Sentencia de Corte Suprema de Justicia de la Nación, 18 de Junio de 2013, A. 598. XLIII

Emisor:Corte Suprema de Justicia de la Nación
Publicado en Fallos:336:672
 
CONTENIDO

A.

59B.

XLIII.

RECURSO DE HECHO

Asociación de Trabaja del Estado 51 acci6n de inconstitucional! '.

'.

I , A C7 Buenos Aires,,...16 de- j ~V'\ \~ ole., 2~3.

Vistos los autos:

"Recurso de hecho deducido por la Asociación de Trabajadores del Estado en la causa Asociación de Trabajadores del Estado s/ acción de inconstitucionalidad", para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

10) Que la Asociación de Trabajadores del Estado (A.T.E.) y el señor A.M., empleado de la Municipalidad de la Ciudad de Salta, promovieron la acción local de inconstitucionalidad solicitando que se declarara la invalidez del decreto 5/2003 mediante el cual, el Intendente de dicha ciudad, invocando una situación de emergencia general, dispuso una rebaja de las remuneraciones de los agentes municipales.

La Corte de Justicia de Salta (fs.

417/426 de los autos principales, a cuya foliatura se aludirá) rechazó la acción de ambos actores.

Para asi decidir, por un lado, entendió que A.T.E.

"carecia de legitimación para representar los intereses colectivos" de los trabajadores del municipio salteño, por cuanto, para la fecha de promoción de la demanda, solo actuaba en el ámbito indicado como entidad sindical simplemente inscripta dado que otro sindicato, la Unión de Trabajadores Municipales de Salta, gozaba de la personeria gremial (art.

28, cuarto párrafo, de la ley 23.551) y, por ende, era este último, según lo dispuesto por el arto 31 del antedicho cuerpo legal, el que tenia el derecho exclusivo de representar los mencionados intereses colectivos.

.' Por el otro, consideró inatendible la pretensión formulada a título individual por el señor M., con base en que la medida en cuestión:

a. fue adoptada dentro del marco de la situación de emergencia declarada en el municipio a partir de su adhesión a la normativa de emergencia nacional y provincial; b. sus motivos consistían, esencialmente, en la necesidad de afrontar un grave déficit financiero a través del ajuste del gasto público; c. era de carácter general, pues alcanzaba a todos los agentes de categoría similar, lo cual también excluia la posibilidad de que mediaran particularizaciones arbitrarias y ajenas a su motivación.

Sostuvo, asimismo, que:

d. la situación de emergenciaalegada y la acreditación, en la especie, de otros y diversos arbitrios tomados para superarla, excluían la irrazonabilidad reprochada; e. la rebaja salarial del señor M., que equivalía a un 20%, no implicaba una quita confiscatoria ni permitía considerar alterada la sustancia del contrato, ya que no se había demostrado que su aplicación produj era la ruptura del equilibrio necesario entre los servicios prestados y el salario, circunstancia que permitía descartar la vulneración del derecho de propiedad; f. la omisión de establecer el plazo de subsistencia de la rebaj a no afectaba su validez, en tanto era dificil prever la duración de la crisis y la legislación de emergencia en que se sustentaba el decreto tenia el carácter de excepcional y transitoria.

Señaló, finalmente, que según la doctrina administrativista, el sueldo que fija la administración puede ser modificado por ésta razonablemente.

Corresponde agregar, para una mej or inteligencia de la causa, que las quitas produjeron, según el muestreo aportado

A. 598. XLIII. RECURSO DE HECHO Asociaci6n de Trab del Estado si aCción de inconstitucion por la demandada para agentes con 15 años de antigüedad (fs. 171 y 175), del que se hizo eco la Corte de Justicia de Salta (fs.

424), que los sueldos de $ 1.089,45 se redujeran a $ 715,11 (escalaf6n profesional), los de $ 546,56 a $ 432,05 (escalaf6n general), los de $ 519,44 a $ 426,30 (escalaf6n oficial) y los de $ 506 a $ 412,50 (escalaf6n servicios gral.); vale decir, dismininuciones del 34,3%, 20,80%, 19,80% Y 18,30%, respectivamente.

Contra ese pronunciamiento, A.T.E. y el mencionado coactor dedujeron recurso extraordinario (fs. 428/471), en el cual, la primera, cuestiona el desconocimiento de su legitimaci6n y también, junto con el segundo, el rechazo del planteo de inconstitucionalidad de la rebaja salarial dispuesta por el municipio demandado.

La denegaci6n del mencionado recurso, dio origen a la queja en examen.

  1. ) Que los agravios expresados por A.T.E en torno de su aptitud para representar los intereses colectivos invocados, resultan inadmisibles en la medida en que remiten a la interpretaci6n del arto 31.a de la ley 23.551 seguida por el a quo, esto es, que el ejercicio de dicha representaci6n formaba parte de los "derechos exclusivos de la asociaci6n sindical con personeria gremial" (en el caso, la Uni6n de Trabajadores Municipales de Salta).

