Sentencia de Corte Suprema de Justicia de la Nación, 15 de Agosto de 1995, D. 361. XXVIII

Emisor:Corte Suprema de Justicia de la Nación
 
CONTENIDO

D. 361. XXVIII.

RECURSO DE HECHO

D., R.R. c/ A., J.P. y sus sucesores universales.

Buenos Aires, 15 de agosto de 1995.

Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por la actora en la causa D., R.R. c/ A., J.P. y sus sucesores universales", para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

Que el recurso extraordinario, cuya denegación origina la presente queja, es inadmisible (art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

Por ello, se desestima esta presentación directa.

N. y archívese, previa devolución de los autos principales. JULIO S. NAZARENO - EDUARDO MOLINE O'CONNOR - CARLOS S. FAYT - AUGUSTO CESAR BELLUSCIO - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - RICARDO LEVENE (H) - ANTONIO BOGGIANO - GUILLERMO A. F. LOPEZ - GUSTAVO A. BOSSERT (en disidencia).

DISI

D. 361. XXVIII.

RECURSO DE HECHO

D., R.R. c/ A., J.P. y sus sucesores universales.

DENCIA DEL SEÑOR MINISTRO DOCTOR DON GUSTAVO A.

BOSSERT Considerando:

  1. ) Que el actor interpuso recurso extraordinario contra la sentencia del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos (fs. 389) que dejó sin efecto la sentencia de la cámara de apelaciones que había hecho lugar a la demanda de reclamación de filiación extramatrimonial interpuesta contra los sucesores universales de su presunto padre.

    Denegado el recurso extraordinario, el actor acude por vía de recurso de hecho.

  2. ) Que el recurrente señala que el a quo excedió el marco de decisión que le confería el recurso de inaplicabilidad de ley planteado por los demandados, en tanto no quedó acreditado que el fallo de cámara fuera absurdo, como se invocó para introducir dicho recurso, y por haber fundado su decisión en el examen de pruebas producidas en el proceso, lo que convirtió al superior tribunal en una tercera instancia, en la que se privó al actor del derecho de defensa en juicio. La posición del recurrente es sostenida también por el F. General de la provincia.

  3. ) Que aun cuando los agravios propuestos remiten al examen de los términos en que ha sido concedido el recurso local ante el superior tribunal de la provincia mencionada, y a cuestiones de hecho o prueba y derecho común ajenas por su naturaleza a la instancia del art. 14 de la ley 48, ello no impide la apartura del recurso cuando la decisión contiene defectos graves de fundamentación que redundan el

    menoscabo de las garantías constitucionales invocadas y traduce una comprensión inadecuada de la ley que implica fallar en contra o con prescindencia de sus términos (Fallos:

    294:363; 295:606 y 301:108).

  4. ) Que esta situación se da en la especie ya que, a través de una interpretación inadecuada de elementos del proceso y de normas con incidencia en el vínculo de filiación que se pretende acreditar, fue injustificadamente desestimada la posibilidad del actor de obtener emplazamiento en el estado de hijo, afectándose así un derecho esencial inherente a la persona.

  5. ) Que el a quo ha dejado sin efecto la sentencia de cámara no obstante advertir que, a pedido del actor, se dispuso la realización de las pruebas biológicas, HLA y ADN, en base a la extracción de sangre del actor, de su madre y de los demandados hermanos del presunto padre, ante lo cual, en forma reiterada, los demandados opusieron obstrucciones de índole procesal, hasta finalmente negarse a la realización de dichas pruebas.

    Que conforme lo ha reconocido esta Corte (Fallos:

    310:1698; 311:562, L.507.XXXI. "L.S., A.B. c/R., D.E.", del 21 de abril de 1988), surge de los estudios científicos especializados que dichas pruebas arrojan conclusiones de certeza prácticamente absoluta sobre el vínculo de filiación que se discute. Es por ello que, conforme a pacífico criterio interpretativo, la actitud de la parte que se niega a someterse a dichas pruebas biológicas representa un indicio que determina una presunción contraria a la posición que esa parte asume en el proceso. Esta solución

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    D., R.R. c/ A., J.P. y sus sucesores universales. ha sido recogida en el art. 4° de la ley 23.511 que establece tal presunción contra la posición asumida en el proceso por "el renuente".

