Economía estable, certera e inclusiva - La revolución del desarrollo. Innovaciones en la gestión pública - Libros y Revistas - VLEX 458095

Economía estable, certera e inclusiva

RESUMEN

1. Reactivar, crecer y desarrollar -a. De la crisis a la reactivación -b. De la reactivación al crecimiento -c. Del crecimiento al desarrollo -2. Sostener el crecimiento del PBI -3. Mantener la inflación en valores razonables -4. Garantizar la solvencia financiera y fiscal -5. Fortalecer la economía inclusiva y solidaria -6. Promover la competitividad sistémica -... (ver resumen completo)

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Las etapas de gestación de la economía post-crisis pasan por la reactivación, el crecimiento y el desarrollo. Son tres estadios progresivos de una realidad encaminada hacia resultados positivos.

La revolución del desarrollo exige reglas de permanencia y continuidad, por un lado y reglas ciertas y de "fair play" en claridad y transparencia, por otro, para tomar las decisiones certeras, es decir dar "en el blanco" ante las opciones económicas.

La primera exigencia de una economía estable, certera e inclusiva es la convergencia ecuacional de una política para tres economías simultáneas, equilibradas y armonizadas: la pública o de Estado, la privada o de mercado y la solidaria o social1.

Nuestra historia económica no es un ejemplo de vida pacífica entre ellas, sino que por el contrario, los gobiernos -por pragmatismo o por ideologismo- siempre dieron amplia prevalencia a alguna de ellas. Por ello, es fundamental avanzar en la cuidadosa reconstrucción del equilibrio ecuacional de los espacios de la economía:

1) Potenciar la economía pública en los sectores estratégicos de las finanzas, las telecomunicaciones y la energía y avanzar con la revisión de la regulación y del control de las concesiones públicas.

2) Incentivar la economía privada y de mercado en libertad, comprometida con las oportunidades económicas y con las necesidades del conjunto social.

3) Fomentar la economía solidaria, con la participación protagónica y asociativa de los factores de la producción y del trabajo, recuperando el rol conductivo de la acción mutual y cooperativa y facilitando la conexidad de los particulares con la cosa pública, vía iniciativas privadas o vía asociaciones público-privadas2.

La economía debe manejarse instrumentalmente por las reglas de la contabilidad solidaria, sepultando desvíos y excesos provocados por la "modernidad técnica"3 y las prácticas corrosivas sobre el desarrollo4.

Las decisiones de la economía son determinadas por el arte y ciencia de la política que definen en la conducción el manejo adecuado de la "oportunidad", como eje vertebral para dar en el blanco de la gestión política. El acierto en la oportunidad es razón legitimadora de las cuestiones de Estado, es la buena razón de Estado a la que se subordinan las demás técnicas del quehacer público5.

1. Reactivar, crecer y desarrollar

La Argentina se ha recuperado económicamente luego de la recesión que comenzara en la segunda mitad de 1998 y que desembocara en la crisis de 2001-2002, como lo demuestra la evolución de los principales indicadores económicos del 2003 al 20076.

a. De la crisis a la reactivación

Durante la recesión de 1987-90, con el pico de crisis en 1989-90, el Producto Bruto Interno (PBI) cayó sólo un 10,4% en comparación con el 18,5% del período 1998- 2002. Aquella crisis se caracterizó por altos niveles de déficit fiscal, hiperinflación cercana al 5000% anual en 1989, devaluaciones permanentes del tipo de cambio y un cuasi abandono de la moneda de curso legal como instrumento de pago7 (plasmados en la caída abrupta de la demanda de dinero).

La crisis por el efecto Tequila de 1995, durante la convertibilidad, con la caída del 2,8% del producto duró sólo un año y fue financiado con endeudamiento. Si bien no se generó inflación, el desempleo creció fuertemente y se produjeron importantes salidas de capitales por lo que el Banco Central se vio obligado a tomar medidas a fin de sostener el sistema.

A diferencia de estos dos casos mencionados, la crisis de 2001-2002 registró niveles históricos de caída de la actividad económica, con un pico de 10,9% sólo en 2002. La crisis, el déficit fiscal y el estallido de la convertibilidad provocaron la cesación de pagos de la deuda pública nacional y la devaluación de la moneda. En los aspectos sociales, la tasa de desocupación llegó a 21,5% y la de subocupación a 18,6% en mayo de 2002 y los niveles de pobreza e indigencia al 57,5% y 27,5% de la población respectivamente en octubre de ese mismo año8.

b. De la reactivación al crecimiento

Así como la caída fue profunda, la recuperación fue sorprendente, lo que se observa en la evolución de los principales indicadores9. En primer lugar, en términos de crecimiento el PBI -que había acumulado una caída de 18,5% entre 1998 y 2002- creció a tasas promedio de 9% desde 2003 hasta 2006, lo que implicó un aumento del 40% en cuatro años, superando los niveles precrisis.