    Por lo contrario, si son admisibles en cuanto se afirman en la incompatibilidad de dicha norma con el arto 14 bis de la Constituci6n Nacional y el Convenio N° 87 de la Organizaci6n Internacional del Trabajo (OIT), sobre lo cual ha de entenderse que medi6 una resoluci6n contraria implicita del a quo, desde el momento en que fueron invocados en la demanda (cfr. fs.

    21/24) Y no tratados en la sentencia apelada (Fallos:

    113: 429; 127:170; 131:196; 158:183; 263:529; 304:1632; 305:515; 306:936; 311:95; 312:417; 313:44, entre muchos otros) Luego, reunidos los restantes recaudos de admisibilidad, procede habilitar esta instancia a tales fines (art.

    14.3 de la ley 48).

    Con todo, cabe adelantar que en la tarea de esclarecer el alcance de disposiciones de carácter federal, la Corte no está limitada por los argumentos de las partes sino que le incumbe efectuar una declaración sobre el punto en disputa de acuerdo con la interpretación que ella rectamente les otorgue (Fallos:

    307:1457; 308:647; 311:2688; 312:2254, entre otros).

    3 o) Que para el juzgamiento del tema indicado, corresponde recordar la doctrina constitucional asentada por el Tribunal en el precedente "Asociación Trabajadores del Estado cl Ministerio de Trabajo" (Fallos:

    331:2499 -2008-), y reiterada en el caso "R., A.M. cl Estado Nacional - Armada Argentina" (Fallos:

    332:2715 -2009-), según la cual, la libertad sindical es un principio arquitectónico que sostienen e imponen la Constitución Nacional, en su arto 14 bis, y un muy comprensivo corpus iuris proveniente del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, que goza de jerarquia constitucional en los términos del arto 75.22 de la primera.

    Dicho corpus está integrado, entre otros instrumentos, como la Convención Americana sobre De- rechos Humanos (art. 16), por el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los cuales, a su vez, se hacen eco, preceptivamente, del citado Convenio N° 87 relativo a

    A.

    598.

    XLIII.

    RECURSO DE HECHO Asociaci6n de Tr a adores del Estado si acción de inconstituci na la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación (arts. 8.3 y 22.3, respectivamente; sobre este Convenio se volverá en el considerando siguiente).

    En efecto, en la sentencia recaida in re "Asociación Trabajadores del Estado c/ Ministerio de Trabajo- esta Corte ha expresado que el aludido principio constitucional consagra la libertad para todos los sindicatos, con el propósito de que puedan realizar sus actividades sin obstáculos o limitaciones del Estado que reduzcan, injustificadamente, las funciones que les son propias: la promoción, ejercicio, defensa, fomento y protección de los intereses legitimos de orden gremial (cit., ps.

    2510/2511). Sobre tal base, la Corte declaró la inconstitucionalidad de ciertas disposiciones de la ley 23.551, en la medida en que concedian a los sindicatos reconocidos por el Estado como más representativos -mediante el otorgamiento de la personeria gremial- privilegios que excedian de una prioridad en materia de representación en las negociaciones colectivas, de consulta por las autoridades y de designación de delegados ante organismos internacionales, lo cual iba en detrimento de 'la actividad de los sindicatos simplemente inscriptos que compartian con aquéllos, total o parcialmente, el mismo ámbito de actuación (cit., especialmente ps.

    2511/2514, considerandos 8" y 9"; "R.-, cit., ps. 2721/2727, considerandos 3" a 7").

    4o) Que, al igual que en los precedentes citados, tampoco puede soslayarse en la presente cuestión el aporte del ya citado Convenio N° 87 de la OIT, instrumento indudablemente fundamental en la materia, según ha quedado extensamente demos-

    trado en la recordada sentencia "Asociación Trabajadores del Estado c/ Ministerio de Trabajo" (cit., ps.

    2506/2508 y 2511/2513, considerandos 4°, 5° Y 8°; "R.", cit., ps.

    2723/2724).

    Este cuerpo legal es concluyente en cuanto obliga al Estado a "abstenerse de toda intervención que tienda a limitar [... ] o a entorpecer [el] ejercicio legal" del derecho de las "organizaciones de trabajadores [... ] de organizar [...] sus actividades y el de formular su programa de acción" (art.

    3.1 y 2).

    La "legislación nacional", agrega, "no menoscabará ni será aplicada de suerte que menoscabe las garantías previstas por el presente Convenio" (art. 8.2), al tiempo que, por su arto 10, aclara que el término "organización" significa "toda organización de trabajadores que tenga por objeto fomentar y defender los intereses de los traba- jadores". Aun cuando lo expuesto bastaría para decidir la cuestión bajo examen, es oportuno memorar los antecedentes de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT, instituida por resolución adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en su octava reunión (1926) y que ej erce el control regular de la observancia por los Estados Miembros de las obligaciones derivadas de los convenios que han ratificado (Manual sobre procedimientos en materia de convenios y recomendaciones internacionales del trabajo, Sección VI).

