Procuración General de la Nación en la sentencia de Corte Suprema de Justicia, 26 de Febrero de 2001, L. 559. XXXV

EmisorProcuración General de la Nación

L. 559. XXXV.

RECURSO DE HECHO

L., R. c/ Ejercito Argentino y/o Prefectura Naval Argentina y/o quien resulte responsable Procuración General de la Nación Suprema Corte:

-I-

La Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones de Posadas (Provincia de Misiones), denegó el recurso extraordinario deducido por la Prefectura Naval contra la sentencia que confirmó la de grado que acogió el reclamo resarcitorio del actor por la muerte de su hijo (v. fs. 304/313 y 491/ 500), con sustento en que se limita a discrepar con sus razones, a propósito de cuestiones de derecho común y procesal (v. fs.

524).

Contra dicha decisión se alza en queja la codemandada por razones que, en lo substantivo, reproducen las expuestas en el principal. Enfatiza la falta de sustento de la denegatoria y dice que también es arbitraria (v. fs. 35/38 del cuaderno respectivo).

-II-

Expuesto en síntesis, agravia a la quejosa: a) la negativa de la sala a quo a aplicar la ley 23.982 basada en la edad avanzada del actor y su estado de salud, desde que aquél, dice, ronda apenas los 56 años y el certificado médico agregado lo fue a otro efecto y sin substanciación; b) la falta de prueba relativa a la supuesta falta de medios del pretensor e imposibilidad de adquirirlos y al agravio moral, cuya reparación -señala- en defecto de aquélla, no puede exceder el mínimo; y c) la sanción impuesta a la presentante por una supuesta inconducta procesal.

Alega vulneradas las garantías de los arts. 17 y 18 de la Constitución Nacional (v. fs. 505/508 del expediente principal, a cuya foliatura aludiré

en adelante).

El recurso fue contestado a fs. 517/523 y denegado reitero- a fs. 524, dando origen a esta queja.

-III-

Cabe decir, en primer término, con relación a la prueba de la supuesta falta de medios del pretensor e imposibilidad de obtenerlos y del perjuicio moral, que la sentencia se sustentó, en estos puntos, en inferencias derivadas de los elementos de juicio y circunstancias aportadas en el beneficio de litigar sin gastos (v. expte. n° 659/89 agregado a la causa), en la Amayor edad del progenitor...@ y sus precarios medios, en la superioridad de ingresos, estabilidad laboral y soltería del hijo y en las presunciones de los arts. 367 y 372 del Código Civil (fs. 492/493).

Al detenerse en el examen de la cuantía indemnizatoria, la a quo ponderó, también, la muerte temprana del suboficial (22 años); el futuro que podría haber alcanzado conforme a su medio familiar y social; sus posibilidades de contribución económica y afectiva futura y los limitados recursos y la modesta condición del progenitor (v. fs. 493). También, en relación al agravio moral, la insospechada, brusca e impetuosa muerte del joven (fs. 494). Más tarde, al estudiar la cuestión relativa a la aplicación de la ley 23.982, apreció el delicado estado de salud del actor (fs. 494). Igualmente si bien al responder uno de los agravios del codemandado- las aptitudes y cualidades puestas de relieve por el occiso en su obrar, con progresivos y reconocidos cambios favorables a su desarrollo y capacitación, extremos que -dijo- autorizaron a presumir un mejoramiento en su situación militar futura (v. fs. 497). Con sustento en todo lo anterior fue, finalmente,

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RECURSO DE HECHO

L., R. c/ Ejercito Argentino y/o Prefectura Naval Argentina y/o quien resulte responsable Procuración General de la Nación que confirmó, en los puntos citados, la sentencia de grado (v. fs. 491/500), que determinó una reparación en favor del actor, en concepto de daño material, del treinta y cinco por ciento (35%) de las remuneraciones anuales de un cabo 1° del ejército, menos los aportes con destino al pago de retiros y pensiones militares, multiplicado por los años de vida útil del actor al tiempo del infortunio (29); y, en concepto de daño moral, del treinta y cinco por ciento (35%) del monto anterior (v. fs.

304/313).

-IV-

La crítica de la Prefectura Naval se centra, a su turno, en la -a su juicio- insuficiencia probatoria respecto a la supuesta falta de medios del pretensor y la imposibilidad de adquirirlos con su trabajo, así como a la cuantía del perjuicio moral (v. fs. 507).

