Crisis de gobernabilidad y control en Argentina (2007)
Juan José Alvarez
Seccion: La crisis de gobernabilidad en el sistema político argentino
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2.1. El presidencialismo en discusión: errores y aciertos - 2.2. El intento de flexibilización del presidencialismo argentino - 2.3. Las facultades legislativas del Presidente en la Argentina: el hiperpresidencialismo - 2.4. Defi ciencias en el diseño de la elección de Presidente - 2.5. El "gobierno dividido" en la Argentina - 2.6. La crisis de representación del sistema político nacional - 2.6.1.El caso de la provincia de Buenos Aires
Las dificultades en la determinación de las decisiones políticas
2.1. El presidencialismo en discusión: errores y aciertos
Los problemas de gobernabilidad no son nuevos sino que acompañaron la política del país prácticamente desde comienzos de su vida independiente. Durante el siglo XX, dichos problemas se acentuaron, fundamentalmente, a partir de 1930. Con posterioridad a esta fecha, las crisis de gobernabilidad se comenzaron a resolver mediante golpes de Estado tolerados hasta tanto se corrigiesen los factores que hubieran desencadenado la crisis y entonces poder restablecerse la normalidad constitucional. Es de notar que, exceptuando el caso de una fracción de quienes produjeron el golpe de 1930 y de la Revolución Argentina en los años sesenta sin éxito en ambos casos, en elresto de los quiebres democráticos el golpe militar no explicitaba un cambio de régimen, sino que disponía una interrupción de las formas democráticas. Si la forma de gobierno, y no el régimen constitucional, fue lo que se puso en duda durante medio siglo, entonces la reflexión en torno a la democratización de las sociedades latinoamericanas debía abordar principalmente esta cuestión. Esto motivó que, durante los años ochenta, buena parte de esa literatura apuntara la necesidad de un cambio de forma de gobierno a fi n de fortalecer la gobernabilidad y asegurar así que el proceso de democratización llegara a buen puerto. Desde esta perspectiva, se pensaba que el presidencialismo en América latina contenía rigideces que no permitían procesar las tensiones y confl ictos que los procesos de democratización generarían y, por tanto, pondrían en riesgo la misma fase de democratización. Dicho en otros términos, para esta visión sería más probable el aseguramiento de la estabilidad democrática bajo un régimen parlamentario que dentro de un régimen presidencialista. Esta posición académica tuvo una considerable virtualidad política en las agendas de los gobiernos de la región. Por ejemplo, en ocasión de una reforma constitucional, Brasil plebiscitó en 1988 la forma de gobierno, ofreciendo como alternativas el presidencialismo, el parlamentarismo y la monarquía constitucional. En nuestro país y para la misma época, el Consejo para la Consolidación de la Democracia recomendaba la adopción de un sistema semipresidencialista al estilo francés, que dividiera el Poder Ejecutivo en una Jefatura de Estado en manos del Presidente, y una Jefatura de Gobierno en manos de un Primer Ministro. Así, según esta posición, la débil capacidad del sistema político de asegurar el ejercicio efectivo de la función gu-bernamental se debía al diseño de las instituciones de gobierno; esto es, a la forma de gobierno presidencialista. Esta posición tuvo un peso muy fuerte en el mundo académico y contagió en una porción menor, por cierto a una parte de las clases dirigentes. Los principales argumentos esgrimidos en la importante literatura sobre la materia podrían ser resumidos en cuatro grandes razones: i) El presidencialismo contiene fuertes rigideces que imposibilitan procesar institucionalmente los confl ictos políticos, lo cual debilita la capacidad de gobernabilidad del sistema: dos de las notas esenciales del presidencialismo son el origen autónomo de los mandatos de los titulares de los Poderes Legislativo y Ejecutivo, y el mando fi jo de ambos. Por ello, las crisis políticas que se originan por desgaste en el ejercicio del poder sólo pueden ser resueltas mediante destitución por juicio político, ya que el Congreso no puede salvo ese instrumento y en caso de que se den las causales establecidas acortar el mandato del Presidente, aun frente a una crisis en su legitimidad (de ejercicio). Así puede producirse el peor de los escenarios políticos bajo un régimen presidencialista; esto es, la existencia de un presidencialismo fuerte con un presidente débil. Como contracara, el presidencialismo no permite extender los mandatos de los liderazgos positivos o con fuerte legit...Pruebe GRATIS vLex durante 3 días
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