    Esto es asi, pUesto que ese órgano internacional tiene dicho, y repetido, que no se compadece con el Convenio N° 87 la norma del arto 31.a de la ley 23.551, que privilegia "a las asociaciones sindicales con personería gremial frente a las demás asociaciones, en materia de representación de intereses colectivos dife-

    A. 598. XLIII. RECURSO DE HECHO Asociaci6n de Trab del Estado sI acci6n de inconstituclon i rentes de la negociación colectiva" (Observación individual so- bre el Convenio núm. 87, Libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948, Argentina (ratificación: 1960), Publicación 1993; Observación individual ... Argentina ... Publi- cación 1996; Observación individual ... Argentina... Publicación 1997; Observación individual ... Argentina ... Publicación 1998; Observación individual ... Argentina ... Publicación 1999; O.- vación individual ... Argentina ... Publicación 2001). 5°) Que, en suma, con arreglo a los antecedentes de los que se ha hecho mérito, no cabe sino concluir en que el derecho invocado por la coactora A.T.E. de representar los intereses colectivos de los trabajadores municipales a los efectos de promover el presente reclamo judicial, está inequivocamente reconocido por las aludidas normas de jerarquia constitucional.

    Normas con las cuales, por ende, es incompatible el precepto le- gal aplicado por el a quo (art.

    31.a de la ley 23.551), en la medida en que los privilegios que en esta materia otorga a las asociaciones con personeria gremial, en desmedro de las simplemente inscriptas, exceden el margen autorizado por las primeras.

  2. ) Que, en tales condiciones, corresponde examinar los agravios que, sobre el fondo de la contienda, sostienen tanto A.T.E. como el señor M., máxime cuando, además de lo previsto en el arto 16, segunda parte, de la ley 48, los alcances de la motivación del fallo atacado traducen, implicitamente, una respuesta adversa al reclamo sustancial de aquella asociación.

    Al respecto, también procede habilitar esta instancia extraordinaria, pues los planteos ponen en cuestión la validez de una

    norma provincial por ser repugnante al derecho federal y la decisión ha sido en favor de la primera (art.

    14.2 de la ley 48).

    Mas, también en este capítulo debe hacerse la salvedad expresada en el considerando 2°, en orden a que la Corte no está limitada por los argumentos de las partes.

    El asunto a examinar, en síntesis, será la validez consti tucional de la quita en la retribución de trabaj adores públicos, dispuesta por una autoridad municipal con base en una invocada situación de emergencia económica.

  3. ) Que el Tribunal, en el precedente "P., A.R. c/ Disco S.A.", al que remite en razón de brevedad, ha tenido oportunidad de señalar la extensa serie de antecedentes jurídicos e institucionales demostrativa de la temprana y permanente preocupación del derecho de los derechos humanos, tanto nacional como internacional, por el salario, su justicia y protección (Fallos:

    332: 2043 -2009-).

    Esta cuestión, puntualizó, no ha cesado de emerger en la historia de la humanidad desde antiguo, con la gravedad que significa poner en juego créditos de evidente naturaleza alimentaria, que interesan a vastos sectores de la población y que se originan en una relación que supone, regularmente, una desigualdad entre las partes, en disfavor del empleado (p. 2054 Y sus citas) Asentó, asimismo y sobre dichas bases, una conclusión:

    el salario es el medio por el cual el trabajador "se gana la vida" (ps.

    2055/2056) Dato elemental, por cierto, pero de esencial relevancia para esta litis, toda vez que constituye el eje mayor para esclarecerla.

    En efecto, la expresión entrecomi-

    A.

    598.

    XLIII.

    RECURSO DE HECHO

    Asociación de Tr del Estado sI acci6n de inconstituci llada, no por su sencillez, deja de ser más que elocuente para mostrar la directa e indisociable atadura que une a la remuneración con la vida misma de un empleado y, regularmente, de su familia (v.gr.

    PIDESC, arto 7.a.ii).

    Ganarse la vida es obtener, como minimo, lo necesario para acceder a la salud; a la educación; a la cultura; a un nivel de vida adecuado, lo cual incluye, ínter alía, alimento adecuado, vivienda adecuada y vestido adecuado; al descanso, entre muchos otros bienes del terreno de los derechos humanos económicos, sociales y culturales.

    Empero, y por lo mismo, la proyección del salario es de alcances incluso mayores, dado que también comprende el ejercicio de los derechos humanos civiles y politicos, desde el momento en que, conforme al ya universalmente consolidado principio de interdependencia e indivisibilidad de los derechos humanos, el antedicho ejercicio es "imposible" sin el goce paralelo de los derechos económicos, sociales y culturales (Proclamación de Teherán, 1968, párr.

    13; asimismo:

    Resolución 32/130, Asamblea General de las Naciones Unidas, 16-12-1977, y los preámbulos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Politicos y del PIDESC).

