Procuración General de la Nación en la sentencia de Corte Suprema de Justicia, 20 de Mayo de 2003, L. 95. XXXVII

Emisor:Procuración General de la Nación
 
CONTENIDO

L. 95. XXXVII.

RECURSO DE HECHO

L., R.N. c/P., C. y otro.

Procuración General de la Nación S u p r e m a C o r t e :

- I - Contra el decisorio de la Sala Civil y Comercial, de la Cámara de Apelaciones de Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos, que confirmó la sentencia del Inferior y rechazó la demanda, el actor interpuso recurso de inaplicabilidad de ley, el que siendo concedido por la Alzada, fue declarado procedente por el Superior Tribunal de Justicia local, quien resolvió casar la sentencia de Cámara y hacer lugar a la demanda impetrada por el accionante, condenando al doctor C.P. y al Estado Provincial Bv. fs. 540/555, 474/480, 559/566 y 576/583, 567, 585/590-.

Respecto de dicho pronunciamiento, incoaron las accionadas recurso extraordinario federal, los que contestados por el actor, fueron denegados, dando lugar a la presente queja (v. fs. 594/606, 607/613, 617/626, 628/630 y 108/123 del respectivo cuaderno).

- II - Corresponde señalar que R.N.L. promovió demanda por daños y perjuicios, derivados de mala praxis médica, contra el doctor C.P. y la Provincia de Entre Ríos, como consecuencia del accidente por él padecido, respecto de cuya incapacidad sobreviniente, responsabilizó a los accionados.

Fundó su derecho en lo normado por los artículos 512, 522 y concordantes del Código Civil Bv. fs.

32/37 y 41/42-.

Sostuvo que siendo la medianoche del día 2 de mayo de 1994, al pretender bajar de su bicicleta, introdujo la pierna izquierda en un pozo con agua de barro en su interior, circunstancia que le produjo una fractura expuesta de tibia, siendo socorrido de inmediato por un compañero y trasladado en ambulancia al Hospital Santa Rosa de Villaguay, donde fue

atendido por el demandado, quien refiere, le lavó la herida con agua, y acto seguido le enyesó la pierna hasta la rodilla.

Así, afirma, permaneció hasta el 6 de mayo en que fue asistido por el Dr. C., quien al observar el amoratamiento e intensísimo dolor referido por el actor, procedió a abrir un poco el yeso, saltando un violento chorro de sangre y pus.

Manifiesta que nada más le hicieron hasta el 8 de mayo, en que el Dr. C.P., quien fue su médico tratante, le abrió el yeso en forma total, circunstancia que le provocó otro salto de sangre y pus.

Ante ese cuadro, relata, que el demandado procedió a cortarle el tejido muerto, sin anestesia, comprobando que la infección se había extendido hasta el abdomen, por lo que siendo la situación gravísima y con peligro de muerte, tapó el yeso con vendas, y lo derivó al Hospital San Martín de Paraná, donde fue atendido por el Dr. Sapetti, quien es su médico en la actualidad.

Sostuvo que fue el citado profesional, quien el 9 de mayo le practicó una debridación quirúrgica de la celulitis necrotizante que tenía en su pierna izquierda, procedimiento que señaló nunca le hicieron en Villaguay, por lo que concluyó que la incapacidad que hoy padece, tiene su origen en la actuación negligente del accionado, quien al colocarle el yeso, luego del lavado, permitió que en ese medio cerrado se desarrollaran los gérmenes que le produjeron la infección Bv. fs.32/32 vta./33/33 vta.-.

Los demandados contestaron demanda -a fs. 83/91 el Dr. C.P. y a fs. 99/103 el Fiscal de Estado de la Provincia de Entre Ríos-, ambos negaron los hechos y el derecho invocado por el actor.

