Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo , 30 de Diciembre de 2011, expediente 20.255/2008

Fecha de Resolución30 de Diciembre de 2011

Poder Judicial de la Nación SENT.DEF.Nº 19351 EXPTE.Nº 20.255/2008 (28.289)

JUZGADO Nº 43 SALA X

AUTOS: “P.N.J.A.D. C/ ASOCIACIÓN

MUTUALISTA DE EMPLEADOS DEL BANCO DE LA P.B.A. S/ DESPIDO”.

Buenos Aires, 30/12/2011

El D.E.R.B., dijo:

El sentenciante anterior, luego de analizar las pruebas rendidas en autos,

hizo lugar a los rubros indemnizatorios reclamados por entender que el despido dispuesto por el empleador con fundamento en la causal abandono de trabajo, resultó

injustificado, como también, consideró que existió una relación laboral entre el actor y la demandada desde 1999 y hasta la fecha de distracto, tal como fuera denunciado en el inicio (ver pronunciamiento de fs. 347/354).

Dicha resolución motivó los agravios de las partes actora a tenor del memorial obrante a fs. 362/368 y demandada a fs. 356/361, mereciendo ambas réplicas de sus contrarias a fs. 374/375 y fs. 377/379, respectivamente.

Se agravia la parte actora porque el “a quo” no hizo lugar al incremento indemnizatorio previsto por el art. 80 de la LCT (modif.art. 45 dec.25.345) y al daño moral reclamado en el inicio.

Por su parte, la demandada se queja por la valoración que hiciera el magistrado anterior de las pruebas rendidas en autos al considerar que no existió

abandono de trabajo por parte del trabajador y porque entendió que su parte incurrió en un ejercicio abusivo del “ius variandi”. Asimismo, lo hace porque consideró que la relación laboral con el actor se inició en diciembre de 1999 y, no en el año 2003 cuando la empleadora la registró; por la procedencia de los incrementos indemnizatorios previstos en los arts. 2 de la ley 25.323, art. 16 de la ley 25.561 y arts. 9 y 15 de la ley 24.013. Por último, se agravia respecto de la forma en que fueron impuestas las costas en origen.

Por una cuestión de estricto orden metodológico, trataré en primer término los agravios vertidos por la parte demandada.

En lo que hace a la causa que motivó el despido por parte de la empleadora (esto es: abandono de trabajo, ver pieza postal de fs. 47), luego de evaluar, a la luz de las reglas de la sana crítica (conf. art. 386 C.P.C.C.N.), las probanzas arrimadas a la causa, me anticipo a señalar que aprecio procedente las indemnizaciones incoadas a consecuencia de ese hecho extintivo, tal como bien lo resolvió el sentenciante anterior.

Digo esto, porque a los fines de llegar a la decisión final no debe dejarse de lado el contexto o las circunstancias que rodearon la relación existente entre las partes a la época del distracto.

Es que no resulta controvertido el hecho que existió una situación de conflicto entre el actor y el Dr. Torres -quien se desempeñaba como subdirector médico en la institución demandada y le impartía las órdenes a aquél-, por el tema de las altas de los pacientes y que, a consecuencia del mismo, previa reunión con la Dirección Médica, la demandada pretendió resolver –a su criterio- dicho conflicto, destinando al Dr. P. -quien en ese momento se desempeñaba como médico clínico de planta en la sala de internación- a prestar tareas en la guardia y consultorios externos, medida que desde un primer momento fue rechazada por el accionante (ver demanda, fs. 16 “in fine”, conteste, fs. 89 (último párrafo)/89vta. y piezas postales de fs.40/42).

Cabe señalar que las circunstancias antes descriptas se ven corroboradas,

también, por los testimonios de G. (fs. 276/278), P. (fs. 295/298), P. (fs.

299/300), P. –directora médica de la institución y quien participó tanto de la reunión con el actor como de la decisión de asignar al mismo a otro sector- (fs. 268/271) y Torres –partícipe del conflicto- (fs. 272/273), los que revisten al respecto de plena eficacia probatoria y valor convictivo en los términos de los arts. 386 del CPCCN y 90

de la LO.

En el contexto reseñado precedentemente, si bien entiendo que la medida anoticiada al trabajador no tuvo carácter sancionatorio –como señala el reclamante-,

tampoco considero que existió por parte del Dr. P. un incumplimiento liso y llano a su débito laboral, ya que –reitero- desde un primer momento rechazó el cambio dispuesto e intimó a la accionada a que le mantuvieran sus condiciones laborales iniciales (ver fs. 40), por lo tanto, la decisión de la empleadora de rescindir el vínculo por abandono de trabajo en virtud de lo dispuesto por el art. 244 de la LCT luce apresurada, tornando –a mi ver- injustificado el despido dispuesto en esos términos y en el entorno en que tuvo lugar.

Es que, cualquiera sea la posición desde la que se analice el supuesto previsto por el art. 244 L.C.T. (to) –abandono renuncia/abandono incumplimiento-, lo cierto es que para su configuración se exige una conducta deliberada del trabajador tendiente a abstraerse, sin razón alguna, del cumplimiento de su débito; y esto es lo que no se verificó en este caso, ya que en todo momento el actor, lejos de mostrar un desinterés, evidenció su voluntad de continuar el vínculo laboral existente en virtud del principio de continuidad del contrato de trabajo (art. 10 de la LCT -to-).

Sólo a mayor abundamiento, señalo que la demandada frente al conflicto existente y la disconformidad expresada en todo momento por el actor frente al cambio asignado, en su caso, bien hubiera podido, más allá de descontar los días por ausencias no justificadas, disponer de otro tipo de sanciones menos gravosas, en virtud de las facultades que le otorga el art. 67 de la LCT (to), sin llegar a la máxima sanción que es el despido y, menos aún, por abandono de trabajo, el que –reitero- no se configuró en el caso de autos.

Poder Judicial de la Nación En tales condiciones, no cabe más que reputar injustificado el despido del actor, y por ende, procedentes las indemnizaciones incoadas con sustento en los arts.

232, 233 y 245 L.C.T. (to).

Respecto de la naturaleza de la relación, no es objeto de controversia el hecho que el actor realizó guardias médicas desde 1999 en la Clínica de la Asociación Mutualista de Empleados del Banco de la Provincia de Buenos Aires –AMEBPBA- y que, a partir de abril de 2003, fue contratado como médico clínico de planta en la sala de internación en dicha institución y, en esa condición, prestó servicios hasta la fecha del distracto (ver demanda y contestación).

Sentado ello, entiendo que la vinculación que unió a las partes entre Diciembre 1999 (fecha en la cual la demandada reconoce que empezó la relación del actor con la institución, como médico de guardia -ver fs. 83vta., 5to. párrafo- y que se corresponde con los importes liquidados por la reclamada en concepto de guardia médica –ver pericia: Anexo I, fs. 307-) y abril de 2003, en que aquél pasó a estar contratado por la demandada como médico clínico de planta en la sala de internación (ver pericia contable, fs. 312, pto.2), no es otra que una relación de trabajo de las definidas por el art. 22 L.C.T. (to), porque probado como está, con las declaraciones de P. (fs. 295/298) y L. (fs. 315/317) que, desde aquella fecha, de modo personal,

normal y habitual, sujeta a las directivas que se le impartían y cumplimiento de...

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