    Principio afirmado en "los planos no sólo doctrinal sino también operativo, o sea, tanto en la doctrina como en la hermenéutica y la aplicación de los derechos humanos" (Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante, Corte IDH), Caso Trabajadores Cesados del Congreso (A.A. y otros) vs. Perú (excepciones preliminares y fondo), sentencia del 24-11- 2006, Serie C N° 158, voto del juez Can9ado T., párr.

    7).

    Más aún; estas proyecciones, por alcanzar a la familia del empleado, permiten vincular la presente problemática con la "pro-

    tección integral" de aquélla (Constitución Nacional, art.

    14 bis) . y el punto adquiere toda vi a mayor gravedad, a poco que se advierta que lo traído a la liza por vía de la remuneración, es el derecho del trabajador a ganarse la vída, sí, pero una "vida digna", como con toda justeza lo prescriben los arts. 7.a.ii del PIDESC y 23.2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y se sigue de los arts.

    14 bis de la Constitución Na~ cional y XIV de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, por no citar más que preceptos de jerarquía constitucional.

    De ahí que, a su vez, corresponde resaltar dos circunstancias.

    Por un lado, que tal corno lo sostiene el intérprete más autorizado del PIDESC en el plano internacional, esto es, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ("Torrillo", Fallos:

    332: 709, 713 -2009-), solo es calificable de "trabajo digno" el que "respeta los derechos fundamentales de la persona humana, así corno los derechos de los trabajadores en lo relativo a condiciones de [...] remuneración" (Observación general N° 18.

    El derecho al trabajo, párr.

    7; "P., Aníba1 R. c/ Disco S.A.", cit., p.

    2054).

    Por el otro, que debe verse al trabajo, en definitiva, en toda su trascendencia, corno un medio para que, el que lo presta, "logre sus aspiraciones, en aras de alcanzar su desarrollo integral corno ser humano" ("Torrillo", cit., p.

    715; Corte IDH, Condición Jurídíca y Derechos de los Mígrantes Indocumentados, Opinión Consultiva OC-18/03, 17-9- 2003, Serie A N° 18, párr.

    158).

    8 O) Que lo expuesto en el considerando antecedente tiene corno propósito deliberado poner de manifiesto la índole

    A. 59B. XLIII.

    RECURSO DE HECHO

    Asociación de T del Estado 51 acci6n de inconstituc ona "vital" de reclamos como el presente, y en la doble acepci6n del adjetivo, esto es, como perteneciente o relativo a la vida, asi como de suma importancia o trascendencia.

    De ahi que también lo elemental haya sido significado, en dicho considerando, en el sentido de obvio o.evidente, y de fundamental o primordial.

    De ello se sigue, entonces, que la determinaci6n juridica de los alcances de la protecci6n del salario, en el caso, la intangibilidad de su importe, se vuelva inconcebible o, al menos, desencaminada, si se la desplaza del ámbito que le es propio, el derecho de los derechos humanos (nacional e internacional).

    O si se prescinde de reparar en sus múltiples efectos sobre la realidad, vale decir, su directa y notoria repercusi6n sobre el grado o la medida del acceso del trabajador y de su familia al goce y ejercicio de derechos fundamentales de vastedad y honduras inocultables.

    Dicha determinaci6n, en breve, habrá de hacerse cargo, si lo que pretende es hacer justicia in concreto, de que lo que tiene entre sus manos es uno de los medios mayores, por cierto, que tributan o tienden a posibilitar que la persona humana pueda llevar una vida digna en la existencia, lo cual deriva, naturalmente, de su dignidad esencial.

    Es de recordar, incluso, que dicha dignidad intrinseca o inherente al ser humano, además de ser el centro sobre el que gira la organizaci6n de los derechos fundamentales de nuestro orden constitucional y del orden internacional, se relaciona con el trabajo en términos "naturalmente entraftables", según lo reconocen con claridad los citados arts.

    14 bis de la Constituci6n Nacional y 7.a.ii del PIDESC, asi como ya lo habian hecho, -ll-

    entre otros antecedentes, los arts.

    XIV y 23.3 de las recordadas Declaración Americana y Universal de 1948, respectivamente ("M.", Fallos:

    330:1989, 2004 -2007-; asimismo:

    "P., A.R. cl Disco S.A.", cit., p.

    2059).

    En otras palabras, la evolución progresiva de la tutela jurídica del trabajador en materia de salarios se inserta, en lo inmediato, en un proceso más comprensivo, concerniente a todos y cada uno de los aspectos del contrato o relación de trabajo, lo cual ha tenido, entre sus propósi tos fundamentales, la protección de la dígnidad de la persona humana en el vinculo laboral subordinado.

    Y, mediatamente, en el desarrollo de la protección y realización de los derechos humanos en general ("P., A. cl Disco S.A.", cit., p.

    2054) .

  4. ) Que el arto 14 bis de la Constitución Nacional y, por ende, el princípio protectorio del trabajo y del trabajador que enuncia, son aplicables por entero al empleado público y a la relación de empleo público, tal corno se señala en el precedente "Madorrán" (cit., p.

