Sentencia de Suprema Corte de Justicia (Argentina), 13 de Agosto de 1998, V. 47. XXVIII

EmisorSuprema Corte de Justicia (Argentina)

V. 47. XXVIII.

RECURSO DE HECHO

Vega, M.R. y otro c/ Policlínica Privada Urday y otro.

Buenos Aires, 13 de agosto de 1998 Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por la actora en la causa V., M.R. y otro c/ Policlínica Privada Urday y otro", para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

Que el recurso extraordinario, cuya denegación origina la presente queja, es inadmisible (art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

Por ello, se desestima esta presentación directa.

N. y archívese, previa devolución de los autos principales. JULIO S. NAZARENO - EDUARDO MOLINE O'CONNOR (en disidencia) - CARLOS S. FAYT - AUGUSTO CESAR BELLUSCIO - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - ANTONIO BOGGIANO - GUILLERMO A. F. LOPEZ (en disidencia) - G.A.B..

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RECURSO DE HECHO

Vega, M.R. y otro c/ Policlínica Privada Urday y otro.

DENCIA DEL SEÑOR VICEPRESIDENTE DOCTOR DON EDUARDO MOLINE O'CONNOR Y DEL SEÑOR MINISTRO DOCTOR DON GUILLERMO A. F. LOPEZ Considerando:

  1. ) Que contra el pronunciamiento de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires que, al admitir el recurso extraordinario local, dejó sin efecto la sentencia de cámara en cuanto hizo lugar al reclamo indemnizatorio derivado del fallecimiento del hijo de los demandantes, éstos interpusieron el recurso extraordinario federal cuyo rechazo origina la presente queja.

  2. ) Que, para resolver de este modo, la Suprema Corte provincial consideró que la conclusión a que arribó el juez penal para absolver al demandado por el homicidio culposo que se le imputaba -en cuanto a que no se habría acreditado que la muerte de la recién nacida fuese imputable a la comprobada negligencia del profesional-, impedía responsabilizarlo en sede civil ya que, tras ese pronunciamiento, no podía alegarse la existencia del hecho principal sobre el que hubiese recaído la absolución (confr. art. 1103 del Código Civil).

  3. ) Que los agravios de los recurrentes suscitan cuestión federal para su consideración en la vía intentada, pues aunque remiten al examen de cuestiones fácticas y de derecho común, tal circunstancia no constituye óbice decisivo para la apertura del recurso cuando -como en el caso- la decisión se basa en una exégesis irrazonable de la sentencia absolutoria dictada en sede penal y de la norma que aplica,

    lo que transgrede la adecuada fundamentación de los fallos judiciales como exteriorización de la garantía del debido proceso a los justiciables (confr. Fallos: 316:2824 causas M.85 XXXII "Minervino de C., G.M. c/ Cuevas, A.H. y otro", del 10 de octubre de 1996 y A.607 XXXII "A.C., E. y otros c/ C., E.A. y otros", del 29 de abril de 1997).

  4. ) Que, ello es así pues el voto de la mayoría del tribunal ha dado un alcance inadecuado a los términos de la sentencia penal, toda vez que el juez de ese fuero afirmó que si bien la conducta del médico actuante constituía una omisión de las obligaciones que su profesión le imponía, consideró a la vez que no se encontraba comprobado que la muerte de M.V. fuese imputable al aquí demandado, pues "amén de todos los defectos que por falta de cuidado el imputado desplegó", no lo es menos que el nacido era prematuro, circunstancia que implicaba de por sí un alto riesgo ajeno al especialista (fs. 657). La situación de duda generada respecto a si hubiera podido evitarse la muerte de la menor en caso de haberse suministrado una adecuada atención médica fue determinante de la absolución del imputado, circunstancia que fue puesta de relieve por el juzgador, quien exteriorizó este estado subjetivo con invocación expresa de la norma que habilitaba a esa solución (art. 431 del Código de Procedimiento Penal de la Provincia de Buenos Aires).

  5. ) Que, en efecto, el estado de ánimo antes aludido -que obliga al magistrado criminal a estar siempre a la solución más favorable al procesado- resulta hábil para exonerar al acusado del delito que se le imputaba, más no resul-

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    Vega, M.R. y otro c/ Policlínica Privada Urday y otro. ta idóneo para vincular al juez civil quien, sobre la base de otras pautas de convicción, puede estimar los hechos y la prueba de manera diversa en orden a determinar el nexo adecuado de causalidad entre el daño y el hecho ilícito.

    En este sentido, conviene recordar que este Tribunal ha decidido que la autoridad de cosa juzgada reconocida por el art. 1103 del Código Civil a la sentencia penal absolutoria queda limitado a la materialidad de los hechos y a la autoría, sin comprender las valoraciones subjetivas que hacen a la apreciación de la culpa (Fallos:

    312:727, causa "Minervino de C.", antes citada).

  6. ) Que, en virtud de lo expresado, el a quo dio un alcance desorbitado a la conclusión del fallo absolutorio y tuvo por acreditada la inexistencia de relación causal sin atender al motivo principal utilizado en sede penal para absolver al imputado (confr. causa "A.C.", citadaut supra), donde se invocó el principio in dubio proreo, en razón de que las probanzas obrantes en la causaeran insuficientes para tener por demostrada la responsabilidad del imputado con la certeza necesaria que requería toda sanción punitiva, que no es idéntica a la certeza moral exigida para la atribución de responsabilidad en materia civil (confr. arg. causa A.155X. "Aspero de Enhart, O.D. c/ Estado Nacional", del 7 de mayo de 1991, considerandos 4°, 5° y 6°, parcialmente sumariados en Fallos: 314:405).

  7. ) Que, en tales condiciones, la decisión apelada no constituye una derivación razonada del derecho vigente con arreglo a las circunstancias del caso por lo que, al

    afectar en forma directa e inmediata las garantías constitucionales invocadas, corresponde admitir el recurso y descalificar el fallo (art. 15 de la ley 48).

    Por ello, con el alcance indicado, se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia apelada. Con costas (art. 68 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Vuelvan los autos al tribunal de origen a fin de que, por medio de quien corresponda, proceda a dictar un nuevo fallo con arreglo a lo expresado. Agréguese la queja al principal. N. y, oportunamente, remítase. EDUARDO MOLINE O'CONNOR - G.A.F.L..

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