Procuración General de la Nación en la sentencia de Corte Suprema de Justicia, 29 de Agosto de 2002, L. 449. XXXVI

Emisor:Procuración General de la Nación
 
CONTENIDO

L. 449. XXXVI.

RECURSO DE HECHO

L., G.A. y otro c/ S., A. y otro.

Procuración General de la Nación S u p r e m a C o r t e :

- I - Contra el decisorio de la Sala G, de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, C.F., que revocó la sentencia del Inferior, la actora interpuso recurso extraordinario federal, el que denegado dio lugar a la presente queja (v. fs. 238/240, 203/210, 244/250 y 21/28 del respectivo cuaderno).

- II - En cuanto a los antecedentes del caso, creo conducente poner de resalto que los actores, iniciaron demanda ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil N° 105, contra A.S. y/o contra quien resultase propietario, poseedor, tenedor, usufructuario o usuario, del vehículo marca Ford Galaxy, 2.0, chapa Poder Judicial 5162, al 1° de agosto de 1995, fecha del siniestro, y le reclamaron el pago de una suma de dinero en concepto de los daños y perjuicios causados al vehículo y a su hijo menor de edad, como consecuencia del accidente de tránsito sufrido por éste, mientras conducía el automotor marca Renault 12 Break, patente C-1.023.219, respecto del cual responsabilizaron al accionado. Citaron en garantía a Ia compañía de seguros, que a la fecha del siniestro, aseguraba al automotor objeto del accidente. Fundaron su derecho en lo normado por los artículos 502, 512, 902, 1068, 1069, 1078, 1109, 1110, 1113 y concordantes del Código Civil; ley de tránsito; ley 17.418, doctrina y jurisprudencia aplicables a la materia Bv. fs.13/32-. Refieren los actores, que su hijo circulaba con el citado automóvil, en compañía de un amigo, por la avenida S. en dirección hacia Plaza Italia, cuando al cruzar la avenida Colombia, con semáforo que lo habilitaba y a prudente

velocidad, al llegar a la mitad de dicha bocacalle, fue sorpresiva y violentamente embestido por el vehículo conducido por el accionado, el que circulaba por la misma avenida, en sentido contrario, y al girar hacia su izquierda para tomar Colombia en dirección a Libertador, en forma intempestiva, provocó la colisión.

A fojas 35/39, contestó demanda la accionada, quien negó todos y cada uno de los hechos denunciados, como así también el derecho invocado por los accionantes, sin perjuicio de sostener la veracidad de la colisión, de la cual responsabilizó al actor, quien a su criterio, cruzó la arteria con semáforo en rojo. La citada en garantía, a través del mismo letrado, adhirió a la contestación de la demandada Bv. fs.

52-. El Magistrado de Primera Instancia dictó sentencia a fojas 203/210, haciendo lugar al reclamo de los actores, con sustento en el testimonio de M.B. del accionante- y en la pericial mecánica. Recurrida la resolución por ambas partes, en cuanto consideraron vulnerados sus derechos Bv. fs. 211, 212 y 233/234-, los actores desistieron a fojas 232, resolviendo la Alzada a fojas 238/240, revocar el pronunciamiento del Inferior, y rechazar la demanda interpuesta en todas sus partes, con fundamento en el plenario A. c/ El Puente S.A.T.@. Contra dicho pronunciamiento interpusieron los accionantes recurso extraordinario federal, el que contestado, fue denegado, dando lugar a la presente queja Bv. fs. 244/250, 253/255, 256 y 21/28 del respectivo cuaderno-.

- III - El quejoso reprocha arbitrariedad en la sentencia.

Sostuvo que el a quo incurrió en una interpretación errónea respecto del plenario en que fundó su decisorio.

Sostuvo, asimismo, que el sentenciante actuó con ligereza en la

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RECURSO DE HECHO

L., G.A. y otro c/ S., A. y otro.

Procuración General de la Nación apreciación de los hechos, prueba y derecho aplicable, en cuanto estimó, sin sustento fáctico, ni jurídico y al sólo efecto de rechazar la demanda, que el accionado había girado con luz verde que habilitaba su paso, y que fue el accionante quien lo embistió con su automotor, determinando así el carácter de embestido y embistiente, que ni el perito mecánico, con sus conocimiento científicos específicos en la materia, pudo comprobar, con lo cual concluyó que el a quo se apartó de las reglas de la sana crítica, subvirtió el principio del onus probandi, confiriendo carácter de ineluctable verdad a los dichos del testigo B., sobre los de M., cada uno de ellos amigo y acompañante respectivamente de los contendientes, con lo cual estimó vulneró el derecho de propiedad, debido proceso y defensa en juicio, de raigambre constitucional.

