Sentencia nº 43882 de Primera Cámara Civil de Apelaciones de la Provincia de Mendoza, Primera Circunscripción, 26 de Julio de 2012

PonenteMIQUEL, VIOTTI
Fecha de Resolución26 de Julio de 2012
EmisorPrimera Circunscripción

Expte: 43.882

Fojas: 494

En Mendoza, a los veintiséis días del mes de julio de dos mil doce, reunidas en la Sala de Acuerdo las doctoras S.M. y A.M.V. trajeron a deliberar para resolver en definitiva los autos Nº22.386/43.882, caratulados: "Cuello, M.E. c/ Municipalidad de Rivadavia p/ d y p”, originarios del Tercer Juzgado en lo Civil, Comercial y Minas de la Tercera Circunscripción, venidos a esta instancia en virtud del recurso de apelación interpuesto por la accionante a fs. 450 contra la sentencia de fs. 439/44.

Llegados los autos al Tribunal, a fs. 471/74 funda su recurso la apelante y a fs.478/86 y 490 contestan el traslado a sus efectos conferido la apelada y Fiscalía de Estado.

Practicado el sorteo de ley, queda establecido el siguiente orden de estudio: Dras. M. y V..

En cumplimiento de lo dispuesto por los arts. 160 de la Constitución Provincial y 141 del C.P.C., se plantean las siguientes cuestiones a resolver.

Primera cuestión: ¿Es justa la sentencia apelada?

Segunda cuestión: en su caso ¿Qué solución corresponde?

Tercera cuestión: costas.

Sobre la primera cuestión la Dra. S.M. dijo:

  1. Se apela en autos la sentencia que desestimó la demanda promovida por la Sra. M.E.C. contra la Municipalidad de Rivadavia, reguló honorarios e impuso costas a la vencida. Para resolver como lo hizo, la sentenciante consideró que, según las pruebas colectadas, el daño por el que se reclama en autos fue producido de modo exclusivo por el accionar culposo de la víctima.

  2. La accionante se agravia porque la juez “a- quo” sostuvo que, la fosa de sepultura tapada con chapa de zinc, sin señales ni advertencias, adonde cayó su parte, no es la causa del accidente, porque la misma no tuvo una posición o comportamiento anormal en el caso. Refiere que los hechos mismos hablan de un comportamiento o posición anormal de la cosa y afirma que, esa realidad, quedó acreditada con las pruebas que indica.

    En segundo lugar cuestiona la apelante que se haya atribuido al hecho culposo de la víctima la causación de su propio daño. Sostiene que los testigos coincidieron al señalar que por los pasillos existentes entre las sepulturas se puede caminar y que ninguna prueba indica que ello estuviera prohibido. Añade que la propia experiencia de vida de un magistrado indica que la gente que concurre a los cementerios se sienta en las lápidas, se apoya para limpiarlas o dejar flores. Aduce que las testimoniales de los Sres. N. y Q. debieron ser interpretadas con carácter restrictivo, por tratarse de dependientes de la accionada, sujetos a la potestad sancionatoria de la misma.

    Concluye en que la demandada no ha demostrado en autos la culpa de la víctima y pide por ello que se revoque el fallo apelado, con costas. Formula reservas.

  3. La accionada en su responde solicita que se rechace la apelación planteada por su contraria y se confirme el fallo de primera instancia, por la suma de razones que vierte. La Fiscalía de Estado adhiere a la contestación efectuada por su litisconsorte.

    Solución del caso:

    1. que propiciaré la revocación parcial de la sentencia traída a revisión, de conformidad con los fundamentos jurídicos y fácticos que en lo sucesivo expondré.

    1. Régimen legal aplicable: riesgo creado y “culpa” de la víctima.

      Las partes y la sentenciante de grado coinciden en que el caso está regido por el art. 1.113, segunda parte, segundo apartado del código civil. Por mi parte, no encuentro objeciones que formular a esa opción.