    1999).

    Que, habida cuenta de las fuentes institucionales de las que se ha hecho mérito y de las que se hará, cabe añadir, de un lado y para el sistema interamericano, la doctrina de la Corte IDH:

    "[e]n el marco de una relación laboral en la cual el Estado se constituye en empleador, éste evidentemente debe garantizar y respetar los derechos humanos laborales de todos sus funcionarios públicos [...

    ] ya que la inobservancia de este deber genera la responsabilidad estatal interna e internacionalmente" (Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados, cit., párr.

    139; asimismo:

    párrs.

    138 y 152).

    Derechos previstos en "el sistema jurídico nacional

    A. 598. XLIII. RECURSO DE HECHO Asociaci6n de Traba del Estado sI acci6n de inconstitucion e internacional" (idem, párr.

    155).

    Y, del otro, para el régimen universal, el recordado Comité:

    el derecho humano al trabajo "[e] ngloba todo tipo de trabajos" (Observación general N° 18, cit., párr.

    6; asimismo:

    párrs.

    31.b y 43), lo cual, además, se ve demostrado en su práctica de control sobre el empleo público, p. ej., en materia de remuneraciones (Observaciones finales: Ar- gelia, 2010, párr.

    10), de jornada de trabajo (Observaciones fi- nales: Japón, 2001, párrs.

    19 y 46), de discriminación (idem, párrs.

    15, 42 Y 52) Y de prestaciones de desempleo (Observacio- nes finales: Argentina, 1999, párr.

    14).

    De consiguiente, cuatro principios de jerarquia constitucional rigen el desenlace de esta contienda.

    En primer término, el trabajador es sujeto de "preferente tutela constitucional" ("Vizzoti", Fallos:

    327:3677, 3689 y 3690 -2004-; "Aquino", Fallos:

    327: 3753, 3770 Y 3797 -2004-; "P., A.R. cl Disco S.A.", cit., p.

    2055), Y goza de la "protección especial" del Estado, según lo expone la Carta Internacional Americana de Garantias Sociales, adoptada como Declaración de los derechos sociales del trabajador (art.

    2.a), la cual ampara a los trabajadores "de toda clase" y sirve para la adecuada interpretación y el desarrollo de las normas de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre ("Ascua", Fallos: 333: 1361, 1369/1370 -2010-) .

    En segundo lugar, sobre lo que se volverá en el considerando siguiente, la justicia social.

    Esta, asi como traduce "la justicia en su más alta expresión", no tiene otro norte que alcanzar el "bienestar", esto es, "las condiciones de vida me-

    diante las cuales es posible a la persona humana desarrollarse conforme con su excelsa dignidadH ("MadorránH, cit., p.

    2002 Y sus citas).

    La justicia social, por lo demás, al tiempo que deriva derechamente de la Constitución histórica, pues el Preámbulo proclama el aseguramiento del "bienestar generalH ("Ber- ‹;:aitz Fallos:

    289:

    430, 436 -1974-; asimismo:

    Fallos:

    293:26, H, 27 -1975-), se ha visto reafirmada y reforzada por las reformas, de 1957, al recoger las tendencias del llamado constitucionalismo social (art.

    14 bis cit.; "AquinoH, cit., ps.

    3770, 3788 Y 3797; "MadorránH, cit., p.

    1999), Y de 1994, para la cual lo que cuenta es el "desarrollo humano" y el "progreso económico con justicia socialH (art.

    75.19; "AquinoH, cit., ps.

    3779/3780; "M.", cit., p. 2002; "Torrillo", cit., p. 715). En tercer término, el principio de progresividad, el cual, para lo que interesa, impone que todas las medidas estatales de carácter deliberadamente "regresivoH en materia de derechos humanos, tal como lo es el decreto 5/2003 impugnado, re- quieran la consideración "más cuidadosa", y deban "justificarse plenamenteH, v.gr., con referencia a la "totalidad de los derechos previstosH en el PIDESC y en el contexto del aprovechamiento pleno del "máximo de los recursosH de que el Estado disponga (Observación general N° lB, cit., párr.

    21; asimismo, del citado Comité:

    Observación general N° 17 -párr.

    27y 19 -párr.

    42entre otras).

    En este sentido se alinean conocidos antecedentes de esta Corte ("Aquino cit., pS.

    3774/3776; "M. cit., p.

    H, H, 2004; "MiloneH, Fallos:

    327:4607, 4619 -2004-; "TorrilloH, cit., p.

    722; asimismo:

    "M., O.R. y otros c/ Solar Servicios On Line Argentina S.A.H, Fallos:

    331:250 y sus citas

    A. 598. XLIII. RECURSO DE HECHO Asociación de Trab del Estado 51 acción de inconstitucio 1 ..

    ; "Silva, F.;Jesús c/ Unilever Argentina S.AH, Fallos 330:5435, 5454 -2007voto de los jueces F. y P.; "Sánchez, M. delC. c/ ANSeSH, Fallos:

    328:1602, 1624/1625 -2005- voto del juez Maqueda).