1) Factores internos. El crecimiento y la reactivación pudieron lograrse mediante la confluencia de diversos factores que contribuyeron positivamente. Respecto de los factores internos se pueden mencionar la capacidad ociosa10, elevada tasa de desempleo, superávit fiscal y externo11, devaluación del tipo de cambio12, renegociación de la deuda a mediados de 2004.

2) Factores externos. El escenario internacional con favorables términos del intercambio (TI)13 y bajas tasas de inte- rés internacionales14 fue más que propicio para contribuir con la recuperación económica.

3) Factores fundamentales del crecimiento. A partir del cambio de tendencia del PBI, los principales motores del crecimiento durante el período han sido el consumo, la inversión y las exportaciones. Estos han llevado a una mejora en el nivel de empleo, un aumento de la recaudación tributaria y del gasto público nacional, un incremento en el nivel de depósitos a plazo y en la recuperación del crédito, en un contexto de relativa estabilidad de precios.

- Aumento del consumo: la devaluación del peso en enero de 2002 produjo un cambio en los precios relativos de la economía, lo que posibilitó un proceso de sustitución de importaciones que reactivó los sectores productivos. Esto a su vez propició un fuerte crecimiento del empleo y un paulatino mejoramiento de los salarios reales al cabo de algunos años. Esta situación fue el principal motor del consumo, así como también la recuperación del crédito (en menor medida), lo que permitió para el consumo agregado un aumento de 35% entre el último trimestre de 2002 y el último trimestre de 2006.

- Incremento de la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF): este indicador, que mide el valor de los bienes y servicios de producción nacional y de los importados durante un período determinado, destinados a la incorporación de activos fijos por parte de las empresas y de las familias, se incrementó en 38,2%, 34,4% y 22,7% para los años 2003, 2004 y 2005 respectivamente. A su vez la IBIF en equipo durable de producción presentó aumentos de 45%, 52% y 26% para el mismo período. De esta manera la inversión tendría una participación del PBI cercana al 22%, valor similar al máximo alcanzado durante la década del '90, pero manteniendo el balance externo favorable.

- Expansión de las exportaciones: las exportaciones han sido otro de los motores de la recuperación económica, registrando un crecimiento anual del orden del 12%, lo que ha mantenido un superávit de la cuenta corriente del Balance de Pagos desde 2002 a la fecha.

- Mejora del empleo: En primer lugar, el cambio de precios relativos produjo un impacto positivo. Esto se debió a que las mejores condiciones a las que se vieron enfrentadas las industrias, especialmente aquellas que sustituyen importaciones, hicieron que aumentaran su demanda de trabajadores. Por otra parte, vale aclarar que estas industrias son más intensivas en trabajo que en capital (de hecho representan el 70% del empleo) característica que, sumada a remuneraciones reales relativamente bajas respecto del capital, propiciaron la mayor cantidad de empleo en el sector. De este modo, el desempleo cayó del 21,5% al 10,1% en el período 2003-2005, logrando valores similares a los de la década del '70 y menores incluso al período de la convertibilidad. Vale aclarar que en términos de la tasa de desempleo durante la crisis y en los primeros años de la recuperación fueron muy importantes los planes denominados "Jefes y jefas de hogar" como amortiguadores y contenedores del desempleo; en la actualidad la tasa medida sin estos planes también es baja. Asimismo las presiones salariales se mantuvieron bajas al principio de la recuperación, mostrando una mayor aceleración a partir de 2005.

- Recaudación tributaria: la recaudación aumentó aproximadamente 200% entre los años 2002 y 2006, pasando de $ 50.475 millones a $150.008 millones en 2006. Este aumento se basa principalmente en el IVA (sustentado por el aumento del consumo), Ganancias y Retenciones a la exportación.

En este sentido, la presión tributaria ha venido creciendo, luego de la caída observada durante la crisis, alcanzando para los últimos años valores alrededor del 24-25%. La presión tributaria se calcula como el total de la recaudación sobre el PBI, por lo tanto no se refiere a la cantidad efectiva de tributos que afronta cada agente económico. De esta forma, podría decirse...

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