Sentencia nº 51668 de Primera Cámara Civil de Apelaciones de la Provincia de Mendoza, Primera Circunscripción, 21 de Octubre de 2016

PonenteMIQUEL - ISUANI - ORBELLI
Fecha de Resolución21 de Octubre de 2016
EmisorPrimera Circunscripción
MateriaVICIOS REDHIBITORIOS - CONOCIMIENTO DEL VICIO - CARGA DE LA PRUEBA - PRESUNCION JURIS TANTUM

Expte: 51.668

Fojas: 385

En la Ciudad de Mendoza, a los veintiún días del mes de octubre de dos mil dieciséis, re-unidas en la Sala de Acuerdo las Juezas de Cámara S.M., M.I. y A.O., trajeron a deliberar para resolver en definitiva los autos Nº 117.262/51.668, caratulados: “GARÓFALO, J.J. C/MOTORSPORT S.A. P/ORDINARIO”, originarios del Vigé-simo Primer Juzgado Civil de la Primera Circunscripción Judicial de Mendoza, venidos a esta instancia en virtud del recurso de apelación interpuesto por la actora contra la sentencia de fs. 318/324.

Practicado el sorteo de ley queda establecido el siguiente orden de estudio: M., Isuani, O..

En cumplimiento de lo dispuesto por los arts. 160 de la Constitución Provincial y 141 del C.P.C., se plantea las siguientes cuestiones a resolver.

Primera cuestión: ¿Es justa la sentencia apelada?

Segunda cuestión: en su caso, ¿qué solución corresponde?

Tercera cuestión: costas.

Sobre la primera cuestión propuesta la Sra. Jueza de Cámara S.M. dijo:

  1. En primera instancia se rechazó la demanda por vicios redhibitorios incoada por el Sr. J.J.G. contra M.S.A., se impuso costas y se reguló honorarios.

    Para resolver de tal modo la sentenciante que previno consideró que no se acreditó en la causa el carácter oculto del vicio alegado y sí se probó la negligencia del actor al momento de ase-sorarse para comprar el vehículo a la accionada. Adujo que tampoco quedó acreditado que el de-fecto fuera anterior a la adquisición de la cosa, tras lo que expuso que el pretensor no realizó el examen elemental que la compra de un camión usado exige. Tuvo en cuenta además que la ac-cionada sostuvo que el vehículo funcionaba perfectamente, tenía el lubricante adecuado y no per-día ese fluido, tras lo que concluyó en que resulta imposible que antes de que se perfeccionara la operación la cosa tuviera algún vicio.

    Valoró en lo sucesivo que el perito no pudo establecer las causas que ocasionaron que el motor del camión presentara los daños referidos en el acta notarial acompañada al proceso. Obser-vó que el testigo que reparó el camión atribuyó el desperfecto a un “desgaste total del motor” y que otro mecánico explicó que la concesionaria demandada realizaba una tasación y, conforme el estado del vehículo, decidía si se aceptaba el mismo para la venta. Añadió que, según la misma fuente, antes de proceder a la rectificación de un rodado pueden observarse síntomas. Tuvo de tal modo para sí que con la más mínima diligencia el actor debió haber advertido el vicio, de haber existido el mismo, sin perjuicio de que aquel no cumplió con la carga de acreditar que el defecto era anterior a la adquisición de la cosa.

    Finalmente interpretó que el hecho que el vehículo haya permanecido luego de su ad-quisición en un taller de carrozado no habilita a presumir que el vicio era anterior, más aun cuando un testigo declaró que la reparación duró aproximadamente un mes y medio, pero dijo no recordar que el rodado haya permanecido todo ese tiempo en el taller.

  2. A fs. 340/349 la actora expresa agravios, solicitando que se revoque la sentencia dicta-da en primera instancia y se admita la acción “quanti minoris” intentada por su parte, con más los daños y perjuicios.

    Se queja porque no fue correctamente valorada prueba esencial incorporada al proceso, y porque se tergiversaron hechos conducentes. Aduce que según la testimonial del Sr. V.- presidente de Los Virreyes S.A.- y del Sr. V., los trabajos de montaje del portacontenedor reali-zados en el automotor adquirido por la accionante demandan aproximadamente un mes y medio; añade que la facturación de dichas tareas es de fecha 10/02/2.011 y que su parte retiró el rodado conduciéndolo normalmente. Afirma que en estas condiciones se debe concluir en que no se está ante un desgaste normal de los componentes de un vehículo usado, sino ante un daño súbito, pro-ducido por un vicio oculto, desde que, si el camión hubiera efectuado la falla que indicaron los testigos R., L. y G. en el taller donde le instalaron el portacontenedor, lo hubieran advertido.

    Objeta la consideración contenida en la sentencia respecto de que en materia de automoto-res lo menos que puede exigirse a un comprador diligente es que pruebe el vehículo que va a ad-quirir y que se haga asesorar por un experto. Alega que tal exigencia no es aplicable al caso, donde la vendedora demandada es una empresa dedicada a profesionalmente a la compra de automotores nuevos y usados. Invoca también que debe valorarse la confianza en el profesionalismo del co-contratante, que determinó al actor a efectuar el negocio.