En ese plano, si bien no desconozco que, por regla, asuntos de este tenor no atañen a V.E. (Fallos: 310:2321, entre muchos), cierto es, no obstante, que procede la apelación federal, aun tratándose de un caso como los apuntados, en los supuestos en que las conclusiones de los jueces presentan vicios que las descalifican a la luz de la doctrina de V.E. sobre sentencias arbitrarias (Fallos: 311:696; 312:1331, entre muchos más).

En el caso, el actor alegó que el accidente que costó la vida de su hijo lo privó del aporte patrimonial que éste podría brindarle hasta los 75 años de edad y que es A...lógico suponer que un hijo soltero sostenga y mantenga a su padre...@, más aun cuando vaya entrando en la senectud, A...estimándose como normal y natural que el hijo destinara

para ello aproximadamente el treinta y cinco por ciento (35%) de dichos haberes...@, lo que reclamó por los veintinueve años en que -estimaba- restaban de su vida útil (fs. 11/16).

A su turno, tanto la Prefectura Naval Argentina (v. fs. 31/37) como el Ejército Argentino (fs. 39/40), rechazaron los anteriores parámetros así como el sustento de esas afirmaciones, extremos que reiteraron en sus intervenciones posteriores de fs. 212/218 (fs. 240), 275/277, 293/295, 296/298 y 478; y, en el caso de la demandada Prefectura Naval Argentina, en sus recursos de fs. 343/347, 505/508 y 35/38 de la queja.

En particular, negaron que el occiso aportara al mantenimiento del actor; que sea normal que un hijo aporte un treinta y cinco por ciento de sus haberes para mantener a su padre; que lo anterior corresponda respecto de un padre de 46 años que se encuentra en la plenitud de sus fuerzas y en posibilidades de trabajar; que se haya alegado necesidad de alimentos, etc.

Situados en un contexto en el cual concernía a la pretensora la carga de probar los extremos invocados, estimo que asiste razón a la quejosa cuando señala que la decisión no suministra debidos fundamentos a las conclusiones relativas a los limitados recursos y modesta condición del pretensor; a la imposibilidad de adquirirlos por medio de su labor, a la superioridad de ingresos del occiso y a la edad avanzada del progenitor.

En efecto, la sala aprecia especialmente las inferencias que se derivarían del beneficio de litigar sin gastos, el que, es válido señalarlo, no contó con intervención de los accionados ni con un resolutorio final que lo concediera (v. expediente agregado).

Por otra parte, la única constancia relativa a la condición laboral del pretensor obra en la prueba agregada a fs. 366/368, en donde resulta que, a la fecha de ingreso de L. (hijo) a la institución militar,

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RECURSO DE HECHO

L., R. c/ Ejercito Argentino y/o Prefectura Naval Argentina y/o quien resulte responsable Procuración General de la Nación aquél revistaba como sargento activo de la Policía de Misiones (confr. fs. 367). A su turno, la única relativa a un supuesto déficit físico del actor, que vale recordarlo, contaba apenas con cuarenta y seis años al tiempo del accidente, es un certificado médico del 4 de octubre de 1999 agregado a fin de instar la sentencia de la sala federal (v. fs. 490), del que tampoco se cursó traslado a las contrarias y que sólo fue apreciado por la cámara en vinculación con el régimen de consolidación de deuda de la ley 23.982 (v. fs. 494).

A lo anterior se añade que A...la presunción que generan los arts. 367 y 372 del Código Civil@, a la que acudió la alzada federal a fs. 493, descansa en la prueba de la falta de medios y de que no resulta posible adquirirlos mediante el trabajo -v. art.

370 del mismo ordenamientoextremos, precisamente, controvertidos aquí por la quejosa.

Todo lo expuesto juzgo se encarece tan pronto se advierte -insisto en ello una vez más- que el actor contaba con sólo cuarenta y seis años a la fecha del accidente fatal de su hijo y que persigue una reparación en concepto de daño material equivalente al treinta y cinco por ciento de los salarios de un cabo primero del ejército por el término de veintinueve años.

Finalmente, la índole de la solución que propongo me exime de considerar los restantes agravios de la quejosa, desde que quedan subsumidos en la problemática anterior a reexaminar.

-V-

En mérito a lo expresado, estimo que corresponde hacer lugar a la queja, admitir el recurso extraordinario,

dejar sin efecto la sentencia y restituir los autos al tribunal de origen para que, por quien corresponda, se dicte un nuevo fallo con arreglo a lo indicado.

Buenos Aires, 26 de febrero de 2001.

F.D.O.

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