    En términos idénticos, es dable agregar y destacar en esta oportunidad, debe entenderse el arto 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, atinente al desarrollo progresivo de los derechos económicos, sociales y culturales, según lo expresa la sefieray cercana sentencia de la Corte IDH dictada en el C.A.B. y otros ("Cesantes y Jubilados de la ContraloríaH) vs. Perú (excepción preliminar y fondo, 1-7-2009, Serie C N° 198, párrs.

    102/103; asimismo: Comisión Interamericana de Derechos Humanos, informe nO 27/09, caso 12.249, J.O.M.C. y otros - El Salvador, 20-3-2009, párr.

    105 y ss). Es de recordar, para este orden regional y el citado arto 26, que los Estados miembros de la OEA, convencidos de que el hombre solo puede alcanzar la plena realización de sus aspiraciones dentro de un "orden so- cial justo", convinieron en dedicar sus "máximos esfuerzos" a la aplicación, entre otros, del principio según el cual "el trabajo debe prestarse en condiciones que, incluyendo un régimen de salarios justos, aseguren la vida, la salud y un nivel económico decoroso para el trabajador y su familiaH (art. 45.b).

    En todo caso, ha de tenerse muy presente que existe una "fuerte presunciónH contraria a que dichas medidas regresivas sean compatibles con el PIDESC, según lo proclama el mencionado Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en la recordada Observación general N° 18 (párr. 34), continuadora de doctrina ya enunciada en documentos análogos en otras materias

    (v.gr.

    Observación general N° 14 -párr.

    32-, 15 -párr.

    19-, 17 párr.

    27), asi como también lo ha hecho esta Corte ("Medina", cit., p.

    259 Y sus citas; v. asimismo:

    "A.", cit., p.

    3775, Y "Silva", cit., p. 5454). La regresividad, en suma, "contraría los postulados y el espiritu del corpus juris de los derechos humanos" (Caso A.B. ... , cit., voto del juez G.R., párr.

    21).

    Y, finalmente, en cuarto lugar, que la aludida realización en la persona del empleado del "derecho a perseguir su bienestar material" por intermedio del trabajo asalariado, ha de estar rodeada, entre otras condiciones, de "seguridad económi- ca", según lo impone a los Miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Declaración de los Fines y Objetivos de esta institución, del 10 de mayo de 1944, llamada Declaración de Filadelfia (II.a).

    Luego, si bien los Estados tienen un margen en el que pueden ejercer su criterio para cumplir con el arto 2.1 del PIDESC, no por ello esta norma deja de imponerles claramente la obligación de adoptar las medidas que sean necesarias para velar por que todas las personas queden protegidas frente a la "inseguridad en el empleo" (Observación general N° lB, cit., párr.

    37).

    Después de todo, el salario al que tenian derecho los empleados del municipio salteño, no era otro que el que éste mismo justipreció como retributivo del esfuerzo e importancia de las tareas desarrolladas por aquéllos ("Vizzoti", cit., p.

    3693) 10) Que los principios aplicables en el sub examine precedentemente enunciados, deben ser completados con otros tres, no menos estructurales del Derecho Internacional de los

    A.

    598.

    XLIII.

    RECURSO DE HECHO

    Asociación de Tr del Estado sI acción de inconstitucio a ..

    Derechos Humanos constitucionalizado.

    Los dos primeros entrañan obligaciones del Estado, de sentidos opuestos, pero complementarios tanto entre si cuanto del ya mencionado principio de progresividad.

    Por un lado, el deber (positivo) de "adoptar medidas positivas, concretas y orientadas a la satisfacción del derecho a una vida digna" (Corte IDH, Caso Comunidad Indígena Yakye Axa vs.

    Paraguay (fondo), sentencia del 17-6-2005, Serie C N° 125, párr.

    162 y sus citas; asimismo:

    párrs.

    161, 163, 168, 172, 176, 221 Y sus citas; en sentido análogo:

    Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa VS. Paraguay (fondo), sentencia del 29-3-2006, Serie C N° 146, párrs.

    151/153), mayormente cuando el derecho al trabajo exige la formulación y aplicación por los Estados Partes de una politica en materia de empleo con miras a "elevar el nivel de vida" (Observación general N° 18, cit., párr.

    26; Declaración Socio-Laboral del Mercosur, arto 14), lo cual especifica la obligación general de asegurar el derecho de las personas "a una mejora continua de las condiciones de existencia" (PIDESC, arto 11.1; "Milone", cit., p. 4619; "A.", cit., p. 3775, "Medi- na", cit., p.

    259).

    Y, por el otro, el compromiso (negativo) de "respetar" los mentados derechos, lo cual le requiere abstenerse de tomar medidas que interfieran directa o indirectamente en el disfrute del derecho al trabajo que hubiese alcanzado un empleado (Observación general N° 18, cit., párr.

    22).

