Sentencia de Corte Suprema de Justicia de la Nación, 6 de Mayo de 1997, G. 122. XXVI

Emisor:Corte Suprema de Justicia de la Nación
 
CONTENIDO

G. 122. XXVI.

ORIGINARIO

G. viuda de R., E.N. c/ Buenos Aires, Provincia de y otros s/ daños y perjuicios.

Buenos Aires, 6 de mayo de 1997.

Vistos los autos: "G. viuda de Rebollo, E.N. c/ Buenos Aires, Provincia de y otros s/ daños y perjuicios", de los que Resulta:

I) A fs. 9/12 se presenta E.N.G. de R., por sí y en representación de sus hijos menores M.L., G.C., L.H. y A.A.R., e inicia demanda contra el Estado Nacional y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires por los daños y perjuicios sufridos a raíz de la muerte de A.F.R., esposo y padre de los demandantes.

Dice que cuando el día 3 de julio de 1990, en horas de la madrugada, R. conducía el automóvil de alquiler Renault 12, patente C 1352516, en las inmediaciones de Plaza Constitución personal de la Policía Federal ascendió al coche y le exigió que siguiera a otro en el que fugaba un delincuente. Se produjeron disparos y a raíz de la naturaleza del procedimiento R. sufrió un ataque de asma cuyo desenlace fue la muerte.

Sostiene que en la causa penal abierta se desvirtuaron los hechos para salvar las responsabilidades administrativas y civiles y demostrar que el fallecimiento estuvo desvinculado de la actuación policial. A ésta se añade, según expresa, otra circunstancia aún más lamentable, consistente en la falta de atención adecuada toda vez que los policías que tuvieron intervención en el episodio nada hicieron

- y la ambulancia requerida llegó tardíamente. De esa maa, la demanda se funda, respecto del Estado Nacional, en consecuencias negativas del requerimiento a un particular a efectivizar la persecución de los delincuentes; y, en nto a la municipalidad, por su negligencia en la presión de la asistencia médica necesaria. Hace consideraciosobre los daños producidos.

II) A fs. 21/28 se amplía la demanda contra la Procia de Buenos Aires y A.D.L., este último egrante del cuerpo policial provincial, y se hace referena las constancias de la causa penal de las que, según la erpretación de los actores, surgirían las circunstancias fundamentan al reclamo. En ese sentido, se reitera lo diacerca de la afectación a la persecución de los delinntes del vehículo conducido por R. y se sostiene que de su interior se habrían efectuado disparos intimidatos que lo afectaron emocionalmente. También se insiste en inobservancia de la atención que requería su estado de sa- . Citan la opinión de doctrina y jurisprudencia.

III) A fs. 88/94 se presenta el Estado Nacional nisterio del Interior-Policía Federal).

Opone la excepción de falta de legitimación para ar respecto de la demanda iniciada por la viuda de R. representación de su hijo G.C., la que se estima a fs. 122; en cuanto al fondo del asunto, efectúa negativa de carácter general destacando que en ningún ento se requirió a R. que persiguiera a un incuente. Sostiene que la instrucción de la causa penal es recta y que en su tergiversación de los hechos la

G. 122. XXVI.

ORIGINARIO

G. viuda de R., E.N. c/ Buenos Aires, Provincia de y otros s/ daños y perjuicios. actora llega a sostener que el personal policial efectuó disparos desde el interior del vehículo. Da su propia versión de los acontecimientos y niega la existencia de relación causal entre aquéllos y la muerte de R. quien, señala, fue auxiliado por los policías intervinientes.

IV) A fs. 106/111 contesta la municipalidad y niega toda responsabilidad de su parte.

V) A fs. 119 toma intervención G.C.R. en razón de su mayoría de edad.

VI) A fs. 125/127 comparece la Provincia de Buenos Aires. Niega que a R. se le efectuara requisitoria alguna y sostiene que la participación del agente L. no genera responsabilidad a su cargo.

VII) A fs. 129/130 se presenta A.D.L.. Realiza una negativa de carácter general y se adhiere a los términos de la contestación de la Policía Federal.

Considerando:

Que este juicio corresponde a la competencia originaria del Tribunal, como se decidió a fs. 44.

Que la parte actora no ha acreditado la necesaria relación causal entre el fallecimiento del señor A.F.R. y los hechos que a su juicio comprometerían la responsabilidad de las demandadas, circunstancia a la que contribuyó la confusa exposición de los hechos efectuada en la demanda.