- IV - En primer término, cabe señalar que los agravios de la recurrente justifican la apertura del recurso extraordinario, pues aunque remiten a la consideración de materias de hecho y de derecho común, que son regularmente extrañas a la instancia del artículo 14 de la ley 48, ello no es óbice para invalidar el pronunciamiento cuando la decisión exhibe defectos graves de fundamentación y de razonamiento, que redundan en menoscabo de las garantías constitucionales de defensa en juicio y de propiedad (Fallos: 315:801; 318:230; 319:2511, entre otros).

Al respecto, vale resaltar que el a quo sostuvo como fundamento del rechazo, que el contacto entre ambos vehículos ocurrió cuando S., con luz a su favor, se encontraba girando hacia su izquierda, siendo embestido en dicha circunstancia por el Renault del actor, quien refiere fue el que impactó al AGalaxy@ del demandado Bv. fs. 239 vta.-. Tal

afirmación no tiene sustento fáctico, ni jurídico, presentándose como meramente dogmática, toda vez que carece del debido rigor de fundamentación, exigible para otorgarle validez al acto jurisdiccional, máxime si tenemos en consideración que fue el propio Tribunal quien reprochó al Inferior, el hecho de no haber valorado en su integridad las pruebas producidas Bv. fs. 239-. En efecto, estimo se omitió considerar: el peritaje mecánico de fojas 179/182, del cual se desprende en lo pertinente, que A...el accidente se produce debido a que alguno de los conductores violó la luz roja, no pudiendo establecer el perito con los elementos de autos cuál fue...@, agregando que A...Lo que se puede decir es que al momento del impacto, el Ford Galaxy había comenzado el giro hacia la izquierda, invadiendo para ello el carril de circulación del Renault 12 Break y el conductor de éste vehículo realizó una maniobra evasiva...@; el croquis confeccionado por el accionado, obrante a fojas 150 de la querella seguida contra S., A. y L., G., por lesiones artículo 94 del Código Penal, que corre por cuerda; y en este marco el acuerdo obrante a fojas 391, de los autos A.L. c/ S.A. s/ daños y perjuicios@ Bagregado a las actuaciones- y en trámite por ante el mismo Juzgado, mediante el cual el accionado celebró un convenio de pago con el testigo benévolo, acompañante del actor, el día del siniestro. En igual sentido, tampoco se tuvo en consideración el informe pericial médico y psicológico de fojas 161/166 y 176/177, que determinaron el nexo causal entre los daños físicos y psíquicos que padeció, y padece el actor, con el accidente objeto de la litis.

C., tiene dicho V.E.. que no se cumple con la condición de validez de los pronunciamientos judiciales, cuando la decisión no trasluce más que una simple convicción

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RECURSO DE HECHO

L., G.A. y otro c/ S., A. y otro.

Procuración General de la Nación personal de quien la suscribe sin apoyatura en otras consideraciones (v. doctrina de Fallos: 313:491 y sus citas), y que si los argumentos expuestos por la Cámara han franqueado el límite de razonabilidad al que está subordinada la valoración de la prueba, el pronunciamiento no constituye un acto judicial válido (doctrina de Fallos: 311:1656, 2547, entre otros).

Tal es, a mi criterio, lo que acontece en estos autos, donde el defecto en la consideración de extremos eventualmente conducentes, y la mera inclinación dogmática hacia lo que presuntamente se desprendería de la causa, no configura el cumplimiento de la debida fundamentación que debe contener una sentencia judicial, y obligaba, por tanto a los jueces de la causa, a buscar en los demás elementos probatorios el mayor grado de verosimilitud de los hechos ocurridos.

Con arreglo a las razones expuestas, considero que el fallo en recurso debe ser dejado sin efecto, a fin de que otros jueces se dediquen a estudiar en plenitud las circunstancias de hecho y prueba de esta causa, para que puedan ofrecer el debido basamento sobre lo que en definitiva estimen a este respecto, sin que, obviamente, el señalamiento de dichos defectos de fundamentación importe abrir juicio alguno sobre como deberá dirimirse, en este aspecto substancial, el conflicto.

Por todo lo expuesto, opino que corresponde hacer lugar a la queja, declarar procedente el recurso extraordinario, y disponer vuelvan los actuados al Tribunal de origen para que, por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento.

Buenos Aires, 29 de agosto de 2002.

N.E.B.