    Es evidente que si el Estado ha contraido la obligación de adoptar determinadas medidas positivas, con mayor razón está obligado a no adoptar las que contradigan dicha obligación (Corte IDH, Ciertas Atribu- ciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (arts.

    41, 42, 44, 46, 47, 50 Y 51 Convención Americana sobre Derechos

    Humanos), Opinión Consultiva OC-13/93, 16-7~1993, Serie A N° 13, párr.

    26; Responsabilidad Internacional por Expedición y Aplica- ción de Leyes Violatorias de la Convención (arts. 1 y 2 Conven- ción Americana sobre Derechos Humanos), Opinión Consultiva OC- 14/94, 9-12-1994, Serie A N° 14, párrs.

    33 y 36).

    El tercer motivo reside en un principio que "informa todo el derecho de los derechos humanosH y resulta ~connaturalH con el Derecho Internacional' de los Derechos Humanos (~MadorránH, cit., p. 2004).

    Se trata, por cierto, del principio pro homine o pro persona, y en sus dos principales manifestaciones en materia de hermenéutica jurídica.

    Primeramente, la que exige adoptar pautas amplias para determinar el alcance de los derechos, libertades y garantías (v.gr., Corte IDH, .Condición J.- dica y Derechos Humanos del Niño, Opinión Consultiva OC-17/02, 28-8-2002, Serie A N° 17, párr.

    21).

    Y, en segundo lugar, la que impone obrar en sentido inverso, vale decir, restrictivo, si de lo que se trata es de medir limitaciones a los mentados derechos, libertades y garantías, o la capacidad para imponerlas (v.gr., ídem, La Expresión "Leyes" en el Articulo JO de la Con- vención Americana sobre Derechos Humanos, Opinión Consultiva OC- 6/86, 9-5-1986, Serie A N° 6, párr.

    31).

    Este último aspecto se explica, desde luego, pues en la protección de los derechos humanos está necesariamente comprendida la noción de la restricción al ejercicio del poder estatal (ídem, párr.

    21).

    Se impone, en síntesis, escoger el resultado que proteja en mayor medida al ser humano, dentro de lo qúe las normas aplicables posibiliten.

    11) Que todo lo antedicho, desde luego, no implica negar que el Estado, para conjurar, en aras del bien común, las

    A.

    598.

    XLIII.

    RECURSO DE HECHO Asociaci6n de Tra de inconstitucio llamadas situaciones de emergencia económica, pueda disminuir temporariamente las remuneraciones de sus empleados ("Guida", Fallos:

    323:1566, 1592, 1600/1601, 1609, 1617/1618 -2000-; "T.", Fallos:

    325: 2059, 2077, 2082, 2083 -2002-; "M.", Fallos:

    326:1138, 1145, 1146, 1147 -2003-).

    Empero, si entrafia, y de manera terminante, que esos remedios, a la luz del bloque de constitucionalidad, tienen un nitido sentido y destino, y ciertas condiciones y limites inquebrantables, que el decreto 5/2003 ha traspasado abierta y, sobre todo, largamente.

    En efecto, de acuerdo con lo expuesto al comienzo, esa disposición, por un lado, provocó mermas, a partir de enero de 2003, que alcanzaron el muy significativo porcentaje del 18,3 del salario, como minimo, pues para el sefior Mo1ina fue del 20% y para algunas otras categorias del 34,3%.

    Y, por el otro, incidió en tamafia medida nada menos que sobre remuneraciones que, por sus más que estrechas cuantias, resultaban marcada y particularmente sensibles a una reducción.

    Obsérvese que de la alegación de las actoras basada en datos del Instituto Nacional de Estadistica y Censo, no refutada por la demandada, se sigue que la quita emplazaba, a todas las retribuciones, por debajo de la linea de pobreza y, a las de menor cuantia, apenas por encima de la linea de indigencia (v. fs.

    28).

    La norma, de consiguiente, parece haber olvidado, además de los principios y pautas de los que se ha hecho mérito, y de que el citado arto 14 bis es cláusula operativa y, por ende, susceptible de autónomo acatamiento por las autoridades administrati vas ("M.", cit., p.

    2007; "Masaglia y otros", Fallos:

    269:230, 234 y su cita -1967-), otras dos premisas capi-

    t ' tales.

    Por un lado, que las llamadas "medidas de ajuste" deriva- das de "crisis económicas" y una "grave escasez de recursos", hacen que los esfuerzos de las autoridades por proteger los de~ rechos económicos, sociales y culturales adquieran una urgencia "mayor, no menor". Y, por el otro, que la "protección" de las "capas vulnerables de la población" es, precisamente, "el objetivo básico del ajuste económico" (Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación general N° 2 -párr.

    9-; asimismo:

    N..

    5 -párr.

    10-, 6 -párr.

    17-, 12 -párr.

    28-, 14 -párr.

    18-, entre otras) Todo equilibrio entre las reformas económicas y la protección de los derechos humanos, obliga a proteger "en particular a los grupos más vulnerables" (idem, Ob- servaciones finales: Bulgaria, 1999, párr.

