Sentencia nº 6412 de Séptima Cámara Laboral de Apelaciones de la Provincia de Mendoza, Primera Circunscripción, 3 de Junio de 2013

Ponente:ESTRELLA PENESI
Fecha de Resolución: 3 de Junio de 2013
Emisor:Primera Circunscripción
RESUMEN

La Prestación por Desempleo se otorga a los trabajadores en relación de dependencia, bajo la Ley de Contrato de Trabajo, que hayan sido despedidos por motivos ajenos a su voluntad. Están excluidos de esta prestación los empleados de la Administración Pública Nacional, Provincial o Municipal, del Régimen de la Construcción, del Régimen ... (ver resumen completo)

 
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  Expte: 6.412 Fojas: 113   EXPEDIENTE N. 6.412, caratulado: "SEVILLA, GLADYS CRISTINA C/ LU LIANG P/ DESPIDO".   En la Ciudad de Mendoza, a los tres días del mes de junio de dos mil trece y de conformidad con lo dispuesto en la Ley 7.062, se constituye la Sala Unipersonal de la Excma. Séptima Cámara del Trabajo, conforma por el Dr. Gustavo Estrella Penesi, con el objeto de dictar sentencia en los autos, N. 6.412, de los que: Mendoza, 3 de junio de 2013.- VISTO: El llamado de autos para sentencia de fs. 112, de los que: RESULTA: A)- Que a fs. 5/12 vta., se presenta el Dr. Pablo Calabró Barroso, por la Sra. Gladys Cristina Sevilla, a quién representa legalmente, según acredita con el poder para juicios "apud acta" que acompaña a fs. 2, e interpone formal demanda en contra del Sr. Lu Kuan Ju, reclamando diversas acreencias laborales, nacidas al amparo del vínculo del mismo orden que entre ambas partes se habría establecido y por el cobro de los rubros que detalla a fs. 8 y vta., a los que me remito "brevitatis causae", conforme a liquidación que allí practica. Relata que la actora comenzó a trabajar para la demandada el día 2 de octubre de 2009, como obrero de 1 era categoría según CCT 154/91, hasta el 18 de febrero de 2010, fecha en la que la actora se coloca en situación de despido indirecto. Que la jornada de trabajo que cumplía la actora eran en exceso la legal, laborando 12 horas diarias, laborando incluso los días feriados. Que la relación laboral nunca fue registrada por el empleador pese a los reiterados reclamos de la trabajadora. Que la actora siempre cumplió acabadamente y con responsabilidad con su debido laboral. Que la actora emplazó al demandado a fin de que se la registrara correctamente en los términos de la Ley 24.013 e intimó al pago de diferencias salariales. Que ante la falta de respuesta se consideró gravemente injuriada y se colocó en situación de despido indirecto para fecha antes mencionada. Practica liquidación, ofrece pruebas y funda en derecho. B)- Corrido el pertinente traslado, a fs. 22/30, se presenta la demandada, la que niega en general todos los hechos constitutivos en los que el actor fundamenta su pretensión indemnizatoria. Expresa que la actora ingresó a trabajar para fecha 26 de noviembre de 2009, cumpliendo jornadas de 8 horas diarias. Que la actora siempre se desempeñó en forma deficiente. Que estaba en período de prueba por lo que ninguna indemnización le debe el demandado a la actora. Impugna liquidación, citada derecho y ofrece pruebas. A fs. 44 la demandada amplía su contestación de demanda. A fs. 49, obra contestación del traslado del art. 47 CPL. C)- A fs. 56/58, obra auto de admisión de pruebas. A fs. 58/60, obra pericial contable. A fs. 91, obra pericial contable. A fs. 96, la actora impugna pericia. A fs. 100, el perito contesta observaciones. A fs. 102, obra oficio de Anses. A fs. 111, obra constancia de fracaso de conciliación de las partes. A fs. 112, obra Acta en la que consta realización de Audiencia de Vista de Causa y obra constancia de llamamiento de autos para sentencia.   CONSIDERANDO: De conformidad con lo preceptuado por los artículos 160 de la Constitución Provincial y 69 del Código Procesal Laboral, se plantearon las siguientes cuestiones a resolver: PRIMERA: Relación Laboral. SEGUNDA: Solución correspondiente. TERCERA: Intereses y costas.   I- SOBRE LA PRIMERA CUESTIÓN EL DR. ESTRELLA PENESI DIJO:   1- Queremos destacar ante todo, los fundamentos desde los que partimos en nuestro análisis. Consideramos de modo fundamental que “Los derechos humanos que brotan del trabajo, entran precisamente dentro del más amplio concepto de derechos fundamentales de la persona” (S.S. Juan Pablo II, Laborem Excercens, N. 16). También que: “La dignidad no es la que da el poder, el dinero, la cultura, no. La dignidad nos la da el trabajo y un trabajo digno, porque hay tantos sistemas sociales, políticos y económicos que han hecho que ese trabajo signifique aprovecharse de la persona El trabajo es fundamental para la dignidad de la persona, nos unge de dignidad, nos hace semejantes a Dios que ha trabajado, trabaja y actúa siempre. Pienso en cuantos están desocupados, muchas veces por causa de una concepción economicista de la sociedad, que busca el beneficio egoísta más allá de los parámetros de la justicia social” (S.S. Francisco, discurso día del trabajador, 1 de mayo de 2013). En igual sentido, la Constitución Nacional, en su art. 14 bis, garantiza la protección del trabajo y derechos humanos esenciales vinculados a el. En armonía, los Pactos Internacionales del art. 75 inc. 22 C.N. y Convenios de la OIT en su parte pertinente y que el trabajo es considerado como