Refirieron que el actor no se cayó de la bicicleta como señaló, sino que a raíz de una riña que protagonizó con otra persona, quedó tirado en medio del barro y de aguas

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Procuración General de la Nación servidas, a pocos metros de un baño precario, lugar donde habría permanecido aproximadamente una hora hasta que fue socorrido por personal policial, que lo trasladó al nosocomio, presentando al examen síntomas de intoxicación alcohólica, psiquismo alterado, excoriaciones múltiples y fractura expuesta de tibia cara interna de tobillo izquierdo, dejando constancia la profesional médica que lo atendió que sería sometido a toilette y luego quirúrgicamente para tratar la fractura Bv. fs. 85 vta.-, lo que se hizo bajo anestesia peridural, y consistió en lavado intenso, con agua, cepillo y jabón en campo estéril.

Luego, se procedió a lavar con soluciones estériles junto con pervinox jabonoso y cepillo, seguidamente se resecaron tejidos desvitalizados y sucios con tierra y pasto, se hizo reducción de luxación, se aproximaron los bordes de la herida con dos o tres puntos de piel, se colocó lámina de drenaje y se realizó bota de yeso corta bien acolchada con algodón, y cortada a lo largo para evitar compresión externa, aplicándosele antibióticos (cefalomicina cada 6 horas desde un principio, agregando a posteriori gentamina 80 cada 8 horas y luego acantex), lo que surge de la historia clínica acompañada como prueba común por ambas partes Bv. fs. 43/53, 55/70-.

El Magistrado de Primera Instancia de Villaguay Bv. fs. 474/480- rechazó la pretensión, con fundamento en que la responsabilidad médica es de medios y no de resultados, y que el actor no probó la culpa, imprudencia o negligencia, por parte del profesional actuante.

Apelada la decisión, la Cámara de Concepción del Uruguay, resolvió confirmar el pronunciamiento del Inferior, con fundamento en que en el sub examine no fue acreditada la impericia profesional, ni existió relación de causalidad entre la conducta médica y el daño ocasionado. Por el contrario

estimó en base a las probanzas producidas que el accionar del galeno fue correcto y ajustado a las prácticas médicas. Fundó su decisorio en la prueba pericial médica, testimoniales y documental acompañada Bv. fs. 540/555-.

Contra dicho pronunciamiento, interpuso el accionante recurso de inaplicabilidad de ley ante el Superior Tribunal local, la quejosa invocó la doctrina de la arbitrariedad, alegó la incongruencia del fallo en crisis, que a su criterio omitió el tratamiento de temas conducentes para la solución de la litis, con lo cual lesionó la garantía del debido proceso consagrado en el artículo 18 de la Constitución Nacional, invocó también violación de los artículos 160 inciso 5, 263, 363 y 372 del Código Procesal Civil y Comercial Bv. fs.

559/566-. Sostuvo, en tal sentido, que la Alzada no valoró adecuadamente las pruebas producidas, partió de hechos inexactos, y fundó el pronunciamiento, en pruebas documentales cuyos originales, cuestionados por su parte, no fueron acompañados Bhistoria clínica y cuaderno de sala de recuperación-. También se agravió sobre la falta de consideración por parte del a quo, respecto del abandono de paciente en que incurrió el demandado durante el lapso de tres días en que se ausentó, y en cuyo término refiere evolucionó el cuadro infeccioso, que provocó su derivación a un centro de supuesta mayor complejidad, cuando a su criterio se pudo haber realizado el tratamiento en el Hospital de Villaguay, si el profesional demandado no hubiere actuado negligentemente Bv. fs.

559/566-. La Corte Suprema local, casó y revocó el fallo, fundó su decisorio en las irregularidades constatadas en las historias clínicas acompañadas en autos, las que difieren entre sí, a fin de evaluar el momento en que se le sacó al actor el yeso, extremo a su criterio relevante para estable-

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Procuración General de la Nación cer el accionar médico, como así también la invocada desatención, como factor determinante que provocó el agravamiento de la infección sufrida, por lo que estimó, carece de sustento válido la pericia médica en los aspectos en que en ella se sustentó, por lo que basando su pronunciamiento en el cuaderno de novedades, prueba no cuestionada, estimó acreditado un obrar negligente e imprudente por parte del médico demandado en los términos del artículo 512 del Código Civil.