    Cuestiona que la sentencia haya dado credibilidad a la afirmación de la demandada relativa a que el camión funcionaba perfectamente, tenía el lubricante adecuado y no perdía el mismo.Opone a ello los dichos del testigo L., según el cual por el golpe que se sentía se revisó los inyectores con el camión en marcha, se aflojaron los inyectores uno por uno para ver si se iba el ruido y, como no se iba, se paró el motor y se sacó el aceite del cárter, tras lo que se empezó a en-contrar viruta en el tapón.

    Se agravia asimismo porque la sentenciante sostuvo que el actor no pudo probar que el vicio existía al momento de la adquisición. Remite a lo expresado por los testigos V. y V., para concluir en que los trabajos comenzaron apenas el camión fue entregado por la concesionaria, a fines de diciembre del 2.010. Subraya que conforme a la factura de fs. 07, otorgada por los Vi-rreyes S.A. y reconocida a fs. 107, se acreditó que el camión fue retirado al 10/02/2.011. Agrega que quedó demostrado con la testimonial del Sr. G. que el desperfecto se presentó en el primer viaje con destino al departamento de San Martín. Esgrime que dichos elementos probato-rios e indicios permiten reconstruir a la perfección las circunstancias fácticas que rodearon al caso, en la forma que fue esbozada al momento de la demanda. Insiste en que de tal manera se probó que el actor sólo pudo constatar el estado del vehículo mediante su puesta en marcha dentro de la concesionaria y que allí nada indicaba la existencia de algún desperfecto.

    Sostiene que no han logrado ser demostrados los argumentos de la demandada relativos a que la unidad tenía quince años de antigüedad, varios kilómetros y que cualquier defecto que su-friera se presentó después de la celebración de la compraventa, debido a la manipulación o mal uso del actor. Apunta a que de la pericia rendida surge que sólo se ha contado con la descripción de daños realizada por la Esc. B. de L. en el taller del Sr. L. y que no se pudo establecer con precisión la causa de los desperfectos. Denuncia como falso el argumento del demandado res-pecto de la supuesta utilización por el actor de productos (aceite y filtro) de calidad inadecuada y un uso indebido. Aduce que el camión no fue utilizado desde su retiro hasta la finalización de los trabajos de carrozado y que el Sr. R. declaró que hizo un cambio de filtro y mangueras, pero que ello fue posterior a la verificación de la falla que obligó al remolque.

    Advierte que resulta contradictoria la conducta de la demandada que afirma que la Mo-torsport S.A. no tenía ninguna obligación con el Sr. G. respecto al desperfecto sufrido por el camión, pero se comprometió a visitar el vehículo en el taller donde se encontraba, según lo expre-sado en la Carta Documento N993631766 y en la testimonial del Sr. C..

    Alega que es perfectamente posible que el automotor arrancara, no tuviera signos de pro-blemas en el motor y sólo con la exigencia del viaje aquellos se hicieran presentes. Insiste en que el testigo L. afirmó que el daño se produjo de repente y debido a un problema de apriete en los cojines, bielas o bancadas. Destaca que el vehículo pasó la revisión técnica de la empresa deman-dada, en donde no percibió ningún inconveniente, lo que igualmente ocurrió en la empresa donde se instaló el portacontendor.

    Argumenta finalmente sobre las razones que conllevan a declarar procedentes los daños.

  3. A fs. 353/362 la demandada contesta, solicitando el rechazo de la apelación por las razones que expone y a las que remito en mérito a la brevedad.

  4. A fs. 367 toma intervención Fiscalía de Cámara.

  5. La solución.

    La queja reúne los requisitos exigibles para que proceda su tratamiento, lo que me lleva a descartar toda posibilidad de que se declare la deserción del recurso que propugna la apelada (art. 137 CPC).

    Dicho lo anterior aclaro que por aplicación del art. 7 del Código Civil y Comercial la cues-tión sujeta a debate debe resolverse, en principio, de conformidad con las disposiciones contenidas en el Código Civil (sin perjuicio de lo dispuesto por los arts. 473 y 476 del C. de Com.).Es-ta decisión, acorde con el marco que brinda el debate y con las nociones de consumo jurídico o hechos cumplidos bajo el imperio de la legislación derogada, no implica soslayar las nuevas nor-mas imperativas o indisponibles que fueran aplicables. Sí quedan no obstante al margen las dispo-siciones más beneficiosas previstas en el nuevo ordenamiento para consumidores y usuarios, dado que en la instancia anterior se descartó- con acierto- que el litigio involucre una relación de con-sumo.

    El problema de la aplicación temporal de la ley no se agota sin embargo con el esquema básico que he planteado, dado que las normas de naturaleza procesal contempladas en la nueva legislación son en este caso de aplicación inmediata.

    Los preceptos insertos en el Código Civil y Comercial constituyen por lo demás doctrina interpretativa de los plasmados en el Código derogado, por diversas razones, algunas de las cuales están especialmente vinculadas con que, salvo contadas excepciones, existe una marcada compati-bilidad entre ambos ordenamientos en lo que atañe a las cuestiones que son específicamente con-tenciosas en esta causa (G., J.M., El art. 7, CCCN y algunas reglas de derecho transitorio en materia de responsabilidad civil, Editorial Rubinzal Culzoni, Cita: RC D 5/2016. En el mismo sentido...

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