actividad básica para satisfacer las necesidades espirituales y materiales de la persona humana, de su familia y en la construcción del bien común. En éste sentido, siguiendo a Georges Kalinowski, entendemos que el derecho es lo que fue para Aristóteles “to dikaion” y para Santo Tomás “ius sive iustum”. Ahora bien, éste veía en el derecho al objeto de la justicia, porque lo consideraba una cierta obra adecuada a otro según un cierto modo de igualdad (II-II, 57, 1 c). El Derecho es una obra recta, adecuada, ajustada; es un acto, no en el sentido de una “actio”, sino de un “actum”. Por tanto el Derecho es una cierta obra adecuada a otro según algún criterio de igualdad. Por ello, lo propio y formal es la “obra justa” (Kalinowski, Georges, Concepto, fundamento y concreción del derecho, Abeledo Perrot, Bs. As., 1982, p. 19). De modo tal que en la medida en que “jurisdictio”, consiste en decir el derecho, es ante todo una obra de prudencia jurídica. Se comprende que las sentencias de los jueces sean llamadas y a justo título ”jurisprudencia” y que el jurisconsulto romano, mereció el noble nombre de “iurisprudens”, en el sentido etimológico del término. Aplicando el derecho debemos, en primer lugar, decirlo, en otras palabras, decir lo justo desde la prudencia: “iurisprudens”. Y lo justo, es una especie del bien. Es menester la calificación jurídica de la situación y la elección de una norma, a la que debe ser aplicada. De tal modo que el juez u otro sujeto de derecho que lo aplica, efectúa un doble juicio deductivo. En efecto, por un lado infiere (por medio del silogismo prudencial), la solución justa del caso concreto que se le presenta. Del otro, deduce la regla jurídica que parece imponérsele, con la ayuda del silogismo de aplicación del derecho. Después compara las dos soluciones. Si ellas concuerdan, el juez dictará su sentencia y los fundamentos de ella... Ahora bien, como el silogismo de aplicación del derecho, el silogismo prudencial es una inferencia deductiva”. En este orden de ideas, prudencia y justicia están más íntimamente ligadas de lo que pueda parecer a primera vista. La justicia, no puede concretarse, sino es a través de la prudencia, que se refiere al contacto efectivo con la realidad objetiva, ya que el conocimiento objetivo de la realidad, es pues, decisivo para el obrar prudente. El prudente contempla, por una parte, la realidad objetiva de las cosas y por la otra, el querer y el hacer. Pero en primer lugar la realidad y en virtud y a causa de este conocimiento de la realidad, determina lo que se debe y no se debe hacer. De modo tal que la finalidad propia de la prudencia estriba precisamente en demostrar la necesaria conexión entre el ser y el deber, pues en el acto de prudencia, el deber, viene determinado por el ser. Se debe, porque pertenece a la esfera de su ser a quien se le debe. Justicia, es la capacidad de vivir en la verdad con el prójimo. No es, sin embargo difícil ver en qué medida depende este arte de la vida en comunidad (es decir, el arte de la vida en general) del conocimiento y reconocimiento objetivo de la realidad, o sea, de la prudencia. Sólo el hombre objetivo, puede ser justo y falta de objetividad, en el lenguaje usual, equivale casi a injusticia. La justicia es la base de la posibilidad real de ser bueno. En esto se apoya la elevada categoría de la prudencia… al rozar el tema “justicia”, el lenguaje enteramente desapasionado de Santo Tomás adquiere un estilo más vibrante; cita en este lugar de la “Summa”, la frase de Aristóteles: “La más elevada entre las virtudes es la de la justicia; ni el lucero de la mañana, ni el vespertino, pueden serle comparados en belleza”. La realización de la justicia es cometido del hombre como tal, como “ser sociable”. Casi se puede asegurar que el portador de la justicia, no es tanto el individuo, como el nosotros. La entidad social o el Pueblo. Justicia es pues, la plenitud óntica del nosotros, del Pueblo, en plenitud óntica e histórica. En tal sentido: “Cuál es la explicación y cuál el fundamento de que le sea debido a un trabajador un salario por el trabajo realizado? Dónde está la causa de que tal le sea debido? Cuál es, en última instancia, el acto por el que algo se constituye en propio de alguien? La respuesta en está en el siguiente aserto: “Es manifiesto que el derecho es el objeto de la justicia”. De tal modo que ser debido, significa tanto como corresponder y pertenecer. El concepto de derecho, de lo debido, es una noción hasta tal punto radical y primaria, que no se deja reducir a ninguna otra que le fuese anterior y de la cual pudiera ser derivada. En tal sentido, si es cierto que hay algo que le corresponde al hombre sin paliativo de ningún género, que el hombre posee irrevocablemente un “suum”, un “derecho” que pueda defender contra cualquiera y que a todos obliga al menos a no lesionarlo. Ello es porque el hombre es persona, vale decir, un ser espiritual, que es un todo de sí, que existe para sí y por sí y en vista a su propia perfección. En éste fundamento de la realidad esencial de todo ser humano, basamento elemental del reconocimiento de los más primarios derechos humanos, entre ellos los laborales, por ser precisamente derechos naturales, radica la más alta y definitiva validez y fundamento del derecho y de la...

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