Procuración General de la Nación en la sentencia de Corte Suprema de Justicia, 23 de Junio de 2000, M. 420. XXXV

Fecha23 Junio 2000

M. 420. XXXV.

M., R.M. s/ recurso de casación.

Procuración General de la Nación S u p r e m a C o r t e :

I La Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal declaró, por mayoría, mal concedido el recurso de casación interpuesto por el Ministerio Público contra la resolución de la Cámara Criminal y Correccional Federal, que anuló la requisa personal que dio origen a estas actuaciones y, en consecuencia, dispuso el sobreseimiento de R.M.M.. Contra aquel pronunciamiento, el F. General dedujo recurso extraordinario, que fue concedido por hallarse en juego el alcance que cabe atribuir a la garantía constitucional del debido proceso (ver fs. 190).

La impugnación se fundó en la doctrina de la arbitrariedad, al considerarse que se ha efectuado una interpretación de las reglas del Código Procesal Penal de la Nación que desconoce las circunstancias probadas de la causa y, a la vez, las facultades que ese instrumento legal atribuye a las fuerzas de seguridad en su tarea de prevención de los delitos. Ello es así en virtud de que, a criterio del magistrado apelante, la diligencia dejada sin efecto se encontraba justificada al haberse acreditado la situación de urgencia que la ley procesal requiere para su realización sin orden judicial (arts. 230 y 184, inc. 51).

II Sin perjuicio de los agravios vertidos en el escrito de fojas 176/183, a los que me remito en beneficio de la brevedad, advierto que la sentencia recurrida también debe descalificarse por arbitraria al haber afirmado que no se rebatió el argumento central en virtud del cual había sido declarada la nulidad de la requisa inicial.

En efecto, el a quo sostuvo -sin ingresar al fondo de la cuestión- que la impugnación del representante del

Ministerio Público ante la Cámara Criminal y Correccional Federal, A... no contradice el único fundamento del fallo, esto es, la falta de razones de urgencia que hubieran justificado, parcialmente, la diligencia ...@.

Sin embargo, en el escrito de fojas 132/140, no sólo se cuestionó el decisorio de fojas 124/125 por considerárselo con fundamentos dogmáticos y desconocer aquellas potestades que la ley procesal atribuye a las fuerzas de seguridad, sino que, a la vez y con sustento en el artículo 404, inciso 21, del Código Procesal Penal, se señaló su contradicción precisamente con relación a aquel argumento (ver fs. 136). Este aspecto del recurso de casación, que -como enseguida se verá- también afecta la validez de aquel pronunciamiento, tampoco fue considerado por el a quo al declarar su inadmisibilidad.

Esa objeción en cuanto a la fundamentación de la resolución dictada por la Cámara Federal, se había basado en que allí se interpretó, en primer término, que resultaba prematuro declarar la nulidad con sustento en la ausencia de Amotivos suficientes@ para proceder a requisar al imputado, pues no se habían practicado diligencias probatorias que, más allá de lo que consta en las actas labradas por el personal preventor, acreditaran ese extremo.

A continuación, ese tribunal afirmó que no se trató de un caso de urgencia pues, una vez apartados los dos sospechosos en presencia de los testigos, difícilmente se hubiera podido esgrimir peligro alguno de que se desprendieran de la sustancia que portaban, por lo que correspondía aguardar la orden del juez de turno para efectuar la requisa personal, de conformidad con el artículo 230 del Código Procesal Penal.

Tal como se señala a fojas 137 de aquella presentación del Ministerio Público, una vez restringida la

M. 420. XXXV.

M., R.M. s/ recurso de casación.

Procuración General de la Nación libertad personal de los sospechosos y en plena tarea de identificación, los preventores debieron proceder Aen aras de la seguridad de los presentes@. He allí, en mi opinión, el agravio esencial a través del cual se comenzó a rebatir lo afirmado acerca de la falta de urgencia que se había invocado para anular el procedimiento policial.