Contra dicho pronunciamiento interpusieron los accionados recurso extraordinario federal, los que rechazados por el Superior Tribunal local, dieron lugar a la presente queja, conforme señaláramos ab initio.

- III - El quejoso reprocha arbitrariedad en la sentencia.

Sostuvo que la resolución del Superior Tribunal provincial, incurrió en un notorio exceso de jurisdicción, al violar el instituto de la cosa juzgada, omitir considerar hechos acreditados y tratar otros que no habían sido objeto de la litis, dejando de lado la apreciación de pruebas decisivas y trascendentes para la justa solución del conflicto, sin razón que lo justifique, incurriendo así en vicio de absurdidad en la valoración de las probanzas producidas, con lo cual consideró, vulneró las reglas de la sana crítica al tener por probado el nexo causal entre el acto médico y el daño invocado, en base a prueba testifical y presuncional insuficiente y contradictoria, con menoscabo de la verdad objetiva, con lo cual estimó violentó derechos y garantías de raigambre constitucional B.. 17 y 18 de la C.N.-. - IV B Previo al examen de los agravios mencionados, con el objeto de determinar su potencial andamiento, he de recordar que B. jurisprudencia reiterada de V.E.se ha considera-

do que la tacha de arbitrariedad debe considerarse de manera particularmente restrictiva en los casos en los que las sentencias recurridas emanan de los superiores tribunales de provincia, en oportunidad de pronunciarse sobre los recursos extraordinarios previstos en el orden local, tal como ocurre en el sub examine B.:

313:493; 307:1100; 306:477; 302:418, entre otros).

La doctrina de las sentencias arbitrarias exige, la existencia de graves falencias o irregularidades en los resolutivos atacados, siendo necesario que produzcan una ruptura en la necesaria conexión lógico-jurídica de los temas que deciden o deben decidir, implicando por ello B. no contar con respaldo fáctico o jurídicola lesión de garantías constitucionales tales como la defensa en juicio y del debido proceso (precisamente invocados por la recurrente).

En tal sentido, y no obstante que los agravios reseñados remiten al examen de cuestiones de hecho, prueba y derecho común, materia ajena B. regla y por su naturalezaa la instancia del artículo 14 de la ley 48, V.E. tiene dicho que ello no resulta óbice para abrir el recurso, cuando se ha omitido dar un tratamiento adecuado a la controversia de acuerdo a los términos en que fue planteada, el derecho aplicable, y la prueba rendida, habiendo establecido, además, que, si los argumentos expuestos por la Corte local han franqueado el límite de razonabilidad al que está subordinada la valoración de la prueba, el pronunciamiento no constituye un acto judicial válido (doctrina de Fallos: 311:1656, 2547; 317:768, entre otros), situación que, a mi modo de ver, se configura en el sub lite.

En efecto, las consideraciones que realiza el Superior Tribunal sobre la prueba rendida para revocar el pronunciamiento de las anteriores instancias y resolver

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Procuración General de la Nación condenar a los demandados, responsabilizando al doctor C.P. de un accionar negligente, carece, a mi entender, del debido rigor de fundamentación por omitir la ponderación de pruebas conducentes, e incurrir en afirmaciones dogmáticas que derivan en conclusiones que no constituyen una apreciación razonada y congruente de las constancias acreditadas en la causa.

Cabe señalar, que el decisorio de la Alzada para rechazar la demanda y confirmar el fallo del Inferior, se fundamentó en las pruebas que se detallan:

1) informe del perito médico legista, del cual surge a fojas 132/140 del expediente N° 1028, que A. paciente fue tratado en Villaguay, según consta en Historia Clínica N° 8273, de junio de 1994, con tratamiento quirúrgico, con prolijo lavado del miembro afectado con agua y jabón, luego con campos asépticos se hace nuevo lavado con solución fisiológica y pervinox jabonoso.