      Por el contrario, juzgo que la subsunción normativa efectuada en la sentencia en crisis se hace acertadamente eco de la tesis que sostiene que, el artículo citado, es aplicable al Estado y a sus entes descentralizados cuando se trata de resarcir los daños que causan las cosas bajo su guarda o dominio. En segundo lugar verifico que, la alternativa de mención, responde al criterio que consiente que las denominadas “cosas inertes” pueden obrar como causa activa del daño, lo que ocurre cuando, por detentar un vicio o por su irregular o anormal posición, situación o ubicación circunstancial, las mismas crean la probabilidad y consecuente previsibilidad de una contingencia dañosa (L.M., M., en Trigo Represas, F.- López Mesa, M, Tratado de la responsabilidad civil, La Ley, Bs. As., 2.004, T. IV, págs. 78/79. Respecto de la caracterización de las denominadas “cosas inertes”, véase con mayor detalle, de este Tribunal: 22/02/2.012, causa nº 39.178/43.691 caratulada: "Balverdi, A.C. c/ Municipalidad del Dpto. de Las Heras p/ d. y p.”, doctrina y jp. cit.).

      Sujeta a ese marco dejo establecido que, con fundamento en el riesgo creado como factor de atribución, el artículo 1.113 del cód. civil consagra una presunción que favorece a la víctima frente al dueño o guardián de la cosa que intervino activamente en la producción del daño. Según la doctrina a la que adhiero, esa presunción nace, por regla, cuando la víctima logra acreditar el perjuicio sufrido y la intervención activa de la cosa que lo produjo o el contacto con la misma (T.R.-L.M., cit. T.I., pág.895).

      En casos como el presente, empero, se sostiene de modo uniforme que a la víctima le incumbe acreditar el daño y también la posición o el comportamiento anormal o extraordinario de la cosa o su vicio, para lograr que juegue en su favor la presunción de mención (véase: S.C.J.M.: 16/05/08, causa N.. 91.287, “C., A.L. en J: 129.842/39.228, C., A. L. c/ Universidad del Aconcagua p/ d y p s/ inc.”; 2/3/2010, causa n° 95.179, caratulada: “E.L.G. en J. 31.654/111.013, E.L.G. c/ Municipalidad de G.C. p/ d y p s/ inc. cas”, entre otros).

      La doctrina especializada contempla específicamente en esa dirección que, tratándose de cosas inertes- o sea inanimadas e inmóviles- que no tienen peligrosidad intrínseca “per se”, “la probabilidad de incidencia causal es, por lo general, menor, por lo que los extremos de alegación y prueba del riesgo o del vicio se potencian en cabeza del demandante” (P., R., Cosas inertes, riesgo creado y arbitrariedad judicial, Revista de Responsabilidad Civil y Seguros, R.C. y S., 1.999-305).

      Más allá de todo lo anterior o sin perjuicio de ello, tengo en particular consideración en la especie que son numerosos los precedentes en los que se ha decidido que, sean o no una “cosa”, “una depresión, excavación, pozo o zanja u obstáculos similares, deben ser considerados como generadoras de riesgos en el sentido del art. 1113 del Código Civil, atento la posición anormal que presentan, y consecuentemente, si llegan a provocar un daño, dan nacimiento a la responsabilidad civil de su dueño o guardián” (T.R.F. -LópezM., M. en, Tratado … cit., T. III, págs. 353 y ss.).

      Definiciones mediante llega el turno de señalar que, dados los extremos que la tornan operativa, la presunción que emana de la norma estudiada puede ser destruida- total o parcialmente- mediante la alegación y prueba, por parte del sindicado como responsable, de alguna de las eximentes que el propio artículo ya citado enumera, a las que la doctrina agrega el caso fortuito ajeno a la cosa. La “culpa” o hecho de la víctima- que es la eximente sobre la que se debate en autos- puede por lo tanto en estos casos producir la ruptura del nexo causal, con las consecuencias previstas en el art. 1.111 del código civil (T.R., F.-L.M., M., Tratado… cit. T.I., pág. 900; T.R., F., La noción de las “eximentes” y su vigencia en el derecho argentino. Eximentes y causas de justificación. Los presupuestos y las eximentes en Revista de Derecho de Daños, Eximentes de responsabilidad- I, Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2.006, pág.50).

      En estos casos, sin embargo, para que se produzca la liberación del sindicado como responsable deben encontrarse reunidos una serie de requisitos, sobre los que la doctrina autoral y jurisprudencial se pronuncia en términos relativamente coincidentes (S., F.A., Comentario al art. 1.111 del Código Civil, en Código Civil y normas complementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial, Dir. B., A.-C.. H.E., H., Buenos Aires, 1999...

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