En efecto, no resulta probado que el vehículo de alquiler marca Renault 12 que conducía R. fuera utilizado por los policías que intervinieron en el episodio allí narrado y del que dan cuenta los antecedentes obrantes en la

- causa penal agregada por cuerda. En ese sentido, deben derarse las declaraciones del cabo Fuentes, que participó la persecución de los delincuentes, quien afirma que lo o en un automóvil Peugeot (fs. 22 vta. del expediente pe- ), y la de R.A.P., testigo de los hes, que ratifica tal extremo a la par que agrega que el roo "que se hallaba detenido en la esquina de G. y Salta un Renault 12" (fs. 32 vta. de ese expediente), el que, dable inferir según las constancias de la causa, era el ducido por R..

Por otro lado, el testimonio de J.A.C., ductor de otro vehículo de alquiler que transitaba por el ar, ratifica tal extremo. Así, afirma que "en cirstancias en que se hallaba cumpliendo sus funciones habiles, circulando...por la calle Salta, sin pasajeros, al gar a la intersección de Brasil, observó que otro taxi, ca Renault 12 del cual ignora chapa patente y licencia muipal, que circulaba delante suyo, detuvo su marcha, ascenndo una pareja joven, con rasgos de nacionalidad bolivia- Luego de esto, el dicente tuvo que detener la marcha por semáforo en rojo de dicha intersección y al darle paso la verde, realizó unos metros, comenzando en ese momento a uchar varios disparos de arma de fuego. Sigue su marcha la calle Salta hasta la intersección con la Avda. G., decir a 100 mts. de donde se había detenido por el semáfoobservando al mismo taxi que llevaba a dicha pareja, sola avenida detenido, el chofer se hallaba con sus brazos yados sobre el techo del coche, con sus manos abiertas y tando en forma desesperada palabras como me muero" (fs.

G. 122. XXVI.

ORIGINARIO

G. viuda de R., E.N. c/ Buenos Aires, Provincia de y otros s/ daños y perjuicios.

12/12 vta. causa penal).

Estas declaraciones evidencian que el rodado conducido por R. no fue utilizado en la persecución de los delincuentes y que su infortunado fallecimiento no reconoce como antecedente aquella utilización. Por otro lado, nada ha hecho la actora para comprobar lo contrario toda vez que desistió de las declaraciones testificales ofrecidas en esta causa (ver. fs. 188) y omitió otros eventuales aportes probatorios que avalaran sus dichos, que llegan al punto de atribuir a la comisión policial el disparo de armas de fuego desde el interior del rodado.

Pero tampoco merece mejor suerte el argumento basado en la presunta desatención de R., toda vez que la actora desistió de la acción y del derecho respecto de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (ver fs. 153) y, en lo que hace a la responsabilidad que endilga a la Policía Federal, existen evidencias suficientemente demostrativas de que no existió demora en la adopción de las medidas de urgencia necesarias (ver en ese sentido, el informe de la Dirección Gral. de Sistema de Atención Médica de Emergencia obrante a fs. 103, que no fue impugnado por la actora, y las declaraciones del taxista Cabo y de los policías G. y C., a fs. 5, 9 y 12 vta. de la causa penal).

Cabe señalar, asimismo, la incoherencia que supone invocar la requisitoria a R. para una persecución policial que sólo cesó rato después (ver fs. 22 vta. y 31 de la causa penal) y, a la vez, la actitud omisiva del personal policial frente al cuadro asmático producido contemporáneamente en el preciso lugar donde aquélla comenzó.

Por ello, se decide: Rechazar la demanda. Con costas

- (art. 68, Código Procesal Civil y Comercial de la Nan).

Teniendo en cuenta la labor desarrollada en el principal e conformidad con lo dispuesto por los arts. 6°, incs. a, c y d; 7°, 9°, 11, 37 y 38 de la ley 21.839, se regulan honorarios de la doctora L.M.A. en la suma nueve mil setecientos pesos ($ 9.700); los de los doctores ía S.C. y F.F., en conjunto, en de veintisiete mil pesos ($ 27.000); los de la doctora ma I. delL. en la de veintiún mil trescientos os ($ 21.300); los de la doctora N.A.C.V. la de mil pesos ($ 1.000); los de los doctores A.F.L. y L.M.P., en conjunto, la de veintidós mil trescientos pesos ($ 22.300) y los de doctores E.F.G., A.F.P. y los A.C., en conjunto, en la de diez mil scientos pesos ($ 10.600).

Asimismo, se fija la retribución de los peritos médico é L.R. y psiquiatra N.P. en las sumas de s mil doscientos pesos ($ 6.200) y ocho mil trescientos os ($ 8.300), respectivamente. N., devuélvase el ediente acompañado y, oportunamente, archívese. JULIO S.

ARENO - EDUARDO MOLINE O'CONNOR - CARLOS S. FAYT - AUGUSTO AR BELLUSCIO - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - ANTONIO GIANO - GUILLERMO A. F. LOPEZ - GUSTAVO A. BOSSERT - LFO ROBERTO VAZQUEZ.

COPIA