Seguidamente se hace toilette, resecando tejidos desvitalizados por la gran exposición tanto de piel celular y tejidos capsulares. Luego al considerarse apto se hace la reducción de la fractura luxación. Se dan puntos de aproximación, dejando un drenaje de goma, y se coloca un clavo por vía plantar, confeccionando una bota de yeso abierta a lo largo, indicándose antibiotecoterapia genérica, cefalosporinas, gentamina 80 cada 8 horas, que se agrega el día 6 de mayo de 1994, y luego acantex 1 gramo cada 12 horas el día 7 de mayo de 1994 cuando ya existía pus fétido en la zona operatoria@.

Por lo que concluyó A. considera que al paciente se le realizó una correcta práctica quirúrgica, con debridamiento previo lavado séptico y aséptico posteriormente y la inmovilización correspondiente a criterio del cirujano actuante, como práctica

habitual en este tipo de intervenciones. La infección y el grado que alcanzó la misma, tiene íntima relación con los gérmenes que pudieron ingresar a la zona fracturaria y a la articulación del tobillo@ -v. fs. 135 del citado expediente-.

Sostuvo asimismo el experto, que el yeso no era factor de infección, sino de aplicación normal B. acuerdo a la disponibilidad económica del hospital- a los efectos de inmovilizar la fractura; 2) en la fotocopia de la historia clínica remitida por el I.O.S.P.E.R., en que se sustentó el peritaje médico; y 3) en los testimonios de los doctores Cánova Bv. fs. 346 y vta.-, C.B.. fs. 349/350-, H.B.. fs. 424 y vta.- y de las enfermeras G.B.. fs. 257- y M.B.. fs.

356-, quienes intervinieron en la atención del paciente L., desde su ingreso al Hospital Santa Rosa de Villaguay, describiendo detallada y concordantemente las prácticas que se le realizaron al actor por indicación del doctor C.P., coincidentes con la testimonial del doctor S., en lo relativo al tratamiento que correspondía efectuar en casos análogos Bv. fs. 395/397 y 432-.

En lo relativo al decisorio de la Corte local, advierto que ésta se abstuvo de ponderar esa pericial médica, por considerar que se fundamentó en datos emergentes de una historia clínica controvertida, afirmación que no resulta razonable, toda vez que la impugnación que respecto de ella efectuó la actora, fue resuelta coincidentemente por el Juez de Grado y la Alzada al rechazar la incidencia de impugnación de su autenticidad Bv. fs. 128/129 y 167 del expte. N°184 A-, por lo que estimo le asiste razón al quejoso, cuando sostiene que Superior Tribunal provincial incurrió en un notorio exceso de jurisdicción, al violar el instituto de la cosa juzgada, y al ponderar asimismo planteos introducidos tardíamente por la actora, que no fueron objeto de la litis, como ser el supuesto

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Procuración General de la Nación abandono de persona.

Además, contrariamente a lo manifestado por la Corte local, y conforme se desprende del peritaje médico, éste se basó en el informe remitido por el I.O.S.P.E.R.

Bv. fs.

23/35-, el cual no fue motivo de controversia, y no en las historias clínicas impugnadas conforme refiere el Superior Tribunal, por lo que carece de fundamento el pronunciamiento que pretende desconocerle otorgarle pleno valor convictivo.

Asimismo estimo que los datos consignados en el cuaderno de novedades, prueba en que se fundó la Corte local, para dar por probado el supuesto abandono, no fue valorado en su plenitud Bv. fs. 37/44 del expediente N° 1028 agregado- toda vez que del mismo se desprende el seguimiento diario del paciente. En tal sentido refiere que en la guardia del 5 de mayo, en el turno de las 22 horas que concluyó a las 6 horas del día 6 de mayo, el actor presentaba la pierna edematizada, con dolor constante y punzante, siendo visto por el Dr. Pugliese, el mismo día 6 en la guardia siguiente, es decir de 6 a 14 horas, quien abrió el yeso y lo curó. Al día siguiente -7 de mayo- fue atendido por el doctor C.B. del demandado-quien al revisarlo encontró la pierna algo edematizada y la piel enrojecida, por lo que le agregó a los antibióticos ya prescriptos B. y gentamina 80- el acantex; el día 8 de mayo a las 16 horas, el mismo profesional le abrió absceso, efectuó drenaje y curación, y a las 20 horas fue visto por el demandado, quien nuevamente lo cura, extrayendo clavo, ruber, haciendo recesión de tejido necrosado y sacando gran cantidad de pus, indicando derivación a Paraná, a donde fue trasladado a las 21.50 horasBv. fs. 38 del expte.