  6. ) Que tal presunción contraria a la posición de los demandados renuentes se ve robustecida en autos por diversos elementos probatorios que avalan la convicción sobre la relación íntima existente entre el presunto padre y la madre del actor, así como la relación entre éste y su presunto padre. En tal sentido son suficientemente ilustrativas las declaraciones de numerosos testigos, que dan pormenorizados y precisos detalles de los hechos, que observaron a través de los años, atinentes a ese doble tipo de relaciones personales (declaraciones fs. 146/147, 150/150 vta., 152/152 vta., 154/154 vta., 155/156 y 157/157 vta.). Tales declaraciones cobran relevancia si se tiene en cuenta que se trata de vecinos o de personas que sostenían trato frecuente con el presunto padre fallecido y con la madre del actor, en cuyo hogar éste vivía, sin que sus dichos precisos y ricos en detalles resulten desvirtuados por las afirmaciones, en parte genéricas, de los testigos traídos por los demandados. Además, tal como se ha puesto de manifiesto en las resoluciones de las diversas instancias, la actitud del presunto padre de donar en vida sus bienes a los hijos de sus hermanos, corrobora la posición de la actora.

  7. ) Que no es óbice para aceptar la relevancia de las mencionadas pruebas testimoniales como ratificatorias de la presunción que corresponde obtener de la negativa a someterse a las pruebas biológicas, el hecho que el a quo señaló

    para descalificar el fallo de cámara, consistente en que, tras haber afirmado el juez de primera instancia que no estaban plenamente probados el concubinato ni la posesión de estado, y no haberse agraviado de esto el actor en su expresión de agravios, fueron no obstante tenidas en cuenta esas testimoniales en la sentencia de cámara.

    Del contexto de la sentencia de primera instancia se extrae que, el concubinato no ha sido probado en cuanto representa una unión de hecho estable, con comunidad de vida, de lecho, permanencia, notoriedad, y apariencia de estado matrimonial, pero ello no impide aceptar, conforme a las declaraciones testimoniales, que existió en una época entre la madre del actor y el presunto padre una relación íntima que no llegó a configurar concubinato. Por más que esto no alcance la trascendencia que habría obtenido la demostración del concubinato conforme al art. 257 del Código Civil, es, de todos modos, una prueba del nexo biológico.

    En cuanto a la posesión de estado, el juez de primera instancia expresó que no quedó acreditada. Dado el cúmulo de probanzas que exhiben la existencia del tractus entre el actor y el presunto padre, que demuestran hubo un comportamiento acorde al de un padre frente a su hijo, pero ateniéndonos al mantenimiento de la expresión contenida en la sentencia de primera instancia dado la falta de cuestionamiento del actor al expresar agravios, cabe admitir que no ha sido probada la posesión de estado con la plenitud de efectos que le atribuye el art. 256 del Código Civil, pero sin que ello impida al tribunal tener en cuenta los elementos probatorios, precisos y concordantes que demuestran la

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    D., R.R. c/ A., J.P. y sus sucesores universales. relación personal que existió entre los sujetos, exteriorizada ante terceros, similar a la que corresponde entre un padre y su hijo, para ratificar la conclusión que debe extraerse de la infundada negativa de los demandados a someterse a las pruebas biológicas.

  8. ) Que lo expuesto lleva a considerar que el a quo, para dejar sin efecto la sentencia de cámara, ha hecho una interpretación de elementos probatorios que resulta ajena a la naturaleza de la intervención que le compete en el recurso de inaplicabilidad de ley, ya que no ha obtenido como resultado corregir un anterior absurdo interpretativo, sino que, por el contrario, ha establecido una interpretación diversa a la que cabe conferir al conjunto de elementos probatorios acumulados en autos.

    Por ello, se hace lugar al recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos. Costas a los demandados. Vuelvan los autos al tribunal de origen a fin de que, por quien corresponda, se dicte una nueva. Agréguese la queja al principal. N.. G.A.B..