    23,v. asimismo:

    párrs.

    14 y 24), cuanto más en el campo laboral y salarial, en el cual, todos los poderes públicos, dentro de la órbita de sus respectivas competencias, "deben hacer prevalecer el espíritu protector que aníma" al art.

    14 bis constitucional ("Vizzoti", cit., p.

    3688), tutela ésta que, por ende, impone "un particular enfoque para el control de constitucionalidad" (ídem).

    Con igual claridad, procede destacarlo, se pronuncia el .Pacto Mundial para el Empleo (adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo en su nonagésima octava reunión, Ginebra, 19 de junio de 2009) entre las políticas a adoptar ante una crisis -expresase encuentra la protección de "las personas y las familias afectadas por [ésta], en particular las más vulnerables" (p. V).

    A su turno, la Memoria del Director General de la OIT, hace notar dos datos de particular importancia, los cua- les, a su vez, permiten responder a la "cuestión de la equidad".

    A. 598. XLIII.

    RECURSO DE HECHO

    Asociación de Tr ajadores del Estado si acción de inconstituc' lidad. Advierte, primeramente, que la arquitectura del Pacto se ha inspirado en la perspectiva de la justicia social.

    Y, en segundo término, que el trabajo decente (digno, cabe precisar, en palabras del reiteradamente citado arto 14 bis) es, precisamente, uno de los "cimientos" de "un proceso sostenible de reducción del déficit y la deuda" y de ftestabilidad social".

    En tales condiciones, la anticipada ftcuestión de la equidad", vale decir, ft¿qué capas de la sociedad deberán soportar el costo de la crisis, y cómo se puede proteger mejor y dar más autonomía a los más vulnerables?", tiene una respuesta ineludible:

    ftno puede ser que ese peso recaiga en última instancia en las familias trabajadoras [...

    ]" (Recuperación y crecimiento bajo el signo del tra- bajo decente. Memoria del Director General, Conferencia Internacional del Trabajo, 99° reunión, 2010, ps.

    2 -párrs.

    10 y 11- Y 1 -párrs.

  5. y 4°-).

    El goce de los derechos humanos es un ftprerequisi to" del desarrollo económico (v. ftTorrillo", cí t., p.

    720) • En definitiva, es cuestíón de armonizar la protección de los derechos humanos, en esta litis, los del empleado público, con las potestades públicas, pues si aquellos no son absolutos, tampoco lo son éstas (ftMadorrán", cit., ps.

    2006 -y sus citasy 2013) El requisito según el cual las leyes han de ser díctadas por razones de interés general sígnifíca que deben haber sído adoptadas en función del ftbien común" (Convención Americana sobre Derechos Humanos, art.

    32.2), ftconcepto que ha de interpretarse como elemento integrante del orden público del Estado democrático, cuyo fin principal es 'la protección de los derechos esenciales del hombre y la creación de circunstancias

    . ; que le permitan progresar espiritual y materialmente y alcanzar la felicidad'" (La Expresión "Leyes" en el Articulo 30...

    , cit., párr.

    29).

    En estas condiciones, se vuelve inoficioso estudiar si la norma de emergencia impugnada satisfizo los restantes recaudos que condicionan su validez y, con mayor razón, si encontraria sustento en el ejercicio de las atribuciones regulares de las autoridades, aludida por el a quo.

    12) Que, en suma, corresponde declarar la inconstitucionalidad, por un lado, del arto 31.a de la ley 23.551, en cuanto impidió que A. T. E. representara los intereses colectivos invocados por considerárselo un derecho exclusivo de la asociación sindical con personeria gremial.

    Y, por el otro, del decreto 5/2003 de la Municipalidad de la Ciudad de Salta, respecto de las quitas salariales que impuso.

    Por ello, oida la señora P.F., se hace lugar a la queja y al recurso extraordinario interpuestos por A.T.E. y el señor M., y se revoca la sentencia apelada con los alcances indicados en el considerando 12, con costas (art. 68 del

    A. 598. XLIII. RECURSO DE HECHO Asociaci6n de Trabajadores del Estado 51 acci6n de inconstituclonalidad. . .

    ..

    Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

    H. saber, acumúlese la queja al principal y, oportunamente, remitase.

    UE S PETRACCHI CARLOS S. FAYT E. MUL ZAFFARON\

    Recurso de hecho interpuesto por la coactora ASociación de Trabajadores del Estado, representada por el Sr. V.L.M., y el coactor A.M., ambos patrocinados por los Ores. O.E.C. y M.C.- monte. Tribunales que intervinieron con anterioridad:

    Corte de Justicia de Salta. \ • \1

    D.O.

    00000001

    00000002

    00000003

    00000004

    00000005

    00000006

    00000007

    00000008

    00000009

    00000010

    00000011

    00000012

    00000013

    00000014

    00000015

    00000016

    00000017

    00000018

    00000019

    00000020

    00000021

    00000022

    00000023

    00000024