1028-. Cabe señalar, asimismo que cuando el paciente ingresó al Sanatorio de Paraná, el 9 de mayo, lo hizo en estado

afebril, con abdomen y aparato respiratorio sin problemas Bv. historia clínica de fs. 65 expte. 1028, idem 417 del principalque no considera adecuadamente la máxima instancia provincial, informe que se contrapone con la declaración testimonial del D.S., quien lo atendió en esa ciudad Bv. fs. 395/397-, por lo que considero al igual que lo hiciera razonablemente la Alzada, que al incurrir dicho testimonio en contradicciones con el resto de las pruebas producidas, resulta dogmático y arbitrario asignarle validez, exclusivamente a dichas declaraciones, que emanan de un profesional que continúa vinculado al actor B. sigue atendiendo médicamente- y no ponderar otras como son las de la mencionada historia clínica.

En lo que relativo a la apertura del yeso, el máximo Tribunal local no logra descalificar la razonable interpretación de la Alzada, atento a que la misma se sostuvo en el informe del perito médico legista, y éste a su vez en la historia clínica remitida por el I.O.S.P.E.R., de la cual se desprende que al ingreso del accionante en la madrugada del 3 de mayo, cuando se le efectuó el acto quirúrgico, se le colocó a posteriori y a los efectos de inmovilizar la fractura un yeso abierto Bv. fs. 135, punto 9) y fs. 117 del expte. 1028-, aspecto cuya consideración pormenorizada también omite la máxima instancia provincial.

De lo reseñado precedentemente se sigue que resultan dogmáticas y carentes de sustento las afirmaciones del sentenciador, en cuanto sostuvo que el agravamiento fue por la falta de adecuada previsión o de un actuar médico diligente imputable al galeno, cuando de las probanzas arrimadas a la causa, incluso las consideradas erróneamente por la Corte local B. de novedades- señalan lo contrario.

Por lo expuesto, entiendo que la Corte provincial

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Procuración General de la Nación omitió establecer la relación causal necesaria entre las supuestas deficiencias en la atención del paciente, y las secuelas que le atribuye a las mismas, conexión cuya importancia ha señalado V.E. en numerosos antecedentes (v. doctrina de Fallos: 315:2397; 321:473; 322:1393, entre otros).

En otras palabras, entiendo que la Corte local ha valorado de modo parcializado e insuficiente las probanzas producidas, fallando sobre la base de presunciones que traslucen sólo una apariencia probatoria, ya que, en rigor, carecen de una relación de causalidad suficiente, en virtud de que ninguna logra demostrar que las consecuencias que hasta en la actualidad padece el actor, pudieron ser el resultado cierto de hechos atribuidos a los demandados, más aún cuando el experto médico expresamente la descartó Bv. fs. 135, 9)del expte.

1028-, considerando razonable y oportuna la derivación del paciente el 8 de mayo de 1994 a un centro de alta complejidad, dispuesta por el demandado, al no poder controlar el grado de infección a pesar del correcto tratamiento efectuado Bv. fs. 138/139/140 del expte. 1028-.

Es por los motivos expuestos, que estimo que la sentencia apelada contiene defectos de fundamentación que justifican su descalificación como acto jurisdiccional.

Por todo lo expresado, opino que debe hacerse lugar a la queja, declarar procedente el recurso extraordinario, y disponer vuelvan los actuados al Superior Tribunal local, para que por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo a lo expuesto.

Buenos Aires, 20 de mayo de 2003.

N.E.B.