos, pues no dieron datos respecto del tiempo y lugar en que aquéllos ocurrieron (arts. 386 y 456 del CPCC).

Los testimonios mencionados anteriormente se encuentran controvertidos por los dichos de Cejas y Blázques, que declararon por iniciativa de la empresa. C., dijo que el deponente llevaba el control diario del presentismo y manifestó

que el actor dejó de trabajar por abandono de tareas, que el actor se ausentó los días 25, 26 y 27 de mayo, que la última vez que concurrió fue el 25 de mayo a las 7:00, horario de su ingreso y después, no prestó servicios, que el actor fue notificado el 25 de mayo de 2007 por el personal de seguridad que debía esperar al Sr.

E.B., personal de recursos humanos, ya que con éste tendría una reunión, la misma no se concretó porque el actor se retiró, que el testigo sabe que el actor no se presentó a trabajar los días 26 y 27 de mayo del año 2007 porque el dicente tuvo que envíar el informe del presentismo al Dto. de Recursos Humanos y que tanto en los libros de ingreso y egreso no se encontraba registrado el actor, y con posterioridad no se presentó nunca más a trabajar (fs. 325/326). Corroboran este testimonio los dichos de B., empleado de recursos humanos de la empresa demandada,

quien afirmó que la última vez que vio al actor en el sanatorio fue el 25 de mayo de 2007 y que esto lo sabía porque debía entregarle una nota y no pudo hacerlo ya que el accionante se había retirado (fs. 345/346).

Por lo tanto, concluyo que el actor no logró

demostrar la supuesta negativa de tareas y, en consecuencia, que no actuó asistido de razón al colocarse en situación de despido (arts. 242 y 244 LCT). Por ello propongo confirmar en este aspecto la sentencia apelada.

El accionante se queja porque la sentenciante rechazó su reclamo tendiente a percibir la indemnización prevista en el art. 8 de la ley 24013.

La decisión de grado es correcta porque el actor no logró demostrar que hubiera comenzado a prestar servicios en agosto de 2006 como invocó al demandar, pues si bien la testigo S. confirma tal aserto sus dichos no están corroborados por ningún otro elemento de juicio, ya que el testigo C. de modo dogmático afirmó que el actor empezó en agosto de 2006 sin dar ninguna razón que justifique tal manifestación (arts. 386 y 456

del CPCC). Por lo tanto, propicio confirmar en el punto el pronunciamiento apelado.

El actor se queja porque la magistrada rechazó su pretensión respecto de las diferencias salariales y horas extras.

Tampoco en estos puntos asiste razón al apelante.

El recurrente no controvierte con fundamento el esencial razonamiento de la sentenciante que la llevó a rechazar el pago de horas extraordinarias en trabajo nocturno y en el sector de terapia intensiva, ya que el accionante solo expresó

que su jornada comprendía los sábados, domingos y feriados de 7 a 21 horas y que hacía horas extras en el horario nocturno, pero lo cierto es que...

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