Esa objeción, cuya relevancia para la solución del planteo es indiscutible, no sólo no mereció ninguna consideración en el auto impugnado sino que, al juzgarla ausente, el a quo declaró inadmisible el recurso por defectuosa fundamentación.

Estimo pertinente destacar que el vicio en la lógica del fallo de fojas 124/125 resulta ostensible si se advierte que, por un lado, se afirma que el Anerviosismo@ no puede justificar por sí sólo la requisa y, ante la falta de pruebas para establecer si ella se fundó en motivos suficientes, se rechaza el planteo de nulidad basado en esa causal y, por el otro, se concluye que no se trató de un supuesto de urgencia, pues no existía peligro en aguardar la orden judicial de requisa. No obstante ello, no se han vertido los fundamentos por los cuales se consideró, sin ningún elemento de juicio adicional, que aquello que podían detentar los sospechados no aparejaba riesgo alguno mientras se obtenía la autorización del juez, excepto por el resultado de la diligencia anulada, dato éste que se consigna expresamente al arribarse a esa conclusión en el considerando II de la sentencia (ver fs. 124 vta.).

En mi opinión, esa valoración no pudo sustentarse en el resultado de una diligencia realizada con base en una motivación que no se consideró acreditada y, en consecuencia, la conclusión a que se ha arribado deviene huérfana de fundamento, pues sólo se apoya en la voluntad de los jueces que la suscriben, lo que constituye causal para descalificarla

como acto jurisdiccional válido.

Así lo considero pues, si para evaluar la existencia de motivos suficientes para requisar deben examinarse las circunstancias vigentes ex ante, no es posible afirmar que no se trató de uno de los supuestos del artículo 184, inciso 51, del Código Procesal Penal con exclusivo respaldo en el resultado de la diligencia declarada nula. Más aún, si se juzgó ausente la prueba para acreditar aquellos motivos suficientes, no se advierte -ni tampoco han sido explicitadas- cuáles son las razones por las que la Cámara Federal supuso que el juez en turno hubiera autorizado la requisa, pues ese magistrado debía evaluar esa misma situación previa y no conocía qué clase de elementos podían llevar los prevenidos.

Ello ha sido así, al pretenderse analizar por separado dos aspectos que presentan una comunidad probatoria tan estrecha que impide que ambas conclusiones resulten opuestas, tal como ha sido decidido en el sub júdice, pues si se consideró que no había aún suficientes elementos de prueba para emitir juicio cierto acerca de la motivación para requisar, a idéntica solución debió arribarse en cuanto a la urgencia. Esta directa vinculación, también fluye a través de la contradicción que se observa en el razonamiento del a quo a fojas 167 vta., cuando luego de concluir que la urgencia sólo hubiera justificado parcialmente el procedimiento, a fortiori destacó que tampoco se apreciaba si el Aestado de nerviosismo@ era, precisamente, previo a que se decidiera proceder a la interceptación de los jóvenes.

III Ha quedado claro entonces, que el a quo ha omitido el tratamiento de lo referido a la contradicción y ha juzgado erróneamente ausente la refutación del argumento

M. 420. XXXV.

M., R.M. s/ recurso de casación.

Procuración General de la Nación central de la resolución de fojas 124/125, pese a los concretos agravios a partir de los cuales el Ministerio Público había demostrado la arbitrariedad de esa decisión y, en consecuencia, la procedencia de la vía de impugnación que prevé el artículo 456, inciso 21, del Código Procesal Penal ante la inobservancia de los artículos 123 y 404, inciso 21, de ese cuerpo legal.

Por ello, al no haberse considerado extremos conducentes para la solución del pleito, de conformidad con el criterio fijado en Fallos: 321:494, 1385 y 3695, opino que V.E. debe dejar sin efecto la resolución de fojas 166/171, para que se dicte otra con arreglo a derecho.

Buenos Aires, 23 de junio de 2000.

E.E.C.

VLEX utiliza cookies de inicio de sesión para aportarte una mejor experiencia de navegación. Si haces click en 'Aceptar' o continúas navegando por esta web consideramos que aceptas nuestra política de